La oscuridad se hacía dueña de la "Casa de las Melodías", tirándose de a poquito sobre cada rincón y creando un clima bien copado. Las luces parpadeaban en la sala de estar, armando un ambiente piola que llamaba a la familia a pegarse una vuelta de nuevo. Aunque las sombras de las tensiones todavía flotaban, la noche traía la promesa de una tranquilidad que vendría de pelos, una oportunidad para arreglar las discordias del día y recuperar la armonía perdida. Rafael y Leticia, como dos enamorados afrontando el reto de las diferencias, se mandaban para el piano en la esquina de la sala. Los demás se acomodaban en los sillones y sillas, sabiendo que la noche podía ser testigo de una charla clave. — Creo que la música puede ser nuestro puente, incluso en las horas más oscuras. —Rafael le dab

