3. Celos

1123 Words
Ana Después del paseo las cosas se pusieron muy raras, no me refiero a mí, sino que algo cambió con todos de una forma que no logro comprender, como si ellos vivieran en otro mundo o hablaran otro idioma, pues no quieren contarme. En primer lugar, el chef está cada vez más insoportable y Susana se ve más incómoda, es por ello que hable con las amigas de Susana para ver qué es lo que está pasando. «Fue una mala idea». — Eres una hipócrita — dice enojada Fabiola— no me vengas que estas preocupada por Susy por que no te lo creo, desde que te conocí supe que eras una falsa, te haces la santita que no rompe un plato — golpea la mesa furiosa — Susana te quería, ella se preocupaba por ti, siempre nos decía que debías tratarte especial porque que eras distinta a nosotras, y tú como le pagas metiéndote con su novio. Bajo la cabeza avergonzada, no porque me haya arrepentido de los hechos sino porque lastime a mi mejor amiga. — Yo solo quería ayudarla. — ¿Ayudarla? — se ríe de forma sarcástica — yo soy una perra, puedo ser la más golfa del planeta, pero cuando se meten con mis amigas soy la peor — se cruza los brazos — me fastidia la gente como tú. «Tú me fastidias más» quiero decirle, pero no me atrevo, sé que no les agrado, pero ellas no tienen derecho a juzgarme. — Fabi, creo que te estás pasando, sabes muy como pasaron las cosas y solo sientes bronca porque te rechazaron — intervino una de las gemelas. — Fue un error venir, no quise — empiezo a susurrar — es mejor que me vaya — me levanto de golpe — pero justo cuando estaba a punto de llegar a la salida una voz me detiene. — ¿Qué tienes con Octavio? — era Fabiola, tiene mucho maquillaje, pero debo admitir que es hermosa. — No entiendo— me hago la desentendida porque lo último que quiero es ser cupido. — No te hagas la tonta, mira voy hacer clara contigo, me interesa tu ex esposo y creo que no se acerca a mí por ti — suspira — tal vez tiene miedo de lastimarte o algo así —de alguna forma lo sabía, lo note en cómo se sonreían y en cómo se hablaban ¿Debería molestarme? No, no debo. — No te preocupes, solo somos amigos — se queda mirándome por un momento, como si dudará. — Genial, ¿Por qué lo voy a intentar a salir? — y porque demonios me lo dice. — Genial — trato de sonreír, no me gusta esta situación, es realmente incómodo— adiós — trato de salir rápido, pero al parecer Fabiola no me deja. — Ana — me llama — le gustas a jeremías. —¿Qué? — Ya sé que no debería meterme, pero jeremías es mi amigo, y si ya no te interesa Octavio o Miguel Ángelo creo que Susana lo apreciaría — sonríe de lado — Susana quiere a Miguel Ángelo y si ve que tú ya no está interesada en él, tal vez crea en tu arrepentimiento. **** — ¿Qué película vemos? — dice Octavio. Los sábados son noche de películas, noche donde el chef y yo nos juntamos, pero él se ha alejado más de mí, ahora las comparto con Octavio, fue algo incómodo al principio, pero creo que lo se manejar mejor. — Toca de terror — me pongo en el sillón — ¿no tienes miedo verdad? — trato de burlarme. — Claro que no — se ofende entonces me río por su rostro, pues creo que él nunca vio una. La película empieza y yo me acomodo pues me gusta estar de costada para ver una película, Octavio se sienta alado de mis pies y los acomoda en sus piernas, mientras la película avanza, noto que Octavio se tensa. — Te da miedo — sonrío burlándome de él al ver su rostro pálido — no es real, golpe su hombro de forma juguetona. — Eres mala — agarra mi pie y lo muerde suavemente. — Auch, eso duele — miento y vuelvo a patear. Entonces comienza un juego de cosquillas y risas entre nosotros dos, el juego sigue hasta que caemos del sillón quedando Octavio encima mío. Las risas opacan los gritos de terror de la película, haciéndonos olvidar de ella, su pelo n***o cae adelante, lo tiene largo, así que tomo un mechón de su pelo y juego con ellas. Nuestros ojos se conectan haciendo este momento único, nada s****l, no hay tensión entre los dos, somos dos amigos que comparten un momento. «Creo que podemos ser amigos» sonrió a la idea. — Eres mi niña — al momento que escucho «niña» de sus labios, me quedo paralizada llevándome al pasado y Octavio lo nota. «Niña» no es una simple palabra para mí, niña, era su forma de llamarme, su forma de marcarme como suya, niña era su forma de quererme y de amarme. «Niña» es nuestro pasado, un pasado donde ambos salimos lastimados. — Lo siento —  se levanta y se mete al baño, me acomodo en el sillón y apago la televisión. «Esto es un error» «No retrocedas» repito una y otra vez. «Ya no soy su niña» — Creo que es momento que me vaya — lo escucho decir atrás mío. — Ok — es lo único que digo, pero me doy cuenta que tal vez ya no podamos ser amigos, tal vez es muy pronto para esto — Octavio, creo que... — me pongo nerviosa. — No lo digas, fue un error — empieza a reír — fue un lapsus, ya no pienso en ti de esa forma — lo dice de una forma relajada, pero sus ojos me dicen lo contrario — además tengo una cita. «Auch» «Debería estar tranquila» pero ¿Por qué no lo estoy? — ¿En serio? — trato de sonreír. Pero creo que salió una mueca. — Si, es Fabiola. «Doble Auch» — Eso es genial — trato de sonreír. — Si, es divertida y nos llevamos bien — luego de un largo silencio — mejor me voy. — Adiós — me despido. — Adiós — me quedo ahí un largo momento sin moverme, ¿Esto es normal? ¿Por qué duele? Entonces escucho una melodía, la melodía de mi ángel. «Es mi celular» A veces pienso que mi ángel y yo somos uno, sabe cuándo lo necesito más, hoy es ese día. — Garrapata — escucho su voz y no sé porque empiezo a llorar. «No importa en qué lugar este, siempre estaremos conectados» — Mi ángel.
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