***Camila*** Nunca creí que amar a alguien me fuera a costar tanto. Luciana fue sancionada. Cuando llegamos a la dirección, ya estaba sentada, cruzada de brazos, la mirada encendida de furia. A su lado, la niña esa… Daniela. La misma que no deja de molestarla desde que salió la maldita nota donde se ve a Liam llevándome flores en el restaurante. No me arrepiento de ese momento, pero lo que vino después ha sido un infierno. La sanción fue clara: horario extendido por dos semanas para ambas. De lunes a viernes, de 7 a.m. hasta las 5 p.m., con tareas adicionales, sin recreo. Luci no protestó, ni una sola queja. Solo se mordió el labio con fuerza y apretó el puño. Sabía que si decía algo, la directora se la iba a dejar ir peor. A Daniela le faltó poco para sonreír de lado, como si hubiera g

