***Camila*** No podía dormir. Y no era porque Luciana se hubiera metido a mi cama a las tres de la mañana después de una pesadilla. Tampoco porque Valeria roncara como un maldito tractor desde el sofá. Era otra cosa. Un zumbido en el pecho. Una energía rara, como si algo estuviera a punto de pasar. Me removí entre las sábanas, intentando no despertar a Luci. Tenía que despejarme. Un vaso de agua. Un paseo hasta la cocina. Algo. Con cuidado, me levanté de la cama, cruzando el pasillo en puntas de pie. El departamento estaba en penumbras, salvo por la luz tenue que se colaba desde el ventanal de la sala. Me serví un vaso de agua, apoyándome contra la mesada, cuando escuché el sonido inconfundible de notificaciones. Una. Dos. Tres. Después, una avalancha. Fruncí el ceño, dejando

