¡Ay no! Por qué Diosito, te pedí que no fuera él. Cómo me haces una cosa cómo está. Por favor, escúchame por primera vez, abre un hoyo en la tierra y tragarme luego escúpeme lejos de aquí, por preferencia en Hawái o en Puerto Rico, algo así como una isla, es más en la de Bermudas, así nadie me va a encontrar. Vuelvo a mirarlo y asiento apenada. Tengo cara de zombi, mis ojeras llegan al piso, lo sé, pensé que era un viejo, enano y barrigón. No un Papi chulo, así todo fuertote y muy bien trabajado. Además de lo informal que ando vestida, no me digne ni a ponerme aretes. Lo veo mirarme algo sorprendido, pero aun así está serio. ― ¿Se… Señor Sokalov? – busco mi aplicación favorita de mi celular. San Google a rescate de mi cabeza. – Bienvenido a Venezuela. ―digo al celular para que lo traduzc

