"Día 2" Bruno

2257 Words
Todo era como lo recordaba. Samy era un respiro de aire puro y fresco. No importaba cuanto me estuviera asfixiando el universo en este momento, ella era oxígeno.   Hace meses que no estaba tan relajado y feliz... tan completo.   Ayer fue como si descargara un peso de mi espalda que no sabía que estaba cargando. Lo dijimos todo, pero no esperábamos nada del otro, eso fue lo mejor. No tener la presión de una alta expectativa por tus acciones.   No solo nos sinceramos de lo que había pasado hace años, también hablamos del futuro. Algo que hasta ahora nunca había hecho Sam. Me hablo de su pequeña tienda y de cómo esperaba que sobreviviera esta crisis para poder ser un poco más grande en el futuro. Era un proyecto de vida para ella y yo esperaba que fuera grande, enorme y exitoso.   Me hablo de lo difícil que fue para ella darse cuenta del daño que había hecho al planeta, de lo mucho que le había costado hacer cambios en su vida, no generar tanta basura y reutilizar todo lo posible, reducir el consumo de alimentos de origen animal.   Aunque me confeso que veía poco probable que se volviera vegana. Le gustaban la sopas de fideos instantáneas, y las barras de chocolate, pero más que nada, le gustaba cocinar ella misma, Desde una hamburguesa con papa fritas y un pastel con la suficiente azúcar para dejarte en coma, hasta un platillo vegano con por postres sin azúcar, gluten y lactosa, como ella mismo dijo "Si esta rico lo quiero"   Me gustaba eso de ella, parecía que su vida estaba en un perfecto equilibrio.   Me agradaba que fuera consiente de lo que ocurría, pero no de una forma obsesiva. Hace meses salí con una chica que era todo lo contrario, aunque me regalo un basurero ecológico que debo admitir me gusta bastante.   Ella sentía un gran odio a las personas que no actuaban como quería. Solía enfadarse conmigo si comía carne o si compraba algo envasado, y me daba largas charlas que solo eran un interminable monologo, de como ella estaba salvando al mundo y los demás era unos cerdos. Criticaba mucho a la gente y siempre terminaba diciendo a todo el mundo que moriría de cáncer y que se merecían ese sufrimiento... era un poco deprimente estar con ella, no duramos mucho... Siempre me causo gracia que a mis amigos no les agradara, la llamaban la "ecoloca", en realidad no nos agradábamos mucho mutuamente, pero el sexo era demasiado bueno como para no aprovechar mientras durara.   A veces uno aguanta las cosas por un poco de compañía. Suena triste ahora que lo pienso, supongo que así funciona el mundo de las relaciones, uno aguanta cosas que no le gusta por un poco de compañía, y no solo por sexo. El simple hecho de tener a alguien a tu lado que te escuche es suficiente como para pasar por alto muchas cosas.   Sam era muy diferente a mi ex, ella hizo estos cambios en su vida por ella misma, en ningún momento trato de convencerme o hacerme sentir mal, por mi estilo de vida. Tampoco me contaba lo que hacía para que la admirara o felicitara, ella solo compartió conmigo lo que hacía con su vida.   Admitía que no era perfecta, había muchas cosas que aún no cambiaba y había otras que probablemente jamás cambiaria. Me encantaba escucharla, su discurso era real y sincero.   En la tarde vimos una maratón completa de una saga de vampiros. Me gustaban los libros y películas de fantasía, pero los vampiros no eran algo que me llamara mucho la atención en realidad, yo era más del estilo de J. R. R. Tolkien o Christopher Paolini.   La vimos completa, era de madrugada cuando la terminamos. Y disfrute cada momento.   No la pude hacer cambiar de opinión sobre Edward, pero no importaba en realidad. Los comentarios de Sam eran graciosos y ocurrentes sobre Jacob. Aunque después de cierto punto sus comentarios deberían ser censurados... o al menos para mayores de 16 años.   Jamás volvería a ver a un hombre lobo de la misma forma.   —  Gracias — Cuando salí de la cocina y vi que me había traído las mantas del armario —. No era necesario, yo podía traerlas. Se dio la vuelta y me miro de pies a cabeza varias veces antes de hablar.   —  Olvida el sofá... tu cama es grande — Intento quitarle importancia, a lo que sabía que la tenía —. Vamos a dormir.   Mierda... lo dijo, como si fuera lo más normal de la vida.   En el fondo claro que quería ir con ella. Acostarme a su lado, como nunca lo pudimos hacer antes, y abrazarla en las noches frías que están por venir.   Pero no estaba seguro de que fuera lo correcto. Sam no quería lo mismo que yo, solo estaba siendo ella misma. Esporádica, despreocupada y gentil.   Para ella era solo un gesto de amabilidad. Para mí era dormir junto a la chica de mis sueños.   ¿Y si durmiendo en la noche la abrazaba y a ella le desagradaba?, o peor, ¿Si la abrazaba y yo estaba excitado como un adolescente? Toda la buena relación que llevamos hasta el momento se derrumbaría.   Si algo había quedado claro con nuestra charla de ayer fue que ninguno era quien fue hace 4 años.   Yo sentía que la Sam de ahora me atraía aún más, la conocía aún más y me dejaría entrar en su vida sin irse, pero no de un día para otro, eso tomaría tiempo, por suerte para mí... tiempo que teníamos.   Pero no estaba seguro de ser el hombre que ella esperaba. Habían cambiado muchas cosas y aunque en el pasado la atracción era mutua, hoy no estaba seguro de ello.   ¿Y si yo había cambiado demasiado? ¿Y si ya era demasiado tarde?   Hace 4 años ella ni siquiera me dio el beneficio de la duda, ninguna oportunidad ¿Por qué sería diferente esta vez? Creo que ahora tengo menos posibilidades. Ahora no tenía nada que ofrecerle, estaba quebrado. Y aunque no lo estuviera, solo era un masajista.   Antes de toda esta pandemia vivía bien, no me faltaba nada, pero no era rico... Nunca lo sería. ¿Y si ella quería alguien con más dinero?   No parecía que a ella le importara el dinero o el lujo. Sabía que quería un negocio exitoso, pero desconocía si era por ambición de la buena o de la mala.   Al final solo concluí que ahora... En este momento... En estas circunstancias... Está noche, yo no era suficiente.   —No te preocupes —dije, con dolor en todo mi cuerpo —. Prefiero dormir acá.   Puse las sabanas y cobertor en tiempo récord. Ella no alcanzo a decir nada más antes de que yo terminará, solo se hizo a un lado y me miró.   —  ¿Estás seguro? — pregunto nuevamente —. La noche esta fría, no quiero que enfermes.   —  Para mí aun no hace frio — respondí —. soy de sangre caliente, como Jacob — respondí en broma.   —  ya... me doy cuenta... —rio —. ¿Estás seguro?   —  Seguro — respondí nuevamente —. En realidad, no me gusta dormir con otras personas, es más cómodo para mi acá.   ¿Qué mierda fue eso? "¿No me gusta dormir con otras personas?", Me había vuelto un completo cobarde. No sé qué corto circuito ocurrió a mi cerebro que solté esa estupidez, pero me estaba dando patadas mentalmente. Yo no quería dormir con otra gente, yo quería dormir con Samy, punto.   —  Ok... Bueno si cambias de opinión solo entra — dijo y se mordió suavemente el labio inferior antes de dar la vuelta. ¿Estaba coqueteando? No, claro que no. Era solo mi caliente imaginación. Ella de seguro se mordió el labio para contener un bostezo, se notaba en sus ojos que se había pasado su hora de dormir hace mucho y no quería ser grosera bostezando en mí cara cada 10 segundos.   Ella entro al dormitorio, escuche como se cambiaba de ropa y después apagaba la luz.   Yo fui al armario del pasillo donde había dejado alguna de mis cosas, ente al baño, me pude pijama, me lavé los dientes y fui a dormir al solitario sofá.   Por varios minutos no pude encontrar una posición cómoda, me di mil vueltas... y nada. Mucho menos conciliar el sueño.   Solo podía imaginar a Samy acostada a lo largo de mi cama. La noche anterior no había visto que tipo de pijama usaba ella. Y ahora yo me la imaginaba en todas las opciones de conocía.   Pijamas de suave seda con finos tirantes y pantaloncillos diminutos, o quizá un corto camisón. Creo que debería de olvidar esos sensuales conjuntos, ella dijo que hacía frio esta noche, de seguro estaba usando un pijama felpudo de invierno, con pantalón y mangas largas. Aun así, me imagine deslizando mi mano por la pretina del pantalón, buscando su suavidad y calor.   