CAPÍTULO TRES

2432 Words
El día casi había terminado. Lo había pasado en mi habitación hablando con Allison por videollamada. Ella se había ido de viaje a Europa y volvería la semana que viene. Le conté dónde tendría que pasar el verano y ella alucinaba. Tras hablar durante varias horas, poniéndonos al día, nos despedimos y bajé al salón. Ya era casi hora de cenar. Tenía hambre y, tras pasar el resto de día evitando a Kai, ya no pude aguantar más. A medida que avanzaba, podía escuchar a Elliot y Kai hablar entre ellos, así que seguí las voces hasta llegar a la cocina. —¡Hey! Ya estás aquí —dijo Elliot al verme. Le regalé una pequeña sonrisa y me senté en uno de los taburetes que había en la isla de la cocina—. Mañana iremos con el barco de Kai —añadió. —¿El... barco? —desvié la mirada hacia Kai un instante y volví a mirar a Elliot, confusa. —Sí, pasaremos el día allí. —Oh —respondí sin más, aunque estaba realmente sorprendida. ¿Qué más cosas podía tener este chico? —Pues eso. Y cuando volvamos, podemos preparar la fiesta y aprovechamos para promocionarlo. Yo creo que todos vendrán —explicó Elliot, dirigiéndose a Kai. —¿Fiesta? —irrumpí en la conversación. —Sí, cada año Kai prepara una fiesta nada más empezar el verano. Ya verás, te gustará. —Lo dudo mucho —murmuré sin mucho afán, causando de nuevo aquella risa ahogada en Kai. ¿Es que todo lo que digo le parece gracioso? —Vamos, no puedes estar siempre de morros —Elliot se quejó. Soltando un leve gruñido, se inclinó alcanzando la pizza sobre la mesa y me sirvió un trozo en un plato. —Te dije que aceptaba venir, no que fuera a gustarme —respondí secamente. —Si te va a encantar, Davies —comentó Kai. Desvié la mirada hacia él un segundo, tomando mi plato. Davies, ¿Ahora vuelvo a ser Davies? Volviendo a mirar a mi hermano vi que una vez más  usaba aquella fatal arma contra mí. —No me mires así, Ell. No es justo —hice una mueca justo antes de dar un mordisco a mi pizza, sentenciando el fin de la conversación. Desistió, ya que rápidamente volvieron a hablar entre ellos y yo saqué mi teléfono, revisándolo mientras los tres terminábamos de cenar.                                                               ━━━━━━━━━※━━━━━━━━━ Me vestí para la ocasión la mañana siguiente y preparé una bolsa con algunas cosas para hoy. Ya que pasaríamos el día en alta mar, intentaría que fuera lo más ameno posible para mí. Los tres subimos al coche media hora más tarde y nos dirigimos hacia el puerto. Como no estábamos lejos, a los pocos minutos llegamos y andamos por el muelle hasta alcanzar un enorme velero que había atracado allí, donde nos detuvimos. Una vez más, me quedé boquiabierta. Vale, este chico estaba forrado no, lo siguiente. Un gran velero se dejaba contemplar. Parecía incluso no haber sido estrenado y en la parte trasera un nombre venía inscrito: Candace. Aquello me hizo fruncir el ceño ligeramente. —¡Vamos, Georgie! Parpadeé varias veces volviendo a la realidad y fui tras él. Mientras Kai desamarraba el barco, Elliot y yo subimos al barco. Increíble, pensé. No podía negar que todo esto me tenía completamente pillada por sorpresa, aunque como siempre, intenté que no se notara. No podía darle ese gusto. Arrancó el motor. Partimos del puerto llegando a mar abierto minutos después y, entonces, comenzamos a navegar a toda velocidad. Dando un pequeño paseo por el barco, acabé sentada en la punta de éste. Con mis piernas colgando, apoyada sobre la barandilla mientras miraba el mar y el agua chocaba bajo mis pies. Hacía algunos años que no iba en barco, bastantes de hecho. La última vez fue con mis padres en un viaje que hicimos todos a Puerto Rico. El recuerdo me hizo suspirar. Todavía dolía, aunque no como antes. Su ausencia era aún muy notoria; constantemente echándoles de menos. A veces, todavía costaba creer que ya no estuvieran a nuestro lado y hubieran pasado cinco largos años sin nuestros padres. A lo lejos pude ver que nos acercábamos hasta una playa. El barco se detuvo frente a ella momentos más tarde y pusieron el ancla. Tras aquello, escuché a los chicos saltar al agua y me levanté para ir a la parte trasera del barco. Ambos estaban nadando en el agua. Era tan cristalina y de un azul tan claro que podía ver la arena en el fondo e incluso algunos peces revoloteando alrededor de ellos. Al verme, me incitaron a meterme en el agua pero me negué en rotundo. Entonces, Kai nadó hasta el barco y