**Capítulo 17: Melodías del Compromiso**
El otoño pintaba la ciudad con sus tonos cálidos mientras Alexander y yo, Gabriela, caminábamos por los senderos del Parque Central. Las hojas crujían bajo nuestros pies, y el sol dorado creaba una atmósfera mágica. En medio de esa tranquilidad, decidimos hablar sobre lo que estaba en el aire.
Gabriela rompió el silencio de una manera muy Gabriela. "Alexander, mirá la vuelta que pegamos desde aquella fiesta cheta, ¿te das cuenta?"
Alexander me miró con una sonrisa cómplice. "Cada nota de esta historia, desde el café de jazz hasta nuestro proyecto y este hogar, es única."
Asentí, agradecida por todo. "Y ahora, estoy pensando que es hora de dar el próximo paso."
La curiosidad brilló en los ojos de Alexander. "¿A qué te referís, Gabriela?"
Le agarré la mano bien fuerte. "Alexander, ¿qué te parece si nos casamos?"
Primero hubo sorpresa en la cara de Alexander, pero enseguida se le iluminó con una felicidad pura. "Gabriela, hiciste de mi vida una sinfonía hermosa desde el primer día. Por supuesto que me caso contigo."
Nos abrazamos, con el viento suave como testigo de nuestro amor. Mientras seguíamos adelante, la idea de comprometernos no solo como socios musicales sino como compañeros de vida se hizo más real. Empezamos a planificar la boda, visualizando un día lleno de amor, música y rodeados de aquellos que habían sido parte de nuestro viaje.
Los días que vinieron estuvieron llenos de emoción y decisiones compartidas. Elegimos un lugar especial para la ceremonia, decidimos las canciones que llenarían el aire y nos metimos de lleno en los detalles que contarían nuestra historia. La ciudad y la naturaleza serían testigos de nuestro compromiso, uniéndose en una celebración de todo lo que habíamos explorado juntos.
En la víspera de la boda, nos encontramos en la terraza de nuestro hogar, contemplando la ciudad que nos había visto enfrentar desafíos y celebrar éxitos. El cielo se llenó de tonos púrpuras y dorados, creando un telón de fondo perfecto para nuestras reflexiones.
Gabriela suspiró, sus ojos brillando con emoción. "Alexander, nuestra historia es un regalo, y mañana damos otro paso significativo. No solo nos comprometemos el uno al otro, sino que también comprometemos nuestras vidas con un futuro compartido."
Alexander me abrazó con ternura. "Gabriela, no puedo esperar a llamarte mi esposa. Cada capítulo de nuestra historia nos ha llevado a este momento, y estoy listo para escribir el próximo con amor, música y compromiso."
En la mañana de la boda, la ciudad se despertó con una energía especial. Intercambiamos votos bajo un dosel de hojas doradas en el Parque Central. La música que compartimos a lo largo de nuestra historia se elevó como una sinfonía de amor, y el compromiso que hicimos resonó en el corazón de todos los presentes.
Después de la ceremonia, mientras nos dirigíamos a la recepción, Alexander me susurró, "Esto es solo el comienzo, ¿no?"
Sonreí, con nuestra mano enlazada. "Exacto, Alexander. Nuestra historia sigue, con cada nuevo capítulo lleno de melodías de amor, crecimiento y compromiso."
La recepción fue una fiesta de vida, música y compromiso compartido. Amigos y familiares brindaron por nuestro amor eterno, marcando el inicio de una nueva etapa en nuestro viaje.
La noche concluyó con nuestra primera danza como esposos. Bajo las luces centelleantes, nos movimos al ritmo de una canción que encapsulaba nuestra historia de amor. El pasado, el presente y el futuro se entrelazaron en un baile lleno de promesas y sueños compartidos.
Así, con las melodías de nuestros corazones resonando en armonía, Alexander y yo, Gabriela, comenzamos nuestra vida de casados, listos para enfrentar cada nota, cada giro y cada nuevo capítulo con amor y compromiso compartido.