***Liam*** El silencio había caído como un velo sobre el departamento tras la salida de Adrián, Valeria y Luciana. Camila y yo... solos. Ella se quedó de pie cerca del ventanal, su silueta recortada por la luz matinal, sosteniendo su taza con las dos manos. El vapor subía perezoso, acariciando su rostro de rasgos perfectos. Sus ojos verdes... esos malditos ojos... brillaban como esmeraldas vivas, mirando hacia la ciudad pero sin verla realmente. Mi cuerpo se movió antes de que pudiera pensarlo. Me acerqué por detrás, mis manos encontrándola con una necesidad urgente y reverente a la vez. Mis dedos rozaron sus caderas, su cintura, mi frente apoyándose en su nuca mientras aspiraba su aroma. Camila tembló apenas perceptiblemente, pero no se apartó. Al contrario. Se apoyó más contra m