subió por la escalerilla. Nada más pisar el barco, vino directo hacia mí lentamente con una malévola sonrisa esbozada en el rostro y supe sus intenciones. —No, no, no —dije alejándome de él, dando pasos hacia atrás. Él continuaba viniendo hacia mí—. Kai, no —le advertí apuntándole con el dedo. —No, ¿Qué? Si no estoy haciendo nada —se excusó como si nada mientras continuaba acercándose y su sonrisa crecía. Maldito cabrón. Seguí alejándome de él y rodeé la mesa que había en la parte trasera del barco sin perderle de vista. En un rápido movimiento se acercó de nuevo a mí. Yo intenté huir hacia el lado contrario pero acabó cogiéndome por la cintura, alzándome y solté un pequeño chillido. —Kai, ¡Suéltame, para! ¡Imbécil! —me quejé dándole golpes, tratando de liberarme como podía pero resultaba inútil. Era más fuerte que yo y cargaba conmigo con suma facilidad—. ¡No, no! —exclamé al ver que nos acercábamos al agua. Incapaz de cualquier cosa, cerré los ojos y solté un pequeño grito. Ambos caímos al agua y él me soltó nada más hundirnos. Subí a la superficie tomando aire y él subió frente a mí. Reía, orgulloso por su gran logro, de nuevo divirtiéndose a mi costa. Le salpiqué agua en la cara, molesta, pero no pude evitar que una pequeña sonrisa asomara por mi rostro. Al ver que él seguía riendo, alcé mis manos hacia su cabeza y le hundí bajo el agua. Sonreí todavía más, ésta vez yo satisfecha. Nadé de nuevo hacia el barco y subí. Elliot subió detrás de mí. —Te veo fresca, hermanita —comentó él de manera divertida y le di un golpe en el brazo. —Calla, imbécil. —Está buena el agua, ¿Eh? —habló esta vez Kai tras subir al barco también y me acerqué hasta él. —Sí —dije sonriéndole inocentemente—. ¿Por qué no te das otro baño? —al instante le empujé con fuerza, haciéndole caer de nuevo al agua. Solté una carcajada. ━━━━━━━━━※━━━━━━━━━ Ya estaba anocheciendo y habíamos regresado a casa. Para mi sorpresa, había pasado un buen día. Como siempre, Kai no había parado de meterse conmigo, pero después de algunas cervezas pude aguantarle más fácilmente.  Mirándome en el espejo, ya preparada para la fiesta, repasaba mi conjunto. La gente ya había llegado. Se podía escuchar la música retumbar detrás de la puerta de mi habitación y todo el barullo que la gente estaba montando. Me había decidido por un vestido corto de seda n***o que no me quedaba muy ceñido al cuerpo pero resaltaba mi figura. Definitivamente, uno de mis favoritos desde siempre. Sencillo a la par que elegante. Me había recogido el pelo en una coleta alta y me había maquillado un poco, lo justo para la ocasión. La idea de una fiesta me gustaba, sinceramente. Quería conocer gente y pasarlo bien por una vez. Ya era hora de hacer un poco de vida social y nuevas amistades. O al menos intentarlo. Salí de mi habitación y bajé por las escaleras, comenzando a escuchar cada vez más fuerte la música. Me cruzaba con gente en cada esquina de la casa. Dios, ¿Cuánta gente había venido? Al llegar al salón donde estaba principalmente la fiesta, intenté buscar a Elliot con la mirada y lo visualicé cerca de la cocina. Fui hasta allí como pude, esquivando a gente lo mejor que podía y pasando entre ellas, ¡Había gente a montones! —¡Elliot! —grité a lo lejos, todavía tratando de llegar hasta él. El alzó la vista al escucharme y vino hacia mí. —Hey, por un segundo pensé que no ibas a bajar. Ven, voy a presentarte a algunas personas —dijo sin darme tiempo a hablar. Me cogió de la mano, llevándome, de nuevo a través de la multitud. Elliot me presentó, mínimo, a unas diez personas. Toda esta gente tenía dinero a borbotones y conocían a famosos. Incluso juraría haber reconocido a alguno en la fiesta, aunque creí haber tenido alucinaciones. ¿Cómo conocía Elliot a toda esta gente? Hora y media más tarde, terminé hablando con una chica que había trabajado con él el año anterior. Era simpática, guapa e inteligente. Creo que le gustaba Elliot por la forma en la que hablaba de él. Y quizá por el bombardeo de preguntas que me hizo sobre él. Tras hablar un rato, nos despedimos y ella volvió con sus amigos. Yo me di una vuelta por la fiesta y fui a servirme otra copa. En ese punto de la noche, yo ya estaba algo achispada, pero me sentía bien. —Hola, preciosa —dijo una voz provocando que diera una vuelta sobre mi misma. —Hola —saludé con la misma sonrisa que él llevaba. Era un chico alto, fuerte y con el pelo rubio. Era realmente