¡Bueno, el nuevo día en la "Casa de las Melodías" pintó todo con la onda más tranqui, como un cuadro con el sol colándose por las cortinas y mandando destellos dorados por todos lados. Después de una jornada musical intensa y de conectar en lo profundo, la familia se juntó en la sala para pegarse un desayuno piola. Rafael y Leticia, todavía flotando en la buena onda de la noche anterior, se tiraron sonrisas mientras armaban unos cafecitos. La mañana estaba livianita, como si la música hubiera dejado su marca de armonía por toda la casa. — ¿Qué tal si hoy nos mandamos a explorar algo nuevo? —tiró Valeria tomando su té—. Podemos abrir las puertas y dejar que la gente del barrio se sume a nuestra movida musical. La idea prendió en la familia, y al toque acordaron armar un mini recital en e

