El karma cobra intereses

1464 Words

A la mañana siguiente, me sorprendí a mí misma preparándole café a Alexander, como si fuera a bajar por las escaleras en cualquier momento con el ceño ligeramente fruncido y el nudo de la corbata anudado perfectamente. Había olvidado que estaba en China. Que probablemente estaría en una reunión, rodeado de gente que no tenía idea de quién era realmente. Ni de con quién estaba casado. A veces me preguntaba qué vería él cuando me miraba. ¿A la mujer con la que desayunaba todos los días? ¿La que compartía su cama en la madrugada, cuando el insomnio le robaba el sueño? ¿O simplemente la mujer que le había mentido y que ahora fingía que todo era distinto? Me odiaba por amarlo. Porque lo hacía. Sin condiciones. Sin excusas. Lo amaba con una intensidad desesperada. Y precisamente por eso,

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