Capítulo 06: Cómo encontrar a un asesino.

4473 Words
Harry. El corazón me latió a toda prisa al escuchar aquellas palabras salir de la boca de la mujer más aterradora que he conocido, porque no tuve que protestar tanto como creí que pasaría para que finalmente me considerase alguien importante en la comisaría. Creo que en ese momento estuve a punto de saltar de felicidad como un adolescente Gay que estaba a punto de follar con un guapo chico con el que quedó de Grindr. Porque, ¡Oh joder! ¡Emily Keating me había hecho parte de su equipo! - Cierre la boca, señor Olsen- la escuché decirme de golpe, puesto que sin darme cuenta ya me había sumergido tanto en mis pensamientos, que por el asombro de la situación tenía la mandíbula extremadamente abierta en el shock. Mientras que la jefa de la comisaría yacía de brazos cruzados frente a mí, riéndose levemente de mi expresión-. ¿O a caso quiere cazar alguna mosca? Mejor vaya por sus cosas en el casillero, porque desde hoy estará bastante ocupado en otra ciudad, trabajando para el caso del asesino en serie conmigo. - ¿Co-Cómo así?- le pregunté tropezando torpemente con mis propias palabras, y creo que con una sonrisa tan grande que seguramente me hacía parecer ridículo. Pero realmente estaba muy feliz-. ¿No debería de hospedarme en una… oficina?- musité de manera tímida y ella me miró con ojos pequeños, diciendo: - Es mejor que no se ponga cómodo aquí, porque nos iremos a Suicylum. Nuestro asesino serial ha cometido otro homicidio por allá, y la policía de la ciudad de los suicidios nos necesita con urgencia. Así que mueva el trasero y vaya por sus cosas, oficial Olsen. - ¡Oh por Dios!- exclamé con la emoción en cada palabra, y creo que dí un ligero saltito frente a la mujer más aterradora del mundo. Pero creo que también estaba considerando que quizás Emily Keating no era tan aterradora-. ¡Iré a Suicylum a trabajar en un caso! ¡Oh por Dios!- solté en un semi-grito, recordando al instante y bajando la voz-: Espere, ¿Pero cómo llegaremos tan rápido a la ciudad? Creo que tardaremos un poco en lle- - Tenemos un Jet privado que nos llevará- Emily me interrumpió, y se pasó un mechón detrás de la oreja antes de dirigirse a su oficina caminando con autoridad y elegancia por el pasillo, diciendo-: Así que mueva el trasero de una vez y haga que no me arrepienta de haberlo integrado en mi equipo especial. Me quedé paralizado sobre mi sitio como un buen soldado, y cuando vi a Emily perderse en los pasillos grisáceos de la comisaría, dí un enorme saltó y grité para mis adentros: «¡Oh por Dios, tenemos un Jet privado!» *** Abotoné todos los botones de mi camisa blanca. Me subí uno de los tirantes que tenían mis elegantes pantalones de mezclilla negros, a la par de que me acomodaba un poco mi corbata vino tinto y me calzaba los zapatos también negros, que había guardado en mi equipaje del viaje, puesto que pasaríamos toda una gran estadía en ciudad Suicylum hasta que encontrásemos al asesino serial que la Sra. Keating y el resto del equipo estaban seguros de que era la misma persona que cometió los otros cinco asesinatos en Evotica. Nos hospedaríamos en un hotel no tan llamativo, que la agencia policial de la ciudad suicida ya había reservado para nosotros. Y aunque pasaríamos una especie de temporada allá, no entendía el por qué Emily Keating nos había ordenado quitarnos el uniforme y vestirnos de manera más civil, pero no tan informales. Así que por eso me acababa de cambiar el uniforme de la policía, y me había puesto algo más elegante para la situación. Entonces cuando acabé de acomodarme un poco el pelo corto, me dije a mí mismo frente al espejo: - Puedes hacerlo. Y después salí del blanquecido baño del lujoso y pequeño Jet que la policía de Evotica tenía para hacer los viajes de trabajo. ¡Era tan genial! Que me sentía en una especie de video musical de alguna famosa celebridad. Pero supe que debía de volver a la realidad cuando abrí la puerta del baño de manera nerviosa y salí al exterior, donde todos mis compañeros (ya cambiados y sentados sobre sus elegantes y blancos asientos de primera clase). Me miraron con fijeza y yo traté de que las piernas no me temblasen cuando escuché a Asher decirme (sentado en la fila de asientos de la izquierda), provocando que Emily también me mirase fijamente: - ¡Pero qué guapo está el novato! Vaya, hasta yo saldría contigo. - Yo tengo más oportunidades que tú, idiota- musitó Erika de manera cortante. Sentada en uno de esos elegantes sillones blancos de la fila derecha. Mientras que simulaba leer los papeles del caso en que trabajaríamos. - ¿En serio, Cook? Porque se rumorea por ahí que el novato...- entonces Asher se acercó de manera súper indiscreta hacia Erika, y frente a todos susurró en el estrecho pasillo que separaba sus asientos como sí sólo estuviesen ellos dos-: Es homosexual... Y yo en ese momento sólo quise correr y arrancarle la cabeza a mi compañero por ser tan indiscreto en la vida. Porque aún no estaba seguro de que todos en mi trabajo se enterasen de que me gustaban los hombres. Pero me contuve, puesto que estaba rodeado de personas que no había visto antes y creo que me sentía un poco tímido para reaccionar de esa manera. A pesar de que no dejaba de pensar en que seguramente Emily les había dicho a todos que yo era homosexual. Joder. - ¿Y qué sí es homosexual? No es tu problema, ni el de nadie- espetó mi mejor amiga, fulminándolo con los ojos, y en ese momento interfirió la jefa del equipo con firmeza, golpeando con la mano abierta una elegante mesa circular que estaba en el principio todos los asientos, y diciendo: - ¡Ya basta de niñerías! Necesito que se pongan a trabajar- bramó, y creo que todos temblamos sobre nuestros sitios. Y entonces yo enseguida caminé hacia uno de los asientos disponibles, justo el que estaba libre junto al de mi mejor amiga, puesto que necesitaba un poco de confianza en el grupo, y nadie más que Erika podía dármela. Así que me senté a su lado, silenciosamente. Creo que el hecho de que milagrosamente Erika también estuviese en éste caso conmigo hacía que todo fuese menos incómodo para mí, y eso me calmaba-. »No podemos darnos el lujo de perder el tiempo ahora, somos lo mejor de lo mejor en la policía nacional. ¿Entienden? Somos agentes especiales, y hemos sido necesitados en Suicylum porque tal parece que nuestro querido asesino serial se ha mudado hasta allá para hacer de las suyas, y es momento de que lo atrapemos de una vez por todas- comenzó a explicar Emily con seriedad, mientras que miraba a través de nuestras almas con sus penetrantes ojos, parada ahí frente a todos con ese vestido n***o que se le ajustaba a su voluminosa figura femenina-. Es por eso que trabajaremos en cubierto para la policía de Suicylum, y por eso debemos de permanecer sin nuestros uniformes de la policía, pues no querremos que el asesino vuelva a escapar de nuevo sí se entera que estamos yendo tras su trasero, ¡Así que llegó la hora de dar con él! »Porque la situación es seria, y estamos dejando que ese psicópata se salga con la suya todo éste tiempo. ¿Qué tantas víctimas querrá para detener ésta masacre? Porque hasta ahora lleva cinco homicidios, y estamos seguros de que todos han sido suyos porque las muertes siguen un mismo patrón: sus víctimas acaban siendo quemadas. No quemó a las dos últimas, pero aún así el bastardo es muy inteligente, y siempre termina deshaciéndose de las evidencias a como de lugar, y es por eso que no hemos dado con él. - ¿Por qué cree que el asesino es la misma persona que causó todos esos homicidios, Sra. Keating?