Capítulo 7: Ataque y Un Amor Imposible.

2096 Words
Pavel. La tensión se sentía flotando en el aire mientras varios hombres armados me veían o intentaban hacerlo en uno de los tantos almacenes que usaba para este tipo de reuniones donde se decidía si valía la pena crear o no una alianza con los carteles de bajo rango en la zona. Son pequeñas organizaciones que tengo muy bien controladas para evitar un golpe de estado. Nadie tiene más poder que el mismísimo Pakhan. —Entonces nosotros nos encargamos de que la merca llegue sin contratiempos y que la policía siga haciendo de la vista gorda—Dice el hombre serio. —De la Policía nos encargamos nosotros, ustedes ocupen se de que llegue toda ilesa a la frontera—Señala Alexei neutro. Normalmente casi nunca vengo a este tipo de reuniones pero necesitaba salir de la mansión porque saber tan cerca a esa mujer me estaba enloqueciendo. Y no es bueno. Cada día que pasa se acrecenta más la idea de devolverla a su país, solo que inmediatamente que lo pienso me retracto. Haciéndome sentir un idiota confundido. Y odio la sensación. Soy el maldito BOSS de la mafia no puedo andarme con pendejadas. El consejo de la Bratva espera que me termine casando con una Rusa de estirpe que se haya criado en la mafia y sepa manejarse. Pero para mí es pura tontería, mi padre no se casó solo tomó a una niña y abusó de ella. A ellos no le quedó más remedio que aceptarme a mi como su sucesor. Cómo madre era rusa tampoco hicieron mucho escándalo. ¿Sería diferente si me meto con esa Venezolana? Definitivamente. Joder Pavel, no llegues a esos extremos. Entre esa Morena y tú no pasa ni pasará nada. Concéntrate en el maldito trabajo. No digo nada en lo que resta de la reunión simplemente observo con indiferencia a los presentes que obviamente no pueden sostenerme la mirada. Ese hecho me causa satisfacción ya que se muy bien que doy miedo. Nadie ha sido capaz de sostenerla mucho tiempo. Solo Ella. Ahogo un gruñido porque parece que no puedo dejar de pensar ni medio segundo en esa mujer. La reunión termina y los capos de poca monta se van. No sin antes el líder Makar Lebedev que me lanza una rápida mirada y yo no muestro reacción alguna pero dentro mío fue distinto. Quizás deberé poner un ojo en él. Sé atrevió a mirarme y no me gustó no tanto por la mirada sino por la manera en que la dió. La traición siempre está a la orden del día en esta organización. Solamente quedamos mis hombres de confianza y yo en que están asegurando la zona antes de partir. Alexei me mira serio porque este hijo de puta siempre sabe cuándo algo va mal conmigo. —Le pondré un ojo a Lebedev. Por eso Alexei es mi segundo al mando. Al ser la zona asegurada por fin salgo del almacén en el que no vamos a regresar y que seguramente será destruída. Siempre hacemos así para evitar que quienes hayan estado aquí no piensen en volver a para colocar algún dispositivo de audiovisual. Talvez lo deje para pobrar a Lebedev. Aún no lo decido. En estos momentos me estoy dirigiendo a la empresa para trabajar. No solamente soy el Pakhan de la Bratva sino que también soy un importante CEO de una empresa Millonaria de última tecnología. Nosotros trabajamos en innovaciones de computadoras y tenemos una red muy solida de seguridad. Muchos países han requerido nuestro sistema. No nos ha ido mal. También tengo otra empresa que no es tan legal ya que la usamos para lavar el dinero. Está a nombre de un empresario que trabaja para mí, pero yo soy el verdadero dueño. Él solo la cara que se muestra al mundo. Kusma Bortnik, es solo un peón más en mi tablero. El día de trabajo pasa entre papeleo, reuniones y más tratos que dejan una gran cantidad de dinero. Me gusta cuando las cosas salen como digo. Sino las obligo a suceder a mi manera. Ya en la noche es