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1025 Words
Escucharla hablar sobre un chico se siente extraño, pero la forma en la que lo dice me hace sentir que ella lo amaba, es como si estuviera transmitiéndome todos sus sentimientos. Quiero saber más, quiero saber cómo ha llegado a este punto, el punto en el que tiene los ojos rojos, y la nariz como el reno de Santa Claus. —Creí que teníamos una relación sana —se le forma una media sonrisa en el rostro que aparta rápidamente—. Podía ser verdaderamente yo con él, incluso a veces era infantil. Me la pasaba bien, el término novios no me molestaba. Pero, discutíamos mucho. Yo me enojaba porque varias chicas querían estar muy pegadas a él y no ponía límites y también me enojé una vez porque una chica se sentó en sus piernas y el no la apartó. Iba muy feliz a verlo y estaba con sus amigos, la escena me pareció tétrica y aún así me comporte normal, le pedí algo a uno de sus amigos y me fui. Escuché como todos los que estaban ahí se reían y me dolió. «Créeme no es lindo ver al chico que te gusta con alguien más, me sentí horrible, no quería hablar con él. Ese día me fui del estudio caminando, me puse los audífonos e ignore al mundo. Hasta que me di cuenta de que me estaba siguiendo, me pareció un poco heavy. Quise que se fuera, pero lo escuché y arreglamos ese problema. A veces cuando se enojaba o incluso estando bien me lanzaba comentarios hirientes, una vez me dijo que yo no lo conocía en absoluto, me dijo que yo le hacía sentir que no lo quería. Y ese tipo de cosas, me dio un ataque de pánico. Quizás fue porque no lo entendía o porque lo amaba lo suficiente como para tener un ataque de pánico por el. No lo sé, sentía que mi corazón se quebraba un poco cuando decía cosas como esa. «Paso el tiempo y terminé creyendo que la mejor parte de mi personalidad estaba mal, terminé creyendo que todo lo que hacía por el no era suficiente. Y no te digo que no habían cosas buenas, porque las había. Joder, me llenaba la cara de besos y me abrazaba, me decía que me amaba y en público no le importaba estar conmigo, para mí eso era especial. Alana se queda en silencio unos minutos mirando sus manos y suspiro, no sabía que su relación había sido así. ¿Cómo iba a saberlo? Estoy a años luz de conocerla realmente, no le pedí que me lo contará para usarlo en su contra porque en el segundo que ella salga por esa puerta voy a olvidarlo y a tratarla como siempre. Ese fue el trato. Su novio me parece un auténtico imbécil, está bien que hayan tenido momentos buenos, era lo mínimo que podía darle a ella. Pero, una relación va más allá que momentos buenos, una relación lleva tiempo y esfuerzo, lleva amor y lleva madurez. Lo que probablemente el no sabía. —Yo terminé con él —confiesa—. Le termine porque sentía que era momento de dejar ir la relación, lo quiero pero necesito pasar tiempo conmigo misma. Me insistió para que no termináramos, muchísimo. Me dijo una y otra vez que pensará en mi decisión. Pero no había nada que pensar, le dije que lo amaba y lo confundió con que yo quería estar con él. Pero son cosas diferentes. Un día después, es decir hoy, hemos vuelto a hablar sobre ello. Porque el ha querido, me dijo que retomará mi decisión y yo le dije que no iba a hacerlo. —Estoy escuchándote —murmuro, ella asiente y juega con sus manos a forma de calma, tiene ansiedad y no se cómo manejar algo como eso. —El —río con ironía y continúo hablando—. Me dijo que no me lo estaba preguntando, que me lo estaba diciendo. Me pareció la cosa más denigrante de todas, me molestó que dijera eso porque yo ya he tomado una decisión y esperaba que el la respetará, no que me soltará algo como eso. Enojada le contesté que no podía obligarme a estar con él y me respondió que yo si quería estar con él, no estaba entendiendo nada de lo que decía o quizás solo no quería aceptarlo. Pero entre menos lo aceptaba más segura estaba de que necesitaba terminar esta relación. Se que es lo último que dirá porque mueve las manos en el aire como si la función hubiera acabado. Pero no es así, el tío me parece una persona ida totalmente. No es posible que una mujer dolida te exprese todo lo que hiciste mal y aún así tú creas que ella quiere estar contigo. No me agrada su novio, no me agrada como terminó la relación, y mucho menos me agrada que el le haya soltado una gilipollez así. Alana a pesar de cómo sea merece mucho más, algo más valioso que esa relación. Y no es lo que tendrá conmigo, quizás vivamos juntos y queramos matarnos, pero será mucho mejor que esa relación. —¿Qué opinas? —Me alegro de que te hayas salido de esa relación a tiempo. ¿Hay algo más que quieras agregar? Es tu momento de soltar todo lo que llevas dentro. —Me dijo que quería que dependiera emocionalmente de él y que el también quería depender emocionalmente de mí y eso me pareció nefasto. —Lo es —chasquee la lengua—. Créeme nunca vas a querer depender emocionalmente de alguien, es lo peor que puede pasarte. Se encoge de hombros y asiente. Nos quedamos en silencio por lo que parece una eternidad, cuando son las nueve de la noche, la llevo a su casa. No dijo nada en todo el trayecto, y antes de bajarse solo mencionó un “gracias” y “A partir de mañana volvemos a ser lo que hemos sido en estos días”. No me molesta, sin duda es mejor tratarnos así que fingir que nos caemos cien por ciento bien.
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