Capítulo 9. La cena que sabe a límites difusos

2766 Words

Adrián llevaba un traje gris oscuro sin corbata, camisa abierta en el primer botón, pelo peinado hacia atrás con ese aire de “me esfuerzo pero no lo parece”. Cuando me vio se le iluminó la cara, no de forma exagerada, pero sí genuina. —Joder, Serena… estás impresionante —dijo, inclinándose para darme dos besos. Sus labios rozaron mis mejillas un segundo más de lo protocolario. Olía a colonia fresca, algo con notas de pimienta y limón. —Gracias. Tú tampoco estás mal —respondí con una sonrisa que intentaba ser casual, pero salió un poco temblorosa. Nos sentaron en una mesa junto al ventanal. Pedimos un vino tinto riojano y unas tapas para compartir: croquetas de jamón, tataki de atún, alcachofas confitadas. Desde el primer minuto el ambiente fue fácil, demasiado fácil. Hablamos de trabajo

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD