… Siento mis ojos pesados, un poco de frio, pero la calidez de un edredón y unos brazos a mi alrededor. Un aliento cálido en mi nuca y una nariz chocando con mi piel, sonrió aun con mis ojos cerrados y juro que no quiero despertar aun, le pido a mi mente que volvamos a dormir, pero creo que disfruto saber que Abel me está abrazando con ternura. Muevo mis pies, los cruzo con los de él y un gruñido de su parte me hace jadear de satisfacción, me muevo para encararlo y al verlo lleva una sonrisa, pero sus ojos cerrados. Rozo mi nariz con la de él, luego mis labios y le doy un casto beso, me apretuja más a su cuerpo y lo abrazo aún más. –Segundo amanecer a tu lado, no podría estar más feliz... –susurra y termina por sonreír aún más. –Desearía que todas mis mañanas sean de esta manera... –vu

