¡¡¡Auch!!! En cuanto tuve un atisbo de conciencia, una punzada llego a mi sien con la delicadeza de un taladro. No quería abrir los ojos. No quería volver a la realidad. En donde se me había pasado la mano con los chupitos. Tuve que haberme detenido en el número ocho, el ocho era mi número para detenerme con el tequila, pero yo estúpidamente deje de contar en el doce. Tenía varios momentos lucidos en mi mente, momentos que mi lado más racional me quiere golpear, pero también tengo varios momentos en blanco que son los que más me preocupaban. Definitivamente no abriría los ojos aun, quería ordenar mis ideas antes de tener que enfrentarme a Bruno. Recordaba varias idioteces que hice ayer con él. Recuerdo que hable un poco con los amigos de Bruno, de que se dedicaba cada uno

