Con un último vistazo a la sala donde se había llevado a cabo nuestro encuentro, me despedí de Michael y salí de la oficina. El aire frío de la tarde me recibió, trayendo consigo una oleada de realidad. Mientras recorría las calles de Toronto, mi mente volvía una y otra vez a las palabras de Michael. "Estoy seguro de que lo hará." Esa seguridad, esa convicción en su voz, era lo que necesitaba para seguir adelante. Decidí tomar un pequeño desvío hacia el parque cercano para calmar mi mente antes de enfrentar la realidad que me esperaba al llegar al penthouse. Mi sonrisa se desvaneció en cuanto distinguí el Mazda n***o aparcado a unos metros de mí. Mierda. Cambié de dirección, pero no logré avanzar mucho ya que al doblar la esquina Mirka estaba recostado contra una pared de ladrillos, fum

