14. ¿Dónde has estado toda mi vida?

1304 Words
—Pero era una emergencia, por favor —supliqué como una niña pequeña. —Lo siento me gustaría poder ayudarte, pero son veinte minutos de retraso —explicó el profesor Erick —Mañana veremos si podemos hacer algo, ahora, tengo una clase que dar —sentenció cerrando la puerta. Mi conversación con mamá se extendió de una disculpa de diez minutos a una charla emotiva de cuarenta. El tráfico de regreso seguía siendo el mismo por lo que llegué tarde a la clase de literatura y el profesor no me dejó entrar. Había resuelto ya un problema; mamá y yo nos encontrábamos mejor que esta mañana, me había devuelto mi teléfono y dijo que hablaría con mi padre, sin embargo; ahora tenía dos nuevos problemas, Liam y yo no entregamos nuestro proyecto y tenía una falta en la clase la cual espero no afecte demasiado. Al menos había conseguido disculparme con mamá, debería ser lo único que me importe, de cualquiera manera, no había mucho que hacer. —No falta mucho para que termine la clase —Alex se sentó en una banca frente a la puerta del salón —Ven siéntate. —Dudo que pueda hablar con el maestro hoy —miré la puerta resignada —Vamos a la cafetería ¿Si? Alex tardó unos segundos en reaccionar y poco después se encontraba caminando a mi lado. Finalmente llegamos y pedí un café. —¿Quieres algo? —pregunté antes de pagar. —No gracias, tienes una obsesión con el café —habló entre risas — ¿Quién lo toma pasando las dos? ¿Las 2:00? Hace unos segundos revisé y apenas iba a ser la 1:00, el estrés me está volviendo loca sin duda. —Yo —reí —no me creo que tú no quieras café ¿Cómo sobrevives? —Agua, ejercicio, frutas y verduras. —Como un buen chico —pellizqué su mejilla y puso los ojos en blanco —quisiera llevar la misma alimentación. —¿Qué te lo impide? —Mi flojera y falta de tiempo, mis padres no están en casa así que en ocasiones compró comida y la preparo o voy a algún lugar de comida rápida. —Estás muy delgada si es que comes seguido comida rápida —me encojo de hombros mientras recibo mi café. —Gael dice que tengo un muy buen metabolismo. —Quien como tú. Nos sentamos en el sillón, aquel que tanto me gustaba, la cafetería generalmente era un lugar tranquilo a pesar de que tiene unas cuantas mesas dentro, la mayoría almorzaba fuera, les gustaba más estar al aire libre, eran pocas las personas que se quedaban aquí adentro. —Lo siento — solté, en verdad me sentía culpable. —¿Por qué? —Perdiste clases gracias a mí, espero que eso no te afecte demasiado. —Solo fue una clase, Mia y no es la gran cosa, descuida. En realidad, sí era la gran cosa, debemos hacer todo prácticamente perfecto si queremos que todo salga bien para la escuela de intercambio, pero no era momento de atormentarlo con eso. —Gracias por tu ayuda —bajé la mirada y me percaté de que tenía una imagen familiar estampada en su playera, una mano sosteniendo un ¿corazón? — ¿qué es? —señalé la imagen. —No puede ser ¿no los conoces? —preguntó asombrado —Son Green Day —Me suenan, solo conozco la canción de Boulevard of broken dreams —dijimos al mismo tiempo —Sí, eso supuse, tienen más canciones ¿sabes? Bueno, pero conoces a artistas similares ¿No? ¿Qué tipo de música escuchas? —Me gustan los foo fighters. —Best of you —sonrió. —Es muy conocida por esa canción ¿Qué hay de Everlong o Aurora? Parece que todos las dejan en el olvido —me miró impactado al obtener tal respuesta de mi parte —Creo que tienes razón y dime el gran ¿limp bizkit? —No idea, es una buena canción. —Creo que me volveré loco ¿The Strokes? —Reptilia. —Común, pero te lo perdonaré. —Ahora dime ¿Nirvana? Y no te atrevas a decirme Smells like teen spirit. —Bien, Come as you are. —Pasable —¿blink 182? —enarcó una ceja —Remember to forget me —con esa respuesta ensanchó su sonrisa —¿Qué pasa? —¿Dónde has estado toda mi vida? Iba a responder, pero fuimos interrumpidos. —¿Mia? Qué bueno que te encuentro debes venir —interrumpió Liam — ¿te importa si me la llevo? —su mirada se dirigía a la de Alex. Llámenme loca, pero creí haber visto que se lo preguntó molesto, decídanse, chicos ¿Se llevan bien o no? —No descuida, de cualquier forma, ya me iba. Liam tomó mi mano y comenzamos a alejarnos de ahí no sin antes escuchar la voz de Alex diciendo “tenemos una charla pendiente, Campbell” Nos dirigimos al salón donde se encontraba el profesor Erick, ahora estaba más asustada que antes. —Señorita Campbell, joven Anderson —nos miraba con un semblante serio. Escuchar esas palabras hizo que mi piel se erizara ya que cuando se dirigía hacia mí por mi apellido era porque me esperaba un regaño o algo había hecho mal. —¡Felicidades! Su ensayo fue el mejor, tocaron puntos clave y cada uno expresó de una manera impresionante su opinión. Señorita Campbell le pido por favor no vuelva a perderse una de mis clases —finalizó con una sonrisa. —No volverá a suceder —aseguré. —Bien, chicos que tengan buena tarde —levantó su maletín del escritorio y se fue. No hubo nada más que silencio por breves segundos. —Así que… —miré fijamente a Liam — ¿mi opinión fue buena? —La mía fue mejor —de nuevo ese hoyuelo que me encantaba —No quería que te perdieras la nota y redacté una opinión basándome en lo poco que conozco de ti. —Pues sí me conoces ¿Me has estado investigando, Anderson? —Solo presto atención a los detalles que me das de ti y me contaste bastantes en esa cena en la pizzería. —Gracias —inconscientemente me acerqué para abrazarlo. En serio tengo que controlarme y dejar de ser tan impulsiva, a la larga eso me traerá problemas, estoy segura. —No hay de que —pronunció al terminar el abrazo —Supongo que invitarte a cenar hoy no es una gran idea ¿cierto? —frunció el ceño. —Creo que no —hice una mueca. Ahora ni siquiera puedo salir bien con él ¿Cómo rayos espera mi padre que consiga la información, entonces? —Tu padre sigue molesto, supongo. —Supones bien, es padre y tú sabes cómo son. —Sobreprotectores, lo entiendo, eres hija única, es obvio que se preocupará por ti. No soy hija única. —Sí, exacto, le cuesta trabajo verme con alguien más —debía cambiar de tema —por cierto, fuiste de mucha ayuda para mi proyecto de dibujo arquitectónico. —Solo te di un par de ideas. —Y las ideas sirvieron bastante, hasta consideré mostrárselo al jefe de mi padre, después estaría en la plataforma ¿Te imaginas? Mi trabajo estaría ahí, que honor ¿Tu padre también sube sus diseños? —No, no todos, sube los que cree que ya están completos, ya sabes, listos para ser presentados. —¿Y mientras dónde guarda tantos diseños? Debe ser un hombre creativo, seguro que los que no sube se quedarán en alguna otra parte. —Los guarda en el estudio de la casa, y otros se los entrega a alguien. —¿A quién? ¿Un guardaespaldas? —bromeé, pero esperaba que me desmintiera
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