Eran pasadas las 9 am y aún tenía sueño, pero no podía quedarme en la cama con Samy al lado, sentía como mi polla tenía una erección matutina y no era buena idea que ella la viera. Me levanté suavemente para no despertarla y cerré la puerta del baño. Me tenía que correr la paja más rápida y silenciosa de la vida si quería que ella no se diera cuenta. Levante la tapa del váter, me agarre la dura polla y la saque de mi pantalón de pijama. Moví la mano suavemente desde la base a la punta. Se sentía bien, como casi todas las mañanas, pero la simple fricción no sería suficiente para correrme rápido. El placer me llego de golpe al pensar en Samy, tuve que apoyar a otra mano en la pared que tenía enfrente para no caer. Me imagine que esta mañana no me levantaba. Imagine que pegaba

