Prologo
Te he contado muchas historias, pequeña criatura. Unas más alegres, otras más trágicas, todas dramáticas y siempre llenas de una entretenida y gratificante mezcla de emociones, y esta vez, no será la excepción.
Quiero contarte una historia nacida de un anhelo ferviente, cuyo origen ni siquiera yo puedo conocer, después de todo, solo soy una simple mortal a la que le gusta narrarte travesías de personajes intrigantes con los que espero puedas identificarte, al menos conectarte, pero sin duda emocionarte.
No estoy segura de dónde surgió esta historia, probablemente del, celosamente guardado, pensar de una mente creativa para expresar sus más profundos sentimientos.
De lo que sí estoy segura, oh, pequeña criatura, es que si te quedas a disfrutar esta historia, como has hecho con otras, una sonrisa podrás tener en ese hermoso y pequeño rostro que tienes.
¿Por dónde debería empezar? Dirás que por el principio, pero creo que el inicio no es lo más importante, después de todo está en el pasado ¿no es así? Creo que podríamos comenzar desde el desarrollo, considerándolo el presente. ¿Te parece bien? ¿Sí? ¡A mí también!
Quiero que abras tu mente, debería decir que tu corazón, pero en el pecho se manifiestan las emociones que realmente tienen lugar en tu cerebro, así que en ese caso, por favor, abre tu mente, deja que tus pensamientos más guardados se identifiquen, incluso si es uno que has estado ignorando por mucho tiempo o dejando de lado, como este protagonista.
Él era un chico fuerte, ¡no! ¡No solo física, sino mental y emocionalmente!
Siempre encontraba la forma de superar cada obstáculo que se atravesaba en su camino, luchaba día a día por cumplir sus sueños y sobretodo, creaba una resistencia firme contra la pérdida.
Sí, lo sé, ya estoy empezando con la tragedia, pero lo cierto es que no sabrías lo que es felicidad absoluta si no has sentido un dolor intenso, ¿no lo crees?
A pesar de su hermosa sonrisa, sus ojos que brillaban y su caminar seguro, este chico se había visto envuelto en una situación de la que no había podido escapar, y que significaba la lucha de su vida, y no es metáfora, realmente fue la batalla que tuvo que librar toda su vida para al fin tenerla.
Como puedes imaginar a estas alturas, se enamoró de una joven preciosa ante sus ojos, con una risa audible y voz melodiosa para sus oídos. No importa cuánto tiempo pasara, o la personalidad que adoptara, él nunca dejaba de amarla.
Sí, así es, lo he expresado bien, no importa la personalidad que adoptara porque esta variaba de acuerdo a las condiciones o la vida que le tocara en esa vez.
No, no se trata de reencarnaciones, no es ese tipo de historia. Digamos que te estoy contando una leyenda, de esas que cuando te enteras de ella, deseas que haya sido cierta.
Aún no hemos llegado a ese punto y no puedo adelantarme a contarte los motivos antes de que el protagonista los descubra o los revele, pero puedo continuar así:
Ella anhelaba cada día un amor que ni siquiera sabía si existía, mientras que él la observaba a la distancia sabiendo perfectamente que era a él a quien ella tanto buscaba.
Y no se acercaba, no iba a ella, no le anunciaba de su existencia porque estaba tratando de salvarla del dolor que los inundaba cuando se acercaban. Esta vez, él era quien cargaba con el dolor causado por la trágica realidad que los acompañaba, y estaba dispuesto a ocultársela hasta el fin de sus días. Ella era quien había cargado con esa responsabilidad por años y ahora era a él a quien le tocaba.
Iba a protegerla de su historia de amor, aunque el anhelo ferviente por encontrar a alguien que ella sentía a un nivel que no comprendía, la estuviera consumiendo.
¿Estoy dando muchas vueltas? ¿Estoy generalizando demasiado?
Bueno, me gusta dejarte con la intriga, pero te prometo que iré aclarándote todas las cosas, te contaré todos los detalles, porque sin duda, esta es una historia para aquellos cuyos sentimientos son tan fuertes que terminan consumiéndolos.
Sí, como tú, mi pequeña criatura. Esa es tu mejor cualidad. No todos son capaces de sentir y soportar las emociones volátiles incrustadas en el radioactivo corazón humano.
Creo que por eso, esta historia va a gustarte. Solo imagínalo:
Dos seres, por siglos jóvenes, enamorados, pero obligados a mantenerse separados, pues cuando están cerca, uno de ellos empieza a recordar toda su historia, y cuando se dan cuenta que tienen que encontrar la manera de romper lo que sea que les lleva a separarse, es muy tarde y el tiempo se agota, se alejan y entonces se olvidan por un tiempo hasta que todo vuelve a empezar, porque a un nivel subconsciente, como queda grabado en la leyenda: Ella siempre encuentra la forma de regresar a él, o él va a buscarla.
Pero ahora, por donde he decidido ubicar el inicio de mi narración, ella sufre día a día la cotidianidad de una vida demasiado tranquila, porque anhela algo más, porque siente que hay algo que debe encontrar, alguien que ni siquiera sabe si existe.
Mientras que en su revuelta historia de amor, algo ha cambiado: él no ha olvidado su encuentro anterior, pero decide no acercarse a ella, ni entrar a su vida, intentando hacer las cosas diferentes.
Él puede escucharla llamarle y hablarle, cuando ella tiene una sensación tan intensa que parece obligarlo a atenderla, aunque no es como si el fuese capaz de hacer oídos sordos. Y lo hermoso, es que no solo la escucha cuando ella habla hacia él, sino a veces también cuando le escribe una carta. Están conectados a un nivel que va mucho más allá de su propio entendimiento.
Pero lo que allí está él intentando mantener la distancia, intentando conformarse con observarla a la distancia, quiere ignorar es que no importa cuántas vueltas quieras darle, la verdad siempre sale a la luz.
¿Y cuál es la verdad aquí? Sus genuinos sentimientos por el otro.