Capitulo 9

1309 Words
-Jefe ya está todo en orden. -Se acercó un cómplice más. -¿Salimos a la segunda entrega? -Espera un momento Doby, estoy revisando en internet si nos pueden pagar más por esas muñecas y estoy viendo algo muy inteligente. Tal vez no hay compradores masivos pero si buenos compradores de manera individual. Esos bastardos que me las pidieron tienen un gran negocio entre manos. -Cerró su laptop con un enfoque diferente. -Baja la cuarta parte de las muñecas y usaremos las fotos del blog para ofrecerlas nosotros mismos. Ocuparas una camioneta solo para esos pedidos y será tu responsabilidad. En cuanto las vaya vendiendo te daré las direcciones para que las puedas entregar. El resto de ellas las llevaremos por la mañana con nuestros socios, solo que pediré más dinero por ellas. -A sus órdenes señor. Me pongo a trabajar en eso inmediatamente. -Escoge algunas diferentes, las más bonitas que veas y no las maltrates, con un poco de paciencia sacaremos más dinero. El compañero se fue a cumplir con las órdenes mientras el jefe seguía bebiendo su cerveza con su acompañante. -Creo que los negocios van bastante bien, espero está racha podamos mantenerla todo el año, con ese dinero podemos retirarnos. -¿Cómo es posible que estés pensando en el retiro? -Se burlaba un poco de él. -No pensaras que toda la vida estaré robando y ocultándome de la policía. Quiero tener una vida normal en la que no necesite estresarme así, hijos, esposa, una casa cómoda. -Creo que ya estás envejeciendo hermano, cambiar esta vida, las cervezas a cualquier hora por los horarios de una familia, la autoridad de mandar aquí por qué te dominen en tu casa, la independencia de ir a dónde quieras por quedarte en un solo hogar, creo que yo no lo cambiaría por nada. -La vida no solo es diversión, yo me metí en este negocio por tener más oportunidades, no soy tan malo como tú. -Empezó a reír mientras chocaba su cerveza con él. -Ahora que tengo dinero lo pienso utilizar en invertir en lo que siempre quise, un restaurante de comida donde te invitaré cervezas. -Salud por eso hermano, ¡Que sea pronto! De pronto la tranquilidad se vió interrumpida por varios gritos que venían de la bodega pero no los interpretaron como algo malo, si no como un desastre de sus trabajadores. -Estos weyes siempre tienen que hacer desorden, les dije que cuidarán la mercancía. -Se puso la mano en la boca para gritar. -¡Haber cabrones ya parenle, si tienen mucha ganas de gastar energía hay mucho trabajo por hacer. Casi como si su voz hubiera surtido efecto los gritos se detuvieron quedando un silencio un poco inquietante. -Hay que tener mano dura si no actúan como niños. Mientras decía estás palabras vió acercarse a su trabajador que minutos antes se había reportado para separar algunas muñecas, caminaba lentamente hacia la puerta como si no tuviera las fuerzas para hacerlo. Llegó y se recargó en la puerta cristalina e intentaba entrar. -¿Y a ti qué te pasa? -Le preguntaban al verlo ahí parado nadamas. Pero el no respondió nada. Esa situación fue un poco inquietante y el acompañante se levantó para ir con el. -¿Qué te pasa cabron? Te están hablando. Se acercó demasiado para abrir la puerta corrediza y el pobre hombre cayó ante sus pies. Fue ahí que de cerca por la obscuridad del cuarto que pudo observar que estaba sangrando de la boca y no tenía la fuerza para mantenerse de pie. Se agachó para intentar moverlo y no pudo evitar llenar sus manos de sangre. -¡Jefe este está herido! -Lo soltó rápidamente para mirar a su jefe que se levantó al escuchar su noticia. -¿Qué te sucedió? -Se agachó para observar por el mismo sus heridas. -A, le... ja. -El hombre aún agonizando trataba de dar un mensaje que era muy difícil de comprender para ellos. -¡Maldita sea! -Se levantó enojado para sacar una pistola que llevaba en su cintura. -Deben ser los Saico ¿Cómo se atreven a entrar en mi territorio asi? ¿Qué pretenden esos idiotas? -No lo se jefe pero esto es un acto de guerra como en el que nunca se habían atrevido. -Tambien sacó un arma de su cintura y se recargó en la pared para no ser descubierto. -¿Qué hacemos?, ¿Vamos a la bodega? -No lo sé, no escuché ruido de balas, además mira al gorrión, el no tiene una herida así, fue degollado en la garganta como con un cuchillo. -Ambos miraron el cuerpo de su compañero que se movía muy lentamente como si quisiera arrastrarse para salir de ahí. No avanzó muchos metros, comenzó a convulsionar por un fallo respiratorio que estaba sufriendo. Escupió sangre en el piso mientras los espasmos le hacían asotarse por el suelo hasta que después de unos golpes más se quedó quieto, frío, muerto, con mucha sangre derramaba que hacía una línea por dónde se arrastró. -Ya murió, esto lo van a pagar esos estúpidos. -Apretó los puños muy fuerte con señal de coraje y también se colocó en guardia para apuntar con su arma. Su momento de dolor se vió interrumpido cuando un par de gritos más se escucharon en dirección a la bodega. -¡Ahgg!, ¡Ayu...! -Y nuevamente el silencio se hizo presente en la obscuridad. -¡Morro, David, Zelta! ¿Qué está pasando ahí? -El jefe intentó hacer comunicación con alguien de su equipo pero nadie respondió a su llamado. -Muy bien Kane, vamos allá y abrimos fuego sin piedad ¿Ok? -Si jefe, estoy con usted. -Respondió al cargar su arma y prepararse para salir de esa habitación para luchar. -¡Una, dos, tres! - Con esa indicación ambos salieron de la habitación disparando sin una dirección en común, simplemente lo hacían para abrirse paso a las bodega exterior. Las balas no encontraron más que las paredes en su camino, ocasionando varios agujeros en ellas. La obscuridad en esa habitación era aún más que en la anterior asi que tuvieron que avanzar con más precaución. Iban agachados aún lanzando balas pero estás se terminaron antes de llegar a la puerta de la bodega. En esa situación pudieron escuchar los gritos que no podían por los constantes disparos. Eran más de sus hombres quejándose de dolor. -¡Aaaaa jefe ayúdeme! -Escuchaban los gritos con mucha angustia, como si de una tortura se tratara. -¡Maldita sea ya no hay balas! ¿Quién le está haciendo esto a mis hombres? -Con mucho coraje hablaba, coraje que le hizo entrar a la bodega para conocer la situación. ¿Quién eres tú maldito? ¿Por qué haces esto? Cuando entró la poca luz le impedía ver todo el desastre que los cuerpos de sus hombres habían provocado. Cuerpos mutilados, sangre por todas partes y aún fresca saliendo de algunas extremidades que estaban por todos lados. Pero un poco cercano a la luz vio a un hombre muy alto cubierto del rostro por un sombrero de muñeca con una daga muy afilada. Este hombre imponente tenía agarrado del cuello a uno de los suyos. Se veía muy débil y sin muchas posibilidades de defenderse ni safarse de las manos de su agresor. El hombre disfrazado se quedó viéndolo por un instante y agarró su daga para deslizarla por el cuello de su víctima. Solo se pudo escuchar un leve quejido mientras la sangre caía por todo su brazo hasta pintar el suelo. Después de ver qué estaba muerto lo lanzó lejos de el azotando muy fuerte en el piso. El asesino que invadįa las bodegas corrió muy rápido para golpear al jefe que aún sufría por la escena y por ver a todos sus hombres muertos en ese escenario.
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