- le preguntó Erika, sentada junto a mí. Y tomando una especie de apuntes sobre su pequeña libreta. Estaba demasiado seria escribiendo con su pluma en la hoja, y debía de admitir que por un instante me pareció gracioso verla así, después de todas las estupideces que decía a diario cuando estábamos solos en nuestro departamento viendo Netflix y comiendo comida chatarra. - ¿Hay un testigo que corrobore eso?- escuché que alguien sentado en un sillón detrás mío, añadió. Y cuando me volví hacia esa persona me dí cuenta de que era ese hombre barbudo que noté un poco reservado, y muy inteligente. De nombre Douglas, no recuerdo su apellido, puesto que cuando me lo presentaron quizás me perdí un poco en su gran paquete… ¡Joder! No fue mi culpa el estar mirando directo hacia allá, porque cuando Erika me dijo que a él siempre se le marcaba el paquete tuve la tentación de mirar también y me dí cuenta de que era cierto…, y ya después no podía apartar la mirada de su entrepierna y lo miraba cada que podía. Joder. Soy una zorra. - No, pero el patrón que dice Emily tiene sentido, porque cada una de las víctimas eran de una misma pandilla de mafiosos- interfirió la mujer que parecía ser ciertamente la sombra de Keating, puesto que tenía ciertos aires de autoridad y seriedad de ella. Creo que también daba un poco de miedo, pero nadie superaría a Emily. Su nombre era Bonnie Gibson, y era parte de la policía cibernética, así que siempre estaba pegada a un computador, justo como lo estaba ahora con su laptop-. Tan solo consideren la posibilidad de una- - ¡Venganza!- le interrumpió Asher de golpe, levantando el dedo indice, y Bonnie lo miró con mucha frialdad desde su sitio por haberle robado la palabra. Volviéndose hacia el computador en su regazo con indiferencia para continuar trabajando. Mientras que Asher seguía soltando otras discrepancias, puesto que para mí, eran sólo eso: disparates. Aún así cuando él acabó de hablar, el resto del equipo se volvió hacia mí, como sí también estuviesen esperando una opinión viniendo de mi parte. Y creo que en ese momento el corazón me dio un vuelco y se me secó la boca, pues Emily Keating, ahí parada junto al pizarrón que contenía las fotos de las escenas del crimen, me miró directo a los ojos, preguntándome: - ¿Usted no va a dar su opinión, señor Olsen? Ha estado bastante callado desde que subimos al avión, y necesito escuchar las opiniones y teorías de todos, pues así es como realmente se trabaja en equipo. No puede guardárselo todo para usted, hable de una vez. El corazón me latió más de prisa, y desvié la mirada de los ojos de Keating para observar torpemente hacia las hojas que Erika me había pasado, para que leyese más sobre el caso. Pero creo que no había llegado a nada como ellos, y estaba demasiado nervioso para pensar con claridad. Al menos, no lo hice hasta que Erika puso una de sus manos discretamente sobre mi piernas, y me animó muy bajito: - Vamos, puedes hacerlo. Y creo que eso fue suficiente para llenarme de confianza y hacerme volver a la realidad. Era un policía especial, y debía hacer mi trabajo. Por eso me aclaré la garganta, y hablé con un tono de voz un poco bajo lo que pensaba de la situación: - Ah…, yo, pues…- titubeé al principio, añadiendo-: Creo que no es solamente una persona el causante de éstos homicidios. Tal vez, el culpable no trabaja solo. Una gota de sudor me cayó por la frente, aunque el aire del avión estuviese enfriandome hasta las bolas. Pero me sentí como un niño regañado al darme cuenta de que tenía la mirada de todos mis compañeros encima, quienes me observaban como sí hubiese dicho algo malo, y por eso musité: - ¿A caso… dije un tontería? - No le entiendo, señor Olsen- Emily soltó por fin, elevando una ceja y en ese momento Bonnie también interfirió, diciendo secamente: - Hablé con más