—¿Qué? Perdón me distraje un poco.
—Lo noté —me sonrío.
Su sonrisa era hermosa, honesta; como si lo único que necesitaras fuera verla para que tu día mejorara, lo mejor de su sonrisa era el hoyuelo que se formaba en su mejilla cada vez que lo hacía y destacaba aún más sus ojos marrones.
—Oye, hum, quería ver si tú… es por el ensayo claro… si no quieres entiendo…
—Liam —interrumpí esperando a que aclarara sus ideas y entonces suspiró.
—¿Saldrías conmigo hoy? Podemos organizar lo del ensayo, te invitaría a mi casa, pero aún no están todas las cosas, ya sabes, mudanza. —añadió con una risa —si no quieres en serio no hay problema solo creí que podríamos pasar tiempo
—Juntos —concluí.
—O no, en serio no te sientas comprometida —habló rascando su cabeza con nerviosismo.
—Me encantaría.
—Perfecto —añadió — ¿paso por ti a las seis?
—¡No! —exclamé de inmediato —Mejor nos vemos frente a la librería Cristal a esa hora ¿sí?
—Claro no hay problema.
—Oye, Liam.
—¿Si?
Tenía que ser ingeniosa.
—Tengo una duda con respecto a un trabajo que estoy haciendo en mi clase de dibujo arquitectónico, es un proyecto ¿Podrías echarle un vistazo? Me vendría bien conocer otro punto de vista y como sabrás Gael no tiene idea de lo que hablo.
—Por supuesto ¿Lo tienes aquí?
—Sí, en la mochila, te lo muestro —saqué los dibujos que había hecho y tomamos asiento.
Los revisaba con atención, ya sabía que no encontraría ningún error, pero al menos tendría algo de tiempo para pensar en cómo sacarle información, en el fondo sigo sintiéndome culpable por hacer esto.
—Pues no encuentro ningún error.
Eso es obvio.
—¿De verdad? No sé ¿Qué opinas del paisaje? El maestro dijo que se trata de una empresa, pero quiere que haya áreas verdes y ese tipo de cosas, supongo que fue una tarea enfocada a los futuros arquitectos paisajistas.
—Esto se te da bien, quizá puedes colocar un pasillo aquí —empezó a indicarme cómo hacerlo.
No me parecía tan mala idea.
—¿Tu padre es bueno en eso?
—Sí ¿Por qué lo preguntas?
—Oh, es que la vez que te presentaste ante el grupo dijiste que tu padre estaría trabajando en una empresa aquí, y no se contrata a cualquiera, en serio debe ser bueno.
—Lo es, lamento mucho que nuestros padres tengan cierta rivalidad.
—Eso es asunto de ellos, no tendría por qué afectarnos a nosotros ¿Cierto?
Juro que en estos instantes su mirada y sonrisa me desarmaban.
—Tienes razón, dejemos que los grandes se peleen ente ellos
—Me parece perfecto —me acerqué un poco más él, su brazo rozaba el mío —dices que mejor sería extender el área verde hacia acá ¿Cierto?
Se quedó mirándome sin pronunciar palabra alguna.
—¿Liam?
—Sí, sí, digo que sería mejor así, pero es tu idea, hazlo como creas que conviene más, será un éxito de cualquier forma.
—¿Por qué quisiste ser arquitecto?
Vaya cambio de tema.
—Veo que estás un poco interesada en mi vida, Mia —habla acercando su rostro al mío.
—¿Y cómo no estarlo?
Me acerco un poco más, porque este juego es de dos, querido Anderson.
—Quise seguir los pasos de mi padre, tenía el talento para destacar en eso y decidí que quería ser arquitecto ¿Qué hay de ti?
—¿De mí?
—¿Acaso hay algún motivo profundo por el que hayas escogido esta carrera?
Sí, mi hermano, pero no le cuentas eso a un desconocido.
—Es el legado familiar o eso me dicen, por parte de mi padre todos han sido arquitectos, hombres y mujeres por igual, al principio creí que esto no era para mí y ahora mírame, disfruto lo que hago.
—¿Qué te hubiera gustado ser? En caso de que no te hubieran obligado a escoger la arquitectura.
—Interesante pregunta.
—No me digas que nunca te lo has planteado.
—Lo he hecho, supongo que habría terminado en la carreara de filosofía y letras.
—Cierto, adoras leer ¿Qué tal se te da escribir?
Creo que es la primera vez que alguien me pregunta algo como eso.
—No lo sé, creo que se me da bien, tengo un par de historias por ahí, pero hace tiempo que no las miro ¿Y tú qué hubieras querido estudiar sino siguieras los pasos de tu padre?
—Si te soy sincero, nunca me lo he planteado, mi madre decía que se me daba bien eso de cocinar, pero no lo sé, no me veo como chef, pero en un mundo alterno seguro que lo fui.
—¿Cocinas?
—¿Qué prejuicios tienes sobre mí, Campbell?
Creo que con cada cosa que dice, más cerca de mí puedo sentirlo.
—Recién te conozco, me sorprendí es todo, ojalá algún día prepares algo para mí, seguro otras chicas deben estar encantadas con tu comida.
—Créeme, serías a la única que le cocinaría —me sonríe —aunque estoy seguro que te gustará mi comida.
—Eso tendré que averiguarlo por mi cuenta.
—Te enseñaré el estudio de papá, es increíble.
Bingo.
—Oh ¿En serio?
—Sí, ni siquiera pensarías que un arquitecto trabaja ahí.
—Me imagino que debe tener todos sus documentos ahí y para no sentirse tan agobiado trató de que su estudio fuera un lugar donde pudiera sentirse tranquilo.
—Seguro que sí, no le gusta sentirse presionado, y ya que todos sus trabajos importantes los diseña desde ahí quiere sentir que no está encerrado en las cuatro paredes de la empresa.
Ese es el lugar al que necesito ir, una vez dentro puedo buscar los diseños del hotel y después entregárselos a mi padre, después de eso haremos de cuenta que esto jamás pasó.
Lo hago por ti, Spencer.
—¡Liam! —entró sin aviso previo.
Su interrupción nos obligó a separarnos de inmediato.
—Creo que tengo un don para llegar e interrumpir en el momento perfecto —habla sonriendo.
—¿Qué quieres, Alex?
—Necesito que me acompañes.
Liam puso los ojos en blanco y se volvió a mirarme.
—Tengo que irme, pero ¿Nos vemos esta tarde entonces?
—Por supuesto, ahí estaré.
Liam tomó sus cosas y se fue con Alex, muy juntos para ser solo conocidos ¿No?