Fabiola No sé qué demonios me pasó, me deje llevar por el idiota de Yuri y la actuación frente a su primo y la loca de Masha. Esa mujer no disimula, hay que ser muy estúpido para no darse cuenta de que ella se devora a Yuri con la mirada. Lo bueno es que él actuó perfecto. La emoción del momento nos acaparo, no podíamos seguir. Yo hice una promesa y la cumpliré, aunque ya tito no sea el dueño. — ¿Estás dormida? –pregunta el señor Sokalov desde su cama. Yo sigo en el sillón largo que hay en su habitación. —No —contesto. —Ven a la cama —hace una pausa y lo miro, tiene los audífonos, de seguro el tramposo está escribiendo y escuchando como se dice para repetirlo—. Juro no tocarte. —No, puedo vivir sin comprobarlo. —contesto lo más calmada que puedo para que me entienda. —Por favor, F

