La hermosa y bastante silvestre ciudad de Silver Woods, albergaba tantos misterios como los numerosos árboles que la rodeaban formando una de las reservas naturales más hermosas y preciadas en toda Norte América. Generaciones y generaciones habían habitado una tras otra aquella ciudad, resguardando piezas cruciales de su historia, así como del origen de sus fundadores.
Los hombres lobo, los magos, incluso el culto de la iglesia, habían sido una constante en aquella ciudad durante centenares de años. Pero solo unos pocos tenían verdadera conexión con las raíces originales del pasado que albergaba aquel lugar. Un pasado lleno conflictos desembocados en una catástrofe de carácter dimensional, específicamente espacio-temporal.
Solo unos pocos eran verdaderamente relevantes, y, en general, no se conocía nada sobre ellos. Esa era la idea en principio. Mantener protegidos los secretos mejor guardados por los fundadores de la ciudad. Protegerlos de aquellos que buscaban la ruina del mundo, protegerlo de los dragones y su infame deseo de moldear el universo a su antojo sin las limitantes que la fuerza mística ejercía sobre ellos, aunque fueran una extensión más que suficiente de su poder.
Entre aquellos pocos, una pequeña familia, quizá para la mayoría, irrelevante, guardaba uno de los secretos más importantes de su generación. Ellos habían vivido en la ciudad desde que tenían memoria para recordar. Se conocieron mucho antes de ir a la universidad e incluso se casaron después de terminarla y regresar al vecindario que los había visto crecer casi a las afueras de Silver Woods.
Los Walker llevaban una vida bastante tranquila y pacífica. Tenían dos hijos, un niño de nueve años y una niña de siete. La pequeña siempre estaba sobre su hermano mayor, eran muy unidos y, dependiendo de la situación, se comportaba distinto. Cuando estaban en casa, lo atosigaba para que jugara con ella, pero cuando estaban fuera de casa, era mucho más tímida, buscaba la protección de su hermano detrás de su espalda. El hermano mayor siempre fue amable y cariñoso, jugando con ella en casa, y cuidándola fuera de ella.
Aquellos hermanos eran Kyle y Payton Walker. Si, la misma Payton que más tarde se convertiría en la luna de Ezra. Su familia era quizá la más reservada de Silver Woods, guardando relación social únicamente con los padres de Walter Mills, la misma pareja de magos que lideraba el gran gremio de magos.
De los Walker no se sabía mucho, más allá del hecho que eran reservados. Incluso los Mills tenían poca información de ellos. Casi como si no existieran, aunque también fueran parte del gremio de magos. Habían llegado un día a la puerta de los Mills diciendo que podían colaborar con su causa y ofreciéndoles ayuda para descifrar los enigmáticos libros de la gran biblioteca que ellos aun no habían podido descifrar. Pero todo esto lo habían hecho para obtener información sobre la profecía. Tenían especial interés sobre los siete reyes y los siete mentirosos.
Poco después que Ezra hubiera abandonado Silver Woods para ir a vivir a Rumania y cuidar de Arya Stefan, Payton estaba muy deprimida. Sus padres no conseguían entender la razón de su comportamiento, pese a saber todo lo que tenían que saber sobre los Huargos y sobre sus hijos, ellos no tenían conocimientos de Ezra.
La pequeña Payton se había encerrado en su cuarto y, nada de lo que hicieran funcionaba. No había nada que pudieran hacer para sacarla de su habitación. Pero un día, un hombre de cabello cano, con aspecto senil, apareció frente a la puerta de los Walker. Los padres de Kyle abrieron y sintieron mucho alivio al verlo.
El hombre avanzó hacia el interior de la pequeña pero acogedora casa y tomó asiento en uno de los muebles en la sala de estar. Las paredes rusticas de bloque y piedra caliza estaban repletas de cuadros familiares, donde se podía apreciar a ambos niños. El piso de madera crujió cuando el padre de los Walker caminó apresurado hacia la habitación de Kyle, y el aroma del café se apoderó de la sala de estar, impregnado en los muebles, las cortinas y las paredes.
