Al llegar a casa tome camino a mi habitación, entre en mi cama y sentada con la espalda pegada a la madera del espaldar me quedo mirando a un punto fijo de la habitación. Llevo la mirada al reloj de la mesita de noche, nos tomó dos horas estar en la peluquería y todo porque Jema como siempre no se decidía que hacer con su cabello, aproveche de arreglar mis uñas y luego solo espere por la morena. Escucho dos toques en la puerta y al voltear veo a mi mejor amiga entrar, con una sonrisa en sus labios y algunos dulces en su mano derecha. Entra a mi cama y se coloca de la misma forma que yo, abre una de las bolsas de pelotitas de chocolate y comienza a comer, yo no tardo y hago lo mismo, las dos en total silencio comiendo chocolate. – ¿Te pasa algo? ¿Ocurrió algo con Abel? –niego, volteo a ve