hora de ir a casa, o mejor dicho a la mansión donde vivo porque ese sitio jamás lo sentí como un hogar. Mi madre vivió un infierno hasta su muerte. Siempre la recuerdo llorando o fingiendo una sonrisa para mí y pequeña hermana Svetlana. Todo por culpa del maldito de mi padre. Por eso disfruté tanto acabando con él de esa forma que me enseñó. Es hasta poético que el mounstro que creó lo haya matado. Sonrío por dentro y miro por la ventana cuando la limosin en que la viejo se estremece haciendo que me vaya hacia adelante. ¿Que mierda? Mis hombres sacan sus armas y los escoltas en las otras camionetas igual. Toco la mía en mi cinturón y me asomo para ver descubrir que algún valiente muy estúpido trata de asesinarme. Interesante. Los disparos comienzan y el chirrido de los neumáticos quema el asfalto mientras aprovecho para bajar la ventana y disparar a los enemigos. Lo malo de ser el líder absoluto de la mafia más grande del país es que nunca sabes de dónde viene el enemigo porque todos lo son. Por eso tengo fuertemente protegida a mi pequeña hermana Svetlana porque si la tocan no habrá tierra suficiente para esconderse y acabaré con todos sin importar nada. Ella es mi única debilidad. ¿Seguro de eso? La imagen fugaz de la Venezolana cruza mi mente y la ira solo aumenta porque ella no es nadie. Si la matan sería un daño colateral sin relevancia. Sí como no. Rechino los dientes a la vez que sigo disparando. La caballería llega junto con Alexei y el resto de los hombres. Logrando reducir a los atacantes. Salgo de la limosina para ver el daño y el reguero de cuerpos. —Limpien este desastre y que no quede ni una evidencia. Borra los vídeos de seguridad. No quiero errores porque sino su vida pagará el precio—Ordeno tajante. —Como ordene BOSS. E inmediatamente se movilizan. —Le diré a Boris que te cure esa herida—Dice Alexie serio. Y ahí noto que tengo un roce de bala en el brazo derecho. Seguramente me rozó en el momento de las balacera. No me duele solo arde un poco pero no lo había notado por andar pensando en otras cosas. —Investiga si Lebedev tiene algo que ver con esto. Alexei asiente y finalmente nos vamos a la mansión. Cuando llegamos entro con rostro serio que pasa a sorprendido al ver a mi hermana correr con lágrimas en los ojos y abrazarme. —Oh Dios Pavel, que bueno que estás bien. ¡Ji! Estás herido. Llamaré a Boris. Estarás bien—Chilla Svetlana. —Tranquila, no es grave. Calma—Digo con suavidad tomando su rostro entre mis manos. Mi hermana me mira con tristeza para luego sus ojos azules brillar de furia cuando ve entrar a Alexei. Rápidamente va hacia él y sin mediar palabras le da una sonora bofetada que le gira el rostro. Maldita sea. —¡Esto que pasó es tu culpa! Tu trabajo es cuidarlo. ¿Dónde diablos estabas?—Reclama Svetlana furiosa. Sí, mi hermana y Alexei jamás se han llevado bien. Siempre discuten. Pero antes mi hermana había tenido un flechazo de infancia por él. El cual ya se le pasó porque ahora lo trata con la punta del pie. Creo que algo pasó que yo no sé. Espero que Alexei no haya tocado a mi hermanita porque ahí sino me importará que lo necesite lo mataré lenta y dolorosamente. —¡Basta ya! La seguridad cumplió y sabes bien que no siempre se puede lograr evitar un caos como este—Mascullo irritado. Svetlana le da una mirada de odio a Alexie que sigue sin decir media palabra así que ella se va con pisadas fuertes. Hay que reconocer que Alexie jamás se ha dejado gritar ni mucho menos pegar por nadie a excepción de mi hermana. Y quiero pensar que es porque es mi hermana no por otra cosa. —Redoblare la seguridad—Articula Alexei neutro para irse. Niego con la cabeza y decido curarme yo mismo la herida en el brazo. Total es solo un roce. Mientras subo las escaleras Verónica las venía bajando con