Para el anciano era como una caricia a su olfato agudo. Entonces Kyle bajó las escaleras que rechinaban con cada paso que daba, acompañado de su padre, sin entender lo que estaba sucediendo, mucho menos quien era aquel hombre sentado en su sala, casi como esperando por él. Su curiosidad escaló rápidamente conforme se acercaba al mueble para sentarse frente al anciano y finalmente, cuando lo tuvo de frente, él lo miró con una sonrisa amable.
- ¿Dónde esta Payton? – inquirió mirando a la madre de Kyle y ella suspiró angustiada.
- No ha querido salir de su habitación. Lleva días encerrada ahí – dijo la mujer. El rostro del anciano se tornó preocupado y Kyle pensó “¿quién podría ser ese señor como para estar preocupado por Payton?”
- ¿Tienen idea de por qué se comporta así? – preguntó mirando a ambos padres, pero ellos negaron. Entonces miró a Kyle, que se tensó al hacer contacto visual con aquel hombre - ¿Qué hay de ti jovencito? – indagó mirando a Kyle analíticamente - ¿Tienes alguna idea sobre el comportamiento de tu hermana? – el pequeño lo miró con recelo, e internamente confundido por sentirse en confianza para responderle como si lo conociera de toda la vida.
- Ella está triste – dijo escueto y agachando la mirada para evitar que el viejo pudiera descifrarlo fácilmente.
- ¿Por qué? – insistió y Kyle lo miró desconcertado por sentirse en la necesidad de responderle.
- Ha… había un chico nuevo en la ciudad – titubeo – se mudó al vecindario hace dos años y de la nada se fue sin decir adiós. Ellos eran amigos – el anciano lo miró emocionado, casi como si hubiera hecho un gran hallazgo.
- Este chico… ¿Cómo era? ¿Sabes algo especial sobre él?
- No… no lo creo – dijo algo confundido.
- ¿Nunca estuviste cerca de él, al menos lo suficiente como para sentir un aroma particular despidiendo de su cuerpo de forma natural? – insistió siendo particularmente especifico, despertando la curiosidad de Kyle, que, aunque seguía confundido, podía recordar algo parecido.
- Ella… ella mencionó algo sobre eso – dijo y el anciano lo miró con expectativa – dijo que siempre que estaba cerca, podía percibir un aroma muy fuerte a mentas y limón – tras escucharlo, tanto el anciano como sus padres intercambiaron miradas y luego él volvió la mirada hacia Kyle.
- Dime Kyle ¿Crees poder decirle a tu hermana que salga de su habitación por un momento? Tenemos una sorpresa para ella – Kyle asintió sin entender por qué seguía sintiéndose tan normal estar cerca de aquel hombre y fue a buscar a Payton. Al cabo de unos minutos regreso tomado de la mano de su hermana y la jovencita, al ver al anciano, le soltó la mano a su hermano y corrió a abrazarlo. Lo que confundió todavía más a Kyle – ahora que ya estamos todos, ya puedo presentarme correctamente, aunque, Payton ya me conoce – dijo el anciano sonriéndole a la pequeña de la misma forma que ella le sonreía a él – Kyle, mi nombre es Gustav Stefan. Soy tu abuelo.
El pequeño Kyle no entendía para nada lo que estaba sucediendo, era muy pequeño para entenderlo, pero el viejo Stefan decidió que era el momento adecuado para hacerlo. Solo cuando él dijo ser su abuelo, Kyle hizo una retrospectiva en su mente, recordando lo que le había dicho sobre aquel chico que se hizo amigo de Payton. La pregunta que su abuelo le había hecho era muy especifica y entonces notó que el hombre, al igual que lo que había descrito Payton sobre Ezra, también despedía un aroma natural muy intenso y fácil de percibir.
Gustav desprendía un aroma a limón intento que, lejos de ser abrumador, no llegaba a ser una molestia para el olfato. Por el contrario, era muy refrescante.
- Presta mucha atención Kyle, lo que vas a escuchar, quizá te parezca una locura, pero es nuestra verdad – comenzó Gustav – vengo de un amplio árbol genealógico con una descendencia muy especial. Los Stefan somos una noble y orgullosa familia rumana con mucha historia detrás. Lamentablemente hace mucho que me distancie de ellos, pero siguen siendo relevantes para todo lo que estoy a punto de contarte – miró a Payton y ella le sonrió – Payton… ¿Recuerdas a ese chico con el aroma a mentas y limón? – preguntó y ella le asintió triste - ¿Estás triste porque él se fue no es así? – continuó y Payton asintió con los ojos cristalizados – supongo que también puedes percibir mi aroma como lo percibías de él – ella asintió nuevamente, esta vez sorprendida, porque hasta el momento no era consciente del hecho – ese niño es igual a mi – concluyó mirando a los padres.
