Jack Lather.
Estúpida e idiota Alana.
La detesto, detesto que piense que puede hacer lo que quiera y mucho más odio que finja que todo lo que hace esta bien. Piensa que porque es modelo todos deben venerarla o tratarla de una forma en particular cuando no es así. Conozco a las chicas como ella, he estado rodeado de cientos de chicas como ellas y ninguna me ha caído bien más allá de lo s****l. Por la mañana he tenido una fuerte discusión con mi padre, sobre todo, le he dicho que no es un buen partido para mí, que ella no es lo que busco en una mujer. Sino todo lo que no estoy buscando, a papá eso le pareció una tontería, sonrió de lado y soltó una fuerte carcajada posterior a eso.
“Un hombre de negocios necesita a una bella mujer que permanezca a su lado”
“Los hombres ricos no tienen tiempo para enamorarse”
“No te quejes, es la mejor oportunidad de tu vida”
“No conseguirás nada mejor por tu cuenta”.
Cada frase de esas la escuché salir por su boca hoy en la mañana. No le respondí nada, solo llame a Benton y le pedí que fuera a buscarme. En cuanto a él, es un chico de mi misma edad, cuya sed por tener éxito era tan grande como la mía. Aprendimos a hacer todo juntos, estudiamos juntos, nos veíamos a diario e incluso nos quedamos dormidos estudiando para el día siguiente. Me esforcé demasiado por llegar a dónde estoy, trabaje día y noche, quise tener éxito, quise tener dinero, quise poder decir que era millonario. Porque dentro de mí, el dinero hace que tu vida este solucionada un 98%. Todo se paga, la mayor parte de las cosas también la consigues con dinero. Yo quería poder vivir mi vida al máximo y por eso trabajé tanto durante los últimos años.
Benton entra apurado y sostiene mis hombros.
—No te enojes, pero me he traído a Alana. La encontré llorando fuera del estudio, no habla y no dice nada. Se que la odias, y que no quieres verla en estos momentos. Pero es una mujer y será mi cuñada dentro de nada. Me sentí mal por dejarla ahí, así que la traje.
Abro la boca para decir algo, pero el golpea mi espalda con pequeños toques y se marcha nuevamente. Dejándome completamente solo con Alana, en mi casa. Hace menos de dos segundos estaba pensando en lo mucho que la odiaba y en qué sin duda quería decirle que me dejará en paz de una vez por todas, que le dijera a su papá lo que fuera. Pero verla frente a mí, con los labios rojos y los ojos hinchados de tanto llorar hace que mi corazón se estruje un poco.
«Debo tener empatía» Es lo que me digo, dándole a entender que puede sentarse.
—¿Mal día? —pregunto sentándome a su lado.
—El peor.
—¿Quieres hablar de ello?
Me mira a través de sus pestañas y rueda los ojos. —No.
—No pensé que algo pudiera hacerte llorar y menos frente a mí.
Mi comentario parece incomodarte un poco porque se mueve en su sitio y se encoje de hombros. Recuerdo la discusión que tuvimos y me siento mal al instante. Porque ella tiene razón, no la conozco de nada. Solo he estado juzgándola por las cosas que me han dicho y he averiguado. No digo, que todo lo que se es erróneo, solo digo que debí darle la oportunidad de soltarme sus mierdas sin que ella supiera que se que es así. O puede que ya esté diciendo una tontería de nuevo.
—Mi pene dolía anoche —lo digo tan rápido y de forma tan natural que Alana mueve la cabeza en mi dirección y me mira como si hubiera perdido la cabeza, pero a la vez, suelta una carcajada. Y me gusta, extrañamente prefiero que sonría a la cara de amargada que lleva todo el tiempo.
—No puedes decirle cosas así a una chica.
—Vamos a casarnos, son cosas que probablemente vas a escuchar cuando nos casemos.
—Tienes razón.
No sé que más decirle, puesto que las últimas veces he sido un c*****o no tengo idea de por dónde comenzar ahora. La mayoría de nuestros amigos recurren a Benton para pedirle consejos sobre la vida. Es al que mejor se le da esa mierda de aconsejar. Yo por otro lado, soy todo lo contrario, me quedo callado y no se que decir. No es que no me importe lo que esté escuchando o lo que esté pasando, es que simplemente no se que hacer o como actuar.
—¿Ahora sí quieres hablar sobre ello?
—¿Vas a burlarte?
—Intentaré no hacerlo —le regalo una sonrisa sincera y eso parece convencerle, no somos amigos ni tampoco queremos estar juntos. Pero esto se siente como una tregua.
—Llevo con mi novio más de dos meses. —comienza y suspira—. No me conoces en absoluto Jack y posiblemente vas a hacerlo después de esto, pero no quiero que lo uses en mi contra. Olvidaremos esto una vez que el día termine.
—Puedes seguir hablando, Alana. Nada va a salir de aquí.
Asiente y continúa.
—Sentía que mi pareja actual era lo mejor que me había pasado en la vida. Lo amaba y me gustaba, es complicado que yo ame a una persona, me cuesta desarrollar sentimientos como esos hacía alguien más. Cuando lo conocí pensé que sería un amor pasajero, porque eso era algo que me ocurría con frecuencia. Pero lo vi abrazando a otra chica, tomándola de la mano y bailando con ella y entonces lo supe. El me gustaba, me gustaba más de lo que quería admitir. Esa situación me asustó. Lo ignore al día siguiente, el se enojo conmigo por haberlo hecho. Pasamos mucho tiempo juntos y no sabía que podía querer tanto a alguien como lo hacía con él.