Dios... que calor, quite una de las mantas porque me estaba comenzado a sofocar y sentía como me comenzaba a endurecer... genial tenía una semi erección. Intente contenerla, pensado que otra cosa, pero mi mente solo dibujo a Samy con un pijama con pantaloncillo corto de algodón, marcando sus redondas nalgas.   Ok... ya era una erección con todas las letras. Y no me podía encargar de ella ahora, me prometí a mí mismo que solo me masturbaría en la ducha, no quería que ella me descubriera haciéndolo en cualquier parte o momento. Éramos dos adultos, ambos llevábamos algún tiempo sin pareja y era lógico que lo hiciéramos de vez en cuando, pero no quería que pensara que se estaba mudando con un maniaco s****l.   Después de inhalar y exhalar por varios minutos logre controlarla un poco. Sabía que no dormiría esta noche en este sofá, mi cabeza iba demasiado rápido. Me levante despacio, me acomode el pantalón de pijama y entre al dormitorio.   Estaba a oscuras, pero pude ver la silueta de Samy bajo las tapas por la iluminación que entraba por la ventana, la cortina estaba descorrida. La cerré lo más despacio que pude, no quería despertarla, pero no quería que mañana la deslumbrara la luz del sol. Era de madrugada, lo más probable es que mañana dormiríamos hasta tarde.   Sam estaba en el lado derecho de la cama, con las mantas hasta el cuello. Se movió un poco cuando levante las del lado izquierdo, pero no se despertó, su respiración continua suave y rítmica.   En cuanto puse la cabeza en la almohada y me tapé con las mantas me di cuenta de lo frio que estaba en realidad y lo tibia que estaban las mantas gracias a ella. Me sentí mal por enfriar la cama, pero también me entraron una ganas tremendas de poner mis manos frías en la espalda de Sam para fastidiarla... No sé porque las personas tienen esa necesidad de poner cosas frías en la espalda caliente de otras. Me contuve, por supuesto de hacer esa idiotez. Y cerré los ojos.   —  Me alegra que cambiaras de idea —dijo Sam con voz ronca.   —  Lo siento, no quería despertarte — Mee disculpe.   —  mmm... mmm... gua — susurró algo que no logre entender.   —¿Que? — pregunté en otro susurro.   —  mmm... — Se movió un poco desperezándose —. Me despertó la sed, voy por agua.   —  Voy yo —dije rápidamente, saliendo de la cama —. Tu estas caliente, yo aun no agarro calor.   —  La historia de mi vida —rio suavemente de su broma privada, que no entendí del todo. Creo que estaba algo dormida, pero aun así era bromista. Volví con su vaso de agua y se sentó en la cama, bebió un gran trago de agua, dejo el vaso en la mesilla de al lado y volvió a cubrirse con las mantas. Todo el tiempo con los ojos cerrados, eso me causo gracia, ¿Sería sonámbula? ¿O solo no le apetecía abrir los ojos?   Mi imaginación no me hizo justicia. Llevaba una camiseta de tirantes ajustada y algo transparente, se pegaba a sus tiernos pechos como una segunda piel, marcando su pezones. Tenía un deseo casi irrefrenable de jugar con ellos a través de la tela. Pero por supuesto me contuve y volví a mi lado de la cama.   —  Eres el mejor ¿lo sabias? —preguntó una Samy adormilada.   —  Es solo agua Samy   —  Mmmm... me encanta que me digas Samy, me hace sentir como una niña... pero no en el mal sentido... Cuando me lo dices parece que me quisieras — susurró tan bajo que si no fuera de noche y todo estuviera en silencio no la habría escuchado.   —  Claro que te quiero —respondí mirando el techo.   —  No, como si me quisieras de verdad — replicó.   Su suave voz sonaba un poco triste, así que la mire. Estaba con los ojos cerrados y los labios entreabiertos, su respiración era constante y suave. Creo que ya estaba dormida.   —  Yo te quiero Samy, de verdad — me acerque a ella —. Te quiero más de lo que te puedo expresar... por ahora.   Y me dormí, recibiendo la calidez que emanaba su cuerpo y el aroma de su pelo.   Como era de esperar, soñé con ella, aunque no se sobre que en realidad. Supongo que no tiene mucha importancia, si ella estaba ahí, de seguro sería un buen sueño.
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