Verónica. La neblina que cubre mi mente me tiene estresada en especial porque no sabía de mí y lo que estaba pasando. Sé que el hombre que me lleva en brazos como si no pesara nada dejándome claro lo fuerte que era. Mierda, tengo que salir de esta situación. Me han drogado porque este deseo de coger no es normal. Siento la comodidad de un colchón y se que estoy encima de una cama. Me alarmo y trato de escapar. No me quiero acostar con el Pahkan. Eso sería convertirme en su zorra y no lo haré. No olvido que me ha torturado. Sería una estúpida si dejo que me toque. —Noo..aah, po..r fav..or s..olo déja..me ir. Sé me pa..sará—Balbuceo ansiosa sintiendo mi cuerpo arder. Maldita sea. Es un trabajo titánico hablar en español con la mente así y eso que es mi lengua materna. No debo h

