8

1140 Words
Tercer día trabajando en lo mismo junto a Benton. Cada día que pasa se vuelve más insoportable el echo de tener que casarme y trabajar al mismo tiempo. No hemos vuelto a tener cenas familiares, ni tampoco hemos hecho algo más allá fuera de pequeñas interacciones. Mi día es un asco cuando veo a Alana, luego de esa pequeña nuestra de debilidad volvió a ser la perra de siempre. Digo, ella me lo advirtió pero no esperaba que fuera peor que antes. Las pocas veces que nos hemos visto me habla indiferente y si respiro su mismo aire parece molestarle. Me dan ganas de soltarle cosas hirientes sobre cómo era su ex novio, pero no soy tan gilipollas o quizá solo quiero respetar nuestro trato. Mis amigos no han conocido a Alana, creo que ella asumió que Benton es la única persona a la que puedo llamar amigo, y no es así, tengo veinte años, sigo siendo joven. Que mi vida este más resuelta que la de otros no significa que no me guste salir y conocer gente. Por otro lado, mi padre me ha estado diciendo que no puedo salir con chicas hasta que mi arreglo con Alana sea oficial, le he dicho que Benton puede llevarlas hasta mi casa y fingir que es una de sus chicas en público. Sin embargo, no le gusto la idea, porque en sus palabras “Es muy peligroso, y no podemos arriesgarnos”. Yo necesito algo de vida social, Alana no me importa un carajo. —Y bien es lo último que teníamos por hacer. —Juro que necesito irme a beber, un club, un bar, lo que sea. Benton me observa divertido y niega con la cabeza. Nada de esto le afecta a él, al menos no directamente. El hecho de que vaya a casarme sigue siendo un tabú para mí, porque todos sabemos que Jack Lather odia los compromisos y mucho más los compromisos que llevan años de por medio. He estado buscando algo que me indique que vivir vale la pena, o siquiera que vivir con Alana va a valer la pena pero no encuentro nada que me aseguré aquello y me estresa, me hace sentir impotente, furioso, decepcionado e incapaz de hacer algo por mi cuenta. Decido que salir es algo que quiero hacer, liberarme, e ir a beber un rato con mis amigos estoy seguro de que es lo que necesito. O quizás no lo es, pero me parece una mejor idea que estar quieto como un estúpido esperando algo. Si Alan puede ser una perra, yo puedo ser dos veces peor que ella. —Podemos ir al bar de César. —¿Está abierto hoy? —Siempre está abierto. —¿Entonces, que hacemos aquí? —digo frustrado—. Venga, vámonos. He estado pensando en como seguir con mi vida después del último negocio que hice. Y solo me ha dado por pensar y creer que quiero seguir más allá. Más allá de lo que cualquier otra persona haya seguido. Ser independiente a temprana edad te enseña cosas como que vivir se puede volver aburrido, que tener muchas responsabilidades no es bueno, que estar sano y vivo es lo mejor que puede pasarte en la vida y claro está que, tener dinero resuelve la mitad de tu vida entera. Dejo de pensar en trivialidades y pongo toda mi atención en el nuevo peinado que se ha hecho Benton, no le digo nada, pero se ve bien con el cabello largo y en forma de libro. Mis emociones últimamente han estado descarriladas, me enloquece cualquier cosa y me dan ganas de golpear la pared cuando cargo con mucho estrés encima. Como figura pública debo mantener cierto margen a la hora de entablar conversaciones con personas que no sean de mi mismo círculo social, he estado la mayor parte de mi vida dándole sonrisas falsas a personas que no me caen bien. Benton rueda los ojos y nos marchamos al bar de César, por lo general no vengo a este bar, prefiero evitar ir a locales de gente que quiere ser como yo, y César sin duda es una de esas personas. Cuando lo conocí me dijo que había estado siguiendo mi trayectoria y que le gustaba como era mi personalidad. Evité reírme en su cara, porque solo había visto mi lado bueno y amable, el único que puedo mostrar. Con el paso de los días me fue enseñando cosas que había anotado que yo solía hacer con frecuencia, me pareció raro pero lo deje pasar. Benton y el se conocen desde la secundaria, eran buenos amigos pero los caminos diferentes los separaron. Me fui haciendo la idea de que César también tendría que formar parte de mi vida si era parte de la vida de Benton. Y así fui a su bar con más regularidad, me la pasé días con el, y al cabo de irnos conociendo adoptó mis gestos y formas de hablar. Por suerte se viste a su gusto, porque si no lo hiciera me diera aún más miedo. Estoy consciente de que en todas partes del mundo existen personas así y lo acepto, y se que como empresario muchas personas van a buscar inspiración en mi y en como lo hice. Pero no quiero conocer a ese tipo de personas, prefiero que mantengan un margen de distancia prudente. Llegamos al bar y estaba repleto de gente, por la parte del frente tiene un estacionamiento, las paredes son de color n***o y posee luces de neón. Entramos y la música inunda inmediatamente mis oídos, divisó a varias mujeres rubias bailando en una esquina, algunas chicas besándose por otra y hombres tocando a ciertas mujeres que se ven más que buenas. Es justo lo que necesitaba para olvidarme de todo. —Se ve mejor que la última vez que vine —menciono sentándome en la barra, Benton se sienta a mi lado y asiente distraído. —Le ayude a cambiar algunas cosas hace poco, ha estado trabajando duro. —Bien por el —digo en un tono irritante—. Hey, ¿Puede darme una botella de vodka? La camarera se voltea para atenderme y la repaso con la mirada más veces de las que me gustaría. Es una chica preciosa, tiene el cabello rojo y los ojos negros, las cejas no las tiene pintadas y sus uñas tienen un largo precioso. Ella asiente y toma nota de lo que quiero, lame sus labios y busca la botella. —No la mires demasiado —zanja mi amigo junto a mí—. Es amiga de César, su mejor amiga —remarca como si eso me diera a entender algo. No me importa que sea la mejor amiga de el ni de nadie. La tía está buena y si puedo estar con ella mucho mejor.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD