Amanecí con una determinación renovada, a descubrir la verdad. Mientras Emmett y yo desayunábamos, planifiqué perfectamente lo que haría. Dejé que se fuera al trabajo, le envié un mensaje a mi jefa y le pedí permiso para llegar un poco más tarde, asegurando que iba al dentista. No tuvo objeción, era una buena jefa y no me gustaba decirle mentiras, pero era necesario, al menos este día. Luego, le escribí a mi mejor amiga y le pedí que se mantuviera alerta, porque tenía una misión para ambas. Descansar me sirvió, pasé por mi apartamento y me vestí con una falda larga, una camisa de hombros descubiertos ligera y unas botas. Luego, tomé un taxi y le di la dirección que había encontrado en la agenda de Emmett, la que tomé mientras se estaba duchando. Me detuve frente a la casa de Alice,

