Me incitas a pecar

1322 Words
Pov Gianna Bellucci He pasado los dos meses más bellos de toda mi vida, Giacomo es un hombre increíble, caballeroso, romántico, detallista y tenerlo cerca me alborota toda. Yo aún no estoy lista para entregarme pero tiene una manera de besarme que me hace replantearme muchísimas cosas, todavía recuerdo como nos besamos por primera vez hace un mes y también la bellísima forma de pedirme ser su novia. FLASHBACK —Cara mia, ¿Qué harás esta noche? —Nada en particular, pensaba estudiar de nuevo un poco y dormir temprano. —Me encanta que seas tan aplicada. Pero quiero invitarte a cenar al Cipriani, unos amigos me lo recomendaron y pensé en llevar a la molto bella ragazza que conozco. —Tu plan es mucho mejor que el mío, acepto. —Perfecto, paso por ti a las ocho, haré de esta noche la más especial para ti. . —Qué puntual eres, Giacomo —Jamás haría esperar a una bella donna como tú, Gianna. —Que bien, los buenos modales nunca pasan de moda, eso dicen mi mamá y mi abuela. —Ellas tienen mucha razón. . —Todo ha sido perfecto, este lugar es increíble y la comida deliciosa. Te lo agradezco, nunca antes había venido. —Me alegra mucho que el lugar sea de tu agrado, sería perfecto venir a cenar una vez al mes, cada que celebremos meses de ser novios. —¿No crees que te estás adelantando de nuevo? Ni siquiera me lo has preguntado. Llega a nuestro reservado un violinista con un jazz muy sensual y una mesera trae consigo un ramo de rosas rojas, como la primera que me regaló al día siguiente de conocernos. —Ahora eres tú quién se adelanta, Cara. Desde que te conocí tu mirada me dejó sin palabras, desde entonces cada vez que cierro los ojos te veo, aún no me crees cuando te digo que serás mi esposa, pero por el momento y para no asustarte te pido que seas mi novia, bellíssima Giana. Lo dice mientras sostiene mi mano y la besa dándome una mirada que me hace sentir desnuda y me hace respirar pesadamente. —Tú ganas, seré tu novia, de inicio. Él tira de mi mano hacia sí mismo para que quedemos muy cerca uno del otro, roza nuestras narices con tanta suavidad y después roza su labios con los míos. Me besa tan lenta y sensualmente que siento como todo a mi interior se alborota. Al principio solo es un suave movimiento de labios pero poco a poco se transforma en un beso cargado de pasión, siento la invasión de su lengua en mi boca y aunque es mi primer beso en la vida, mi lengua también responde, creo que no lo hice tan mal porque él dejó salir un gruñido muy masculino de placer, igual que yo solté un par de gemidos suaves cargados de excitación. —Sí reaccionas así me incitas a pecar, Cara. Desde entonces no faltan las salidas a comer, las rosas diarias, los chocolates, las cenas y los besos cada vez menos inocentes. No sé qué tienen sus besos pero me dejan bastante tonta, sumado a los susurros de cosas sensuales en italiano pfff, y esos ojos que cada día me enamoran más, de un verde tan hermoso que a veces parecen de jade y otras de esmeraldas. Giacomo es el hombre perfecto, porque también se preocupa por saber sí ya comí, si duermo bien, me ayuda a estudiar o simplemente pasa conmigo los días en la biblioteca, respeta los horarios porque Al anda bastante receloso pero a mi novio no parece importarle. Escucho mi teléfono sonar y es mamá, casi no he hablado con ella por andar de enamorada. —Hola Mami. —Hola mi nena, ¿Cómo estás? —Estoy de maravilla, ¿y ustedes? —Estamos muy bien pero al parecer no tanto como tú, ¿A qué se debe esa preciosa sonrisa, mi nena? —Empecé a salir con un chico, mami. Pero aún no le digas a mi papá, no quiero que enloquezca. —De acuerdo, por ahora será nuestro secreto, pero cuéntamelo todo. —Lo conocí en la universidad, él estudia su doctorado también en derecho sólo que el internacional, me lleva cinco años, es guapísimo, inteligente, gracioso, romántico y me trata como a una reina. Organiza citas hermosas, todos los días me regala rosas rojas. Mami él es un sueño. —Vaya mi nena, estás enamorada en serio, suena perfecto pero siento que debo conocerlo para darle el visto bueno. —Si, te lo presentaré, ¿Cuándo vuelven? —Yo pienso que en tres semanas estaremos en Edimburgo, podemos organizar una cena para dentro de un mes. Así nos lo presentas a todos. ¿Qué tipo de comida prefiere? —La italiana es su favorita, por supuesto, pero me gustaría más que hicieras algo mexicano, como unas enchiladas. —Ja ja ja, ustedes y las enchiladas, mis niños. Pero en realidad eso es un platillo corriente, mi nena. —Sabes que son las favoritas de todos pero ya veo que quieres consentir al novio de tu hija consentida. —Yo soy la consentida —Grita Morag. —Ja ja ja, tú eres la bebé, no la consentida. —Mami —Se queja mi hermanita menor. —Ya niñas las dos son bonitas. —Nos dice mamá. —Bueno, volviendo al punto, yo creo que a Giacomo le gustará mucho tu pastel azteca y una crema a la poblana le iría perfecto. —¿Giacomo? ¿Un Italiano? ¿De qué ciudad es? ¿Cuál es su apellido? —mi mamá me bombardea de preguntas y su semblante cambia. —Si, Giacomo Vitale, es de Capri. ¿Te desagradan los italianos? —No todos pero algunos me traen muy malos recuerdos. Debes ser cuidadosa, Morna. Hay muchos lobos con piel de oveja por ahí. —Mami los prejuicios no van contigo, pero tranquila, cuando lo conozcas verás que no hay nada de qué preocuparse. —Eres uno de mis más grandes tesoros, siempre me voy a preocupar por ti, mi nena. En fin, dile a tu maravilloso que hombre camina sobre el agua que en menos de un mes conocerá a tus padres y hermanos. Yo prometo hablar con tu papá para que se comporte. —Ay si por favor, no sé por qué son tan neandertales. —Rompemos a reír. —Todavía no se les quita lo vikingo. —deja salir una estruendosa carcajada. —Pero ya en serio, sabes que para Ron y para mí ustedes nuestros hijos son lo más amado y precioso del mundo, sólo queremos protegerlos. Y aunque los métodos sean cuestionables la realidad es que también es bueno que tu novio sepa que tu familia siempre estará ahí detrás de ti como soporte, a veces eso es algo bueno. —Lo sé bien, mami. Pero en verdad les va a encantar él. —Si en verdad te quiere, te hace feliz y te cuida es suficiente para nosotros. Ahora te tengo que dejar porque tu padre dice que se muere de hambre y quiere galletas para el té. Saludame a Al y dile que a él también lo amo mucho. Te amo mi nena linda. —Te amo mami, los amo a todos. Yo paso tu mensaje y ve a alimentar a tu monstruo come galletas. El resto de mi día fluye normal pero esta noche Giacomo y yo tenemos una cena, después dijo que me llevaría a su departamento, eso me pone nerviosa, aún no sé si dejarme llevar o seguir esperando. La verdad es que a cada beso que nos damos es más difícil parar, él tiene una manera de besarme que me hace temblar y me genera reacciones corporales que nunca había sentido. Algunas veces nos hemos acariciado sobre la ropa pero los sonidos que salen de mi boca me parecen vergonzosos y termino deteniendome.
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