- ¿A qué se refiere? – preguntó Kyle con recelo y Gustav lo miró con una sonrisa amable.
- Como dije, nuestros ancestros y su nombre, siguen teniendo relevancia, aunque ya estemos distanciados de ellos… los Stefan no solo somos una noble y orgullosa familia rumana. Somos una milenaria familia de hombres lobo.
- ¿Hombres lobo? – confirmó Kyle, creyendo que se trataba de un cuento para niños, un simple chiste, pero rápido comprendió, por la mirada seria en el rostro de sus padres, y del propio anciano frente a él, que no se trataba de ningún chiste. Gustav hablaba completamente en serio.
- Hombres lobo, Licántropos, Wargs, nos llaman de muchas maneras, pero sí, es lo que somos ese chico y yo, aunque a diferencia de la mayoría de los hombres lobo que existen en nuestro mundo, ese chico y yo compartimos otra similitud muy especial – Kyle lo miraba como si Gustav hubiera estado delirando sobre esto y no podía creer que sus padres se estuvieran prestando para gastarle una broma tan pesada siendo tan solo un niño.
“por ser un niño piensan que esto me va a parecer genial” pensó y cuando su abuelo notó su incredulidad, decidió darle una prueba fehaciente de lo que le estaba contando, sin dudar en transformarse en un enorme lobo que hizo brincar a ambos niños por igual, asustados, y luego regresó a su forma humana, tomando sus ropas y vistiéndose frente a ellos, como si nada.
- No tienes que preocuparte Kyle, no soy peligroso para ustedes – dijo Gustav con una sonrisa, retomando su lugar en el sofá frente a Kyle – lo que acaban de ver, se conoce como: Huargo. Eso es lo que ese chico y yo somos, es lo que compartimos, porque los Stefan, provienen de una línea sanguínea diferente a la del resto de hombres lobo en el mundo… los Huargos son los hombres lobo más poderosos y en general, las criaturas más poderosas también.
- ¿Qué tiene esto que ver con nosotros? – preguntó Kyle con exasperación - ¿Qué tiene que ver todo esto con la tristeza de mi hermana?
- Es una buena pregunta – dijo su abuelo – ambos fueron elegidos.
- ¿Elegidos para qué? – preguntó Payton con inocencia y su abuelo la miró.
- Para cumplir un papel importante en la línea del destino – respondió – Kyle tiene un aroma igual al mío, aunque no puede transformarse en un Huargo porque sus poderes fueron sellados con magia al nacer, y tú, mi dulce Payton, fuiste elegida como la Luna de un Huargo.
- ¿Luna? ¿Qué es eso? – preguntó Kyle.
- Será un poco difícil de entender ahora, pero significa que Payton fue elegida por la línea del destino para ser la pareja de ese chico… por eso has estado deprimida desde que se fue, aunque no naciste con la capacidad de transformarte, ni ningún tipo de poder, tu sangre aun posee vestigios del linaje Huargo que nos caracteriza y tu alma reconoce a su otra mitad y la añora… como dije, aun es pronto para entenderlo, pero lo harás conforme crezcas. Y tú, Kyle, tu fuiste elegido para heredar un poder que ha estado bajo la custodia de los Stefan durante generaciones. Un poder que yo he custodiado personalmente durante los últimos cien años.
- ¿Cien años? – confirmó sorprendido y su abuelo sonrió.
- Los Huargos somos mucho más longevos que los humanos y cualquier otro hombre lobo. Llevo cien años lejos de mis tierras y de la familia Stefan. Mi bisabuelo era el hermano menor del Alfa de su época, pero cuando recibió la custodia del poder que ahora está en mis manos, se distanció de los Stefan por una disputa familia. Cuando nací, el poder fue transferido a mí, bajo la promesa que yo sería el último portador ilegitimo de este poder.
- ¿Qué clase de poder es? – indagó con curiosidad y el anciano le sonrió.
- Uno capaz de restaurar el equilibrio que fue perturbado y que amenaza con destruirnos. El poder del rey Dorado, el aspecto guardián del sol.
- Espera… ¿El rey Dorado? ¿Cómo el del libro que leí? – preguntó Kyle, recordando haber leído un libro que hablaba de siete reyes, entre ellos uno Dorado con el poder del sol.
- Vaya… ¡Que sorpresa! – admiró Gustav – entonces ¿Estás enterado de la profecía de los siete reyes?
- ¿Profecía?
- Parece que no… Kyle, el libro que leíste, no es un libro cualquiera, es un libro de magia, creado y escrito para ayudar a generaciones enteras de magos a comprender la historia de nuestro mundo y cómo inició todo. Pero ese libro en particular fue escrito para transmitir de generación en generación una profecía que, deberá cumplirse en un futuro cercano. Durante cientos o tal vez miles de años, hemos estado esperando el cumplimiento de la profecía de los siete reyes y, en efecto, el rey Dorado del que leíste, es el mismo del que te estoy hablando, es en lo que te convertirás.
- Pero… ¿Por qué yo? ¿Cómo sabes que yo soy el elegido?
- Estaba escrito desde hace mucho – dijo Gustav, se levantó de la silla y caminó alrededor de la sala hasta una librería. El piso crujió con cada pisada que dejaba en evidencia el peso del anciano – la profecía está escrita desde hace mucho, tan precisa que indica el tiempo y la ubicación del legitimo rey Dorado. Siete generaciones, una por cada rey, siete guardianes del aspecto del sol que compartieron un aspecto en común más allá de pertenecer a una misma línea sucesoria. El poder ha pasado de Stefan a Stefan hasta llegar a mí. Soy el sexto en recibirlo, en sexto Stefan que posee este aroma. El siguiente varón en mi línea sucesoria en compartir este aroma se convertirá en el legitimo rey Dorado, y ese, Kyle, eres tú. Y si aun no puedes creerlo, debes saber que tus padres no han podido leer ni la mitad de lo que tu leíste en esos libros. Solo un Huargo puede leerlos.
- Y… ¿Qué es lo que quieres de mí?
- Vine a llevarte conmigo – le respondió con simpleza y Kyle lo miró consternado.
- ¿Por qué? ¿A dónde me llevaras?
- Lamentablemente, hay mucho en riesgo como para dejar que te quedes… ese chico, el que eligió a tu hermana como su Luna… es un paladín – dijo su abuelo y ante la mirada confundida de Kyle, se viró para mirarlo de frente nuevamente – los paladines son prospectos a convertirse en reyes. No lo bastante poderosos para ser reyes, pero si lo suficiente como para ser candidatos. Como ese chico. Lo hemos estado esperando durante muchos años. Las profecías sobre los siete reyes dicen que uno de los paladines, un hijo del rey Plateado, guardián del dominio, aparecería para buscar a los reyes faltantes y guiarlos hasta reunirlos. Ese chico es el paladín plateado. Él es el hijo del guardián del Dominio.
- No creo que yo sea realmente importante – dijo Kyle.
- Claro que lo eres. Eres absolutamente necesario para que se cumpla la profecía. Los siete reyes están incompletos y lo estarán hasta que el paladín plateado haya logrado reunir a los seis existentes.
- ¿Seis? ¿No eran siete? – inquirió Payton.
- Uno de los elegidos está muerto. Pero su alma fue preservada y volverá a la vida, con la ayuda de los seis reyes restantes. Para eso deben estar unidos. Solo entonces el rey Esmeralda podrá hacer uso de su poder para traerlo de vuelta. El séptimo rey renacerá como un Huargo, para asumir su rol como guardián del aspecto de la muerte.
- ¿Cómo es que sabes todo eso? Ni siquiera está en los libros – dijo Kyle.
- Te lo explicaré todo detalladamente, pero lo haré en el camino.
- ¿A dónde iremos? – volvió a preguntar.
- A un viaje de no retorno, por lo menos por el momento… mira, se que necesitas explicaciones, pero todas son largas y requieren de mucho tiempo. Tiempo que tendremos de sobra durante nuestro viaje, pero por ahora, necesito que confíes en mí.
- ¿Por qué lo haría? Apenas si te conozco – replicó.
- Porque el destino del universo está en juego.
- Kyle, se que es repentino – su madre se agazapó junto a él – pero debes escuchar a tu a abuelo, e ir con él. Hemos estado esperando por mucho tiempo. Nos hemos mantenido fuera del radar por muchos años, porque conocemos las implicaciones del destino con el que cargan tú y tu hermana. No es solo el destino del universo lo que está en tus manos, es el destino de todos nosotros. Tu padre, yo, tu hermana, nuestros destinos están en tus manos.
Kyle miró por encima del hombro de su madre, inspeccionando a su padre, que tenía una mirada seria, y luego a su abuelo, que lo miraba con expectativa. Entonces miró a Payton, la dulce e inocente mirada de su hermana, era más que suficiente para saber que no debía pensarlo mucho. Nada tenía sentido, pero algo dentro de si le decía que su abuelo y sus padres no mentían. No estaba seguro, no tenía como comprobar que todo fuera cierto salvo el hecho que su abuelo podía transformarse en un enorme lobo, y, aunque lo dudaba, en su interior, creía genuinamente en todo lo que habían dicho.
Si realmente estaba en sus manos el destino de sus padres y el de su hermana, si ellos decían la verdad, si realmente él era el rey Dorado de la profecía de los siete reyes, entonces, donde quiera que fueran, valdría la pena acompañar al viejo Gustav Stefan, aun sin las explicaciones pertinentes. Así que, sin pensarlo demasiado, asintió y su abuelo sonrió complacido.
- Bien… es bueno que te hayas decidido por aceptar – dijo Gustav – ve a hacer tus maletas y… empaca ligero, nos espera un largo camino, pero no podemos llevar peso innecesario. Solo empaca lo esencial. Nos vamos hoy mismo.
Todo estaba dicho ya, no había otra cosa que discutir. Kyle subió las escaleras con prisa, tanta que toda la casa se estremeció con el sonido de sus rápidas y descuidadas pisadas. Incluso los cuadros en las paredes tuvieron algo de vibración por un instante y mientras el chico hacia su maleta, recordaba las palabras de su abuelo. “Viaja ligero”; lo pensó una y otra vez y tomó una pequeña mochila en la que empacó un recipiente de aluminio para agua, parecido a una cantimplora, y unas cuantas de mudas de ropa.
Mientras Kyle empacaba, Gustav se despidió de Payton, prometiéndole que, en algún momento en el futuro, volverían a verse ella y su hermano. Luego se acercó a los padres y los llamó aparte para hablarles en privado.
- Asegúrense de borrar sus memorias, excepto por lo que sabe de ese chico. Él regresará y, eventualmente vendrá por ella y lo mejor será que esté preparada para lidiar con su naturaleza. Tanto él como ella lo necesitaran.
- Papá… ¿Cómo estas tan seguro que el paladín regresará? – preguntó la madre de Payton.
- Porque el rey Heterocrómico y el rey Esmeralda ya están entre nosotros, aquí, en Silver Woods. El verdadero heredero de los Moon está vivo y sus poderes fueron sellados, pero la profecía muestra a esos dos juntos, así que es cuestión de tiempo que se encuentren y el muchacho despierte el poder dormido en su interior. Cuando eso suceda, el paladín volverá por ellos, estoy seguro de eso.
- Dices que es cuestión de tiempo, pero… ¿Cuánto crees que tome realmente? – preguntó el padre de Kyle.
- Podrían ser semanas, meses, años o una década entera, todo se alinea con lo que vimos en la línea del destino… él definitivamente regresará a Silver Woods cuando los reyes de la vida y el espacio-tiempo se hayan encontrado. Así que, asegúrense de que Payton olvide todo excepto por ese chico.
Los padres asintieron en silencio y entonces Kyle bajó las escaleras con aquella pequeña mochila. Gustav sonrió orgulloso porque el chico era mucho más inteligente y comprensivo de lo que aparentaba. Entonces, luego de despedirse de sus padres y de su hermanita, el pequeño Kyle, de solo nueve años, partió hacia un destino incierto junto a aquel hombre que se había presentado como su abuelo. y su vida cambiaría para siempre.
Ambos cruzaron la puerta y Kyle sin mirar atrás, siguió a su abuelo. Nada más salir de la casa, se adentraron en las profundidades del bosque, denso y lleno de vida, lo suficientemente amplio y lo suficientemente espeso como para perderte con facilidad, como para ser presa fácil de un depredador, como para que tus gritos no llegaran a ser escuchados. Un bosque tan poblado de arboles y vegetación que fácilmente podría tragarte sin dejar rastros.
Kyle nunca había estado en las profundidades del bosque, pero no sentía nervios de caminar a través de las espesas extensiones de inmensos árboles que se erigían imponentes, indómitos, majestuosos y tan antiguos, incluso más que la ciudad misma. El ulular de las aves, el viento que rebotaba y mecía sus hojas, la intensa e inquietante sensación de compañía, aunque no pudiera ver a nadie más que su abuelo; era fácil entender por qué nadie se adentraba en las profundidades de la reserva natural de bosques de Silver Woods.
Aunque él, particularmente, sentía una inquietante tranquilidad al caminar por los pequeños y sinuosos senderos repletos de vegetación verdosa y espesa, tanto que sus pies se hundían en la hierba y no dejaban huellas visibles, como si aquella hierba estuviera hecha para ocultar las pisadas de los depredadores, como si estuviera hecha para que nadie pudiera seguirlos en la inmensidad de aquel laberintico lugar.
Podía sentir la fría humedad en el aire y, lejos de ser abrumadora o tan siquiera incomoda, se sentía relajado. El aroma a hierba mojada era agradable a su olfato, incluso el viejo Stefan lo disfrutaba visiblemente, incluso más que Kyle. Era confuso, muy extraño, lo cómodo que se sentía el infante caminando por aquellos bosques, como si perteneciera a ellos, como si su cuerpo reconociera cada sección de ellos.
Confundido por la comodidad que sentía, apresuró el paso para alcanzar a su abuelo y caminar a su lado. El anciano lo miró con curiosidad y le dedicó una sonrisa de satisfacción. Kyle lo entendió, con tan solo ese gesto fue suficiente para comprender lo que su abuelo estaba pensando sin tener que mediar palabras.
“Eso es, disfrútalo tanto como yo, así es como se siente ser libre”, pero, ¿libre? ¿Por qué tendría que sentirse libre? ¿Acaso estuvo cautivo alguna vez? ¿Acaso había estado reprimido?, Kyle lo pensó un buen rato, pero no alcanzó a comprender como era qué había motivos para sentirse libre, cuando nunca estuvo enjaulado.
¡Enjaulado! “Eso es” pensó; nunca antes había tenido que pensar en ello. Nunca se detuvo a prestar atención, porque supuso que era solo su imaginación, que no había razón para sentirse así. Nunca había sido castigado, o enviado a su habitación por sus padres. Nunca había estado encerrado en casa, privado de libertad, pero siempre se sintió enjaulado. Esta vez era diferente, como si por primera vez, hubiera conectado con su verdadera naturaleza. Literalmente sintiendo la libertad.
Pero… ¿Qué era lo que estaba enjaulado?; no era físico. Entonces… ¿En qué sentido podría estar enjaulado?; esa pregunta lo hizo volver a pensar en algo que no parecía tener sentido: su verdadera naturaleza. Lo que cobró sentido real cuando recordó y tomó en cuenta las palabras de su abuelo; según el viejo Gustav, Kyle también era un Huargo, cuyos poderes fueron sellados cuando nació. Entonces, ahora, tenía sentido. Tenía todo el sentido del mundo que se sintiera tan a gusto en aquel entorno. Su verdadera naturaleza, de cierta forma, estaba siendo libre.
Kyle se dio cuenta que, incluso su abuelo pudo notarlo. Por eso la sonrisa de satisfacción. Entonces pensó en lo asombroso que era que ambos hubieran podido entenderse sin mediar palabras, aun cuando Kyle ni siquiera entendía del todo lo que había estado sintiendo desde que entraron al bosque. Pensó en lo asombroso que era que, su abuelo entendiera a la perfección qué era aquella sensación de familiaridad que tenía, incluso cuando ni él mismo lograba comprenderlo.
