Fabiola Llegamos al hangar del avión privado que el jefe rento para volar a Rusia. No llevo más de 48 horas y ya lo quiero matar. Lo miro de reojo y está en su pinche computadora. Aurelio abrió la puerta del caballero a mi lado, pero le brinco por encima para salir primero. Lo escucho reír y solo me da más coraje. —Gracias Aurelio. —le digo con una sonrisa en mis labios. —Por nada Fabi. —contesta guiñándome un ojo. Claro que no me gusta Aurelio, pero no le voy a demostrar al orangután al que acompañaré que tiene derecho sobre mi persona. Eso nunca lo permitiré. —Fabiola, espéreme. —escucho que dice en ingles seguido de la voz de la voz del traductor. —Eso lo entendí —digo y blanqueo mis ojos. Bien no es que sea experta en el inglés, pero palabra o frases simples se aprenden en Netf