guapo. Quizá podría divertirme un poco esta noche después de todo. El se acercó un poco más hasta mí y se colocó a mi lado, apoyándose sobre la mesa de las bebidas y yo hice lo mismo. —¿Cómo te llamas? —preguntó inclinándose un poco hacia mí. —Georgina —respondí mirándole de forma algo pícara y el se dio cuenta de ello, devolviéndome la sonrisa. —Brad. Comenzamos a charlar y la cosa parecía ir bien poco a poco. Ambos flirteábamos y, la verdad, no parecía mal chico. Incluso inteligente. Al parecer se dedicaba al fútbol y había trabajado con jugadores realmente buenos y famosos. Madre mía, yo no tenía nada que ver con toda esta gente. Todavía intentaba comprender cómo Elliot, o incluso Kai, conocían a todas estas personas. ¿En qué narices estaban metidos? Esto me pasa por no interesarme. —Espero que no seas como las demás y seas una calentadora. No pude esconder mi expresión, alzando una ceja incrédula ante su comentario. —¿Perdona? —dije, todavía procesando sus palabras. Este chico es gilipollas o qué. Él seguía hablando, pero no quería escuchar el resto de la conversación—. Mira, déjalo, mejor voy. Estas actitudes no van conmigo —sacudí mis manos alzándome. Intenté irme, pero me cogió de la muñeca, tirando de mí. —Eh, no creas que vas a dejarme así —susurró cerca de mi oído, acercándome a él todavía más. Un escalofrío me recorrió el cuerpo al sentir su desagradable aliento contra mi oreja. —Suéltame —gruñí molesta, intentando soltarme de su agarre como pude, pero me sujetaba con demasiada fuerza. Él sonreía de manera divertida e incluso algo malévola. —¡Eh! —exclamó una voz. Unas manos empujaron a Brad haciendo que me soltara y alcé la vista. Era Kai—. La chica te ha pedido que la sueltes —remarcó él en tono molesto. —Kai —exhaló. Parecía algo sorprendido pero a la vez, mantenía su seriedad. Como si no quisiera mostrar debilidad alguna. Ambos se miraron durante varios segundos en silencio, como si se desafiaran el uno al otro. ¿Qué narices estaba pasando? Entonces, Brad apartó la mirada y se alejó de nosotros, perdiéndose en la fiesta. —Lo siento. Es un poco c*****o, pero no es mala gente. ¿Estás bien? —preguntó él mirándome con... ¿Preocupación? Asentí mientras tocaba mi muñeca—. ¿Te ha hecho daño?  —tomó mi muñeca y sentí una pequeña chispa nada más tocarme. —Estoy bien —afirmé apartando al instante mi mano, soltándome de él—. No necesitaba tu ayuda, podía yo sola. —Pues no lo parecía —respondió él sonriendo un poco, como si disfrutara de haber acudido a mi rescate.  —No necesito que hagas de caballero y me salves —hice una mueca de desaprobación. Comencé a andar para perderme entre la fiesta, dejándole atrás. Continué la fiesta por mí misma, desistiendo incluso de la idea de hacer amigos tras lo ocurrido con Brad. Fui a servirme una copa al mini bar y me di una vuelta por el lugar, observando a la gente a mi alrededor. Todos parecían pasarlo estupendamente, incluso sentí cierta envidia. Aún así, traté de mantener mi buen estado de ánimo y divertirme un poco a mis anchas. La cabeza me daba vueltas y me sentí algo mareada. Había estado bailando y bebiendo sin parar con la chica que conocía a Elliot, hasta que comencé a encontrarme mal y tuve que parar para intentar ir al baño. El alcohol había hecho efecto en su totalidad. Caminaba intentando esquivar a la gente pero apenas podía sostenerme en pie, iba dando tumbos. Tropecé y caí al suelo. Todo seguía dando vueltas y la vista se tornó algo borrosa. Me di la vuelta todavía en el suelo, luchando por levantarme, pero era una batalla inútil. Los cócteles previos habían vencido. No pude evitar soltar una risa ante ese pensamiento. —Gin, ¿Estás bien? —dijo una voz masculina de la nada. Intenté enfocar la vista, localizarla, pero todo estaba borroso. Creo que vi la figura de alguien acercándose a mí. Alcé mi mano hacia su rostro, tocándole y sonreí. Creo que era guapo. —Vamos —habló de nuevo y de repente noté cómo me alzaban del suelo, sintiendo un gran mareo. Me agarré a su cuello con mis brazos y descansé mi cabeza en su pecho. —Hueles bien —susurré al notar el olor que desprendía. Olía de maravilla. Creía reconocer aquél olor pero no sabía dónde. Todo me daba vueltas pero, a la vez, me sentí a gusto entre aquellos brazos, por lo que me acurruqué todavía más. Cerré los ojos, dejándome llevar hasta que todo se volvió oscuridad y silencio.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD