***Liam*** Las semanas pasaron en un borrón de luces de set, líneas de guion y mujeres sin rostro. En el set, era Liam Davenport, la estrella disciplinada, el actor impecable que conocía sus marcas, que entregaba cada línea con la intensidad perfecta. Pero en cuanto sonaba el "corten", ese papel se desmoronaba y quedaba expuesto el desastre en el que me estaba convirtiendo. En cada descanso entre tomas, encontraba alguna excusa para desaparecer, ya fuera en la oscuridad de un tráiler con una mujer ansiosa por contar que había estado con "Liam Davenport" o en el baño con una línea de polvo blanco extendida sobre la pantalla de mi teléfono. No podía detenerme. No quería detenerme. Necesitaba esa sensación de vacío, de desconexión, porque lo otro, lo que se escondía bajo la superficie, era