- ¿A dónde vamos? – preguntó Kyle, rompiendo el silencio y mirando a su abuelo con una curiosidad notable. Comenzaba a emocionarle la idea que antes le parecía descabellada.
- Canadá – respondió Gustav con una sonrisa de complacencia.
- ¿Por qué vamos a Canadá?
- ¿Recuerdas que dije que los Stefan somos una de las familias de Huargos más antiguas?; pues no somos los únicos – explicó Gustav – si bien somos de los más antiguos, en todas partes del mundo hay poderosas familias de Huargos. Canadá es el lugar con la mayor concentración de los de nuestro tipo, y será ideal para ayudarte a despertar tus poderes y enseñarte a dominarlos.
Kyle lo miró dubitativo y luego se decidió a preguntarle.
- ¿Cómo es que sabes tanto sobre los siete reyes y los paladines? Incluso parece que sabes cosas que no están escritas en los libros.
- Tienes razón – admitió él – he estado viviendo durante mucho tiempo con los Canni; una tribu de Huargos canadiense con poderes muy especiales. Ellos tienen la capacidad de ver la línea del destino. Algunos incluso pueden dibujarla. Te enseñaré cómo funciona la línea del destino a detalle pronto, pero por ahora puedo resumirlo así: existe una fuerza que mueve nuestro mundo, de esa fuerza depende el poder de los magos, de esa fuerza depende nuestro poder, de ella depende todo poder en el mundo. Los otros la llaman: Fuerza mística; una energía prácticamente invisible, que se conecta con todos los seres vivos del mundo. Esa conexión con la fuerza mística que determina el desarrollo de cada acontecimiento, es a lo que llamamos “la línea del destino”, una delgada línea de energía mística que se desprende de cada ser vivo y que determina el desarrollo de su vida. La línea del destino nos muestra incluso aquellas cosas que no están escritas, nos permite saber lo que ocurrió, lo que ocurre, y lo que ocurrirá. Gracias a la línea del destino, sabemos sobre "los otros", sobre el rey Carmesí, sobre el paradero actual de ese chico que eligió a tu hermana como su Luna, y sabemos sobre la Fuerza mística en si misma. Hemos visto cosas que son difíciles de comprender, y algunas todavía no las entendemos, pero, digamos que así es sabemos que el paladín plateado está aquí para reunirlos y rescucitar al elegido como el rey Oscuro.
- Entonces… ¿Ustedes son como videntes?
- Puedes verlo así, pero realmente es más que eso Kyle. La línea del destino es una fuerza primordial del aspecto del dominio que abarca cada historia de principio a fin. De ella dependen muchas cosas, y no debe alterarse.
- ¿Alterarse?... ¿Eso significa que puedes interferir para cambiar el rumbo de los acontecimientos plasmados en la línea del destino? – Gustav notó que Kyle era mucho más inteligente de lo que había imaginado. Lo había comprendido rápido.
- Si – le dijo, pero tenía una mirada de desaprobación – no debes hacerlo. Las consecuencias de alterar la línea del destino pueden llegar a ser catastróficas para ti. Siempre habrá un precio que pagar y puede que no te guste.
- Entonces… ¿Qué debería hacer?
- Deshacerte de la curiosidad. Nunca intentar fisgonear sobre tu destino y dejar que las cosas sigan su rumbo.
- Entonces ustedes tampoco deberían fisgonear – dijo el muchacho con recelo. Lo comprendió rápido, incluso mejor que Gustav. Sabía que, si ellos podían ver la línea del destino, lo más prudente era evitar hurgar en ella. La línea entre lo prudente y lo inteligente era mucho más delgada que la línea del destino en sí misma.
Si alguien pudiera ver su propia línea del destino, o la de otra persona, existía el riesgo latente de querer controlar los acontecimientos, basado en el conocimiento de cómo deberían desarrollarse. Lo que probablemente sería prudente, dado que lo mejor sería que el destino se cumpla al pie de la letra, pero no sería inteligente, dado que, al intentar controlar los acontecimientos, también estás interfiriendo.
Basado en el consejo de Gustav, lo más lógico seria evitar cualquier tipo de intervención, incluso si se tratase de contribuir a que todo siguiera el curso que corresponde. Kyle lo entendió mejor que su abuelo y este pronto lo descubriría.