una cesta de ropa doblada. Le quito la cesta que lanzo al pie de las escaleras y la tomo del brazo para arrastrarla a mi cuarto. Ella aturdida se deja llevar aunque si luchara tampoco le serviría de mucho. Ya dentro cierro la puerta tras de nosotros y la Venezolana me mira confundida. —Curarme—Digo en mi pobre español. Ella frunce el ceño pero cuando repara en mi brazo sus ojos oscuros se abren asombrados. Verónica inmediatamente corre al baño y al poco rato regresa con el botiquín de primeros auxilios. Para mí sorpresa me toma del brazo sano y me sienta en la cama yo me dejo hacer curioso porque es la primera vez que me trata normal luego de semanas de evitarme y ni mirarme a la cara. Cosa normal. Ordenaste que la azotaran. Es cierto he sido un hijo de puta con ella pero también debía entender que no soy cualquier hombre. Soy el Pahkan de la Bratva. Si me desobedece lo pagará. Verónica se arrodilla ante mi y eso manda unas imágenes tan calientes que rechino los dientes. No la vas a tocar. Eso sería mi ruina. La Morena limpia la sangre con algodón y yodo tampoco me pone una gasa porque es simplemente un roce. La sangre es muy escandalosa. Cuando se levanta se tambalea cayendo en mi regazo. Ella se tensa porque está encima de mi y nos miramos fijo a los ojos. Esos ojos negros luminosos y a la vez llenos de desafío. También descubro miedo. Ese miedo por mí que yo puse ahí. Siempre me ha gustado imponer terror a mis enemigos pero con ella me cuesta demasiado. Pero debe hacerse. Es una extranjera y no me ganaré más enemigos solo por tenerla. ¿Porque no? ¿Te piensas casar con ella? La idea de solo tocarla sin ir más allá me tienta solo que me conozco y no me bastará con eso no más. Verónica se levanta avergonzada. —Lo siento mi señor fue accidente. Ya me voy—Balbucea Verónica nerviosa en español y sale prácticamente corriendo. Estoy empezando a entender algunas cosas, y un lo siento es fácil de comprender. Al quedarme solo me río sin humor porque poco a poco esto se me está saliendo de las manos. Y no me gusta no tener el control. Svetlana. Tiro las cosas de mi habitación con ira al recordar lo que pasó hace un rato en la sala de estar. En cómo él simplemente se dejó golpear de mí sin decir nada. Siempre ha sido así. Desde que tengo memoria he estado enamorada de Alexei pero él jamás me ha mirado mas que como la hermana menor fastidiosa de su mejor amigo. Lo amo y lo odio con la misma intensidad. Jamás olvidaré cuando tenía dieciséis años le declaré mi amor y él se burló de mí delante de sus hombres. Me rompió el corazón, yo esa noche llore mucho. Pero también un odio que no pensé sentir por él comenzó a crecer. Talvez sea dulce e inocente solo que no dejo de ser una Kuznetsova y un acto como este enciende una chispa de venganza. Y desde entonces casa vez que puedo lo humillo delante de sus hombres así como él una vez lo hizo conmigo. Sé muy bien que él hace su trabajo perfecto pero también que siempre sucederán cosas como estas. Todo es impredecible en este mundo. Cuando me calmo me siento en la orilla de la cama y toco mi pecho dónde mi corazón late desbocado. ¿Será que en algún momento dejaré de amarlo? Verónica sabe de mis sentimientos por Alexei y me aconsejó que lo dejara ir. En este tiempo nos hemos hecho buenas amigas. Sé que está mal que le oculte a mi hermano sobre que la Venezolana sabe Ruso pero ella es mi única amiga de verdad y no quiero perderla. Entiendo que tarde o temprano se sabrá la verdad y aceptaré las consecuencias de ocultar información al Pahkan. No importa si es mi hermano sé que pagaré por mi osadía. Mientras disfrutaré este secreto que comparto con ella. En cuanto a mis sentimientos por Alexei espero que se esfumen con el tiempo.
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