***Camila*** No sé en qué momento llegamos a este nivel de desfachatez, pero aquí estamos: cinco adultos con más alcohol que dignidad en el cuerpo, sentados en mi sala, hablando de temas que cualquier persona con una pizca de decencia evitaría. Pero, ¿desde cuándo nosotros tenemos decencia? Liam está sentado a mi lado, demasiado cerca para que sea algo casual, pero tampoco lo suficiente como para que los demás nos reclamen. A veces nuestras piernas se rozan, y aunque no quiero admitirlo, mi piel se electriza con el contacto. Helena y Valeria están tiradas en el sillón frente a nosotros, y Adrian, bueno, Adrian es Adrian, con una cerveza en una mano y una sonrisa de niño travieso en el rostro. —A ver, Camila —empieza Valeria, con esa chispa de maldad en los ojos—, como no quieres soltar

