Yuri Vi que Fabiola sale de mi habitación y entro en el baño, necesito descargar mi deseo, pero una punzada se alojó en mi corazón. Era como un presentimiento y no sé cómo tomarlo. Solo me viene a la mente que Fabiola está afuera, así que olvido mi dolor de bolas y me baño los más rápido que puedo. Salgo del baño con solo mi pantalón y mi toalla en los hombros encontrando a Masha en mi habitación. —Al fin te deja solo unos minutos la mosca muerta que tienes por novia. —dice acercándose a mí. —¿Qué hiciste, Masha? —se encoge de hombros. —Nada, solo le di una advertencia. Tú tienes que entender qué eres mío, no te puedes casar con esa mujer cuando a la que deseas es a mí. —dice pasando uno de sus dedos por mis abdominales. —Estas loca mujer. —quito su dedo de mi cuerpo—. Yo amo a Fabi

