La almohada se sentía suave en mi rostro, estiré la mano y sentí el cuerpo de Alexandra junto a mi, decidí no voltear al notar que se estaba tensando y que se había levantado de la cama con premura. Permanecí en silencio mientras su cuerpo se alejaba, escuchaba los ruidos que ella no notaba que hacía. Quería reír por momentos pero me contenía... Después de todo lo que había pasado anoche era mejor no seguir molestándola, al menos por unas horas. Pasaron unos minutos, el cuello comenzaba a molestarme y dolerme. La puerta se cerró con un golpe seco imaginé la cara que habrá puesto Alexandra al darse cuenta del ruido que había provocado. Al fin, al verme solo me levanté. Acomodé mi pantalón y me encaminé al baño. Lave mi rostro, y me preparé para otro día en la oficina. No quería tener que