claridad, Olsen. Entonces me volví discretamente hacia Erika, y creo que era la única que me estaba mandando buenas vibras con sus brillantes ojos de admiración y confianza. Y eso volvió a hacerme entrar en razón para poder dar mi opinión sin sentir que todos se me lanzarían encima como tigres. Así que levanté la cara, y le respondí a esas dos mujeres con cierta seguridad en mi todo de voz: - Pienso que el ignoto no trabaja solo en esos homicidios- miré hacia mis papeles, y continué diciendo-: Porque como he leído sobre el caso, encontraron huellas ensangrentadas de zapatos en una de las escenas del crimen, y ambas huellas eran diferentes, pues mientras que un par eran de zapatos deportivos. Los que quizás indicarían ser los de un hombre, el otro parecía ser el de una mujer, puesto que eran huellas de tacón. ¿No les parece curioso? »Y eso nos llevaría a la posibilidad de que el causante de todo sea un hombre, ¿y por qué pienso que nuestro ignoto principal es un hombre? Primeramente por la gran huella de zapato que tiene, pues esos no son pies de una mujer. Además, leí que el asesino en su primer homicidio cargó el cuerpo hacia el patio de la casa, el cual posiblemente iba a enterrar, y no lo hizo porque escuchó que alguien venía y esos serían testigos. Y seguramente tuvo que huir con… ¿Su novia?- elevé una ceja con confusión, ya que no estaba seguro, pero les seguí explicando a todos-: No lo tengo muy claro, pero estoy seguro de que el protagonista de éstos asesinatos es un hombre fuerte, y nadie me sacará eso de la cabeza porque la primera víctima era un señor mayor que pesaba unos 150kg, y no soy machista. Pero no creo que una mujer pudiese cargar con el cuerpo y que lo llevase hacia el patio, después de bajarlo por unas escaleras. Porque estuvo claro que el asesino mató a la Sr. Clifford en su habitación… No lo sé, solo piénsenlo. Para cuando terminé con mis palabras el corazón lo tenía más acelerado que nunca, pero no podía dejar de sentir que lo que había dicho tenía mucha razón. Podría haberle atinado, ¡y el asesino era un hombre! Un hombre con músculos que estaba con una mujer. Al menos era lo que pensaba hasta ahora, y me dí cuenta de que el resto de mi equipo no lo pensó bien cuando vi como Bonnie Gibson me miró a través de sus lentes, despegando la mirada de la pantalla y diciendo: - ¿Pero qué tonterías ha dicho? Necesitamos coherencia en el caso, señor Olsen, no que esté diciendo falsas especulaciones. Creo que mis demás compañeros estuvieron de acuerdo con Bonnie, y me sentí muy extraño al verles mirarme con desaprobación… Creo que me sentí triste. O al menos, así fue antes de que Emily interfiriese, exclamando: - ¡Eso es!- todos nos volvimos hacia ella, y la mujer más aterradora del mundo me miró con una sonrisa frente a todos-: ¡Eso es, señor Olsen! Así es exactamente como está la situación. - Pero Emily, ¿cómo creerás en las teorías sin base de un novato?- acuñó Bonnie, con cierto semblante de horror, y yo no supe cómo reaccionar sobre mi asiento al ver a Emily sonreírme. - Se equivoca, Gibson- le contestó Keating, seriamente-, y él le ha atinado muy bien a muchas cosas que ustedes no han podido contestarme durante todas estas semanas en las que estuvimos trabajando en el caso. Así que mejor no opinen antes de saber un carajo. Todos nos quedamos en silencio, y Emily me habló: - Es la teoría más segura que hasta yo misma llegué a pensar, señor Olsen, que nuestro asesino no está solo. Es un hombre fuerte. Y trabaja con una mujer, a la cual posiblemente está chantajeando. Eso no lo sabemos, pero como es un hombre el protagonista de éstos crímenes, y por lo que hasta ahora sabemos de él… Es autoritario y demandante, es agresivo, y con ese breve examen psicológico que le hemos realizado en base a sus asesinatos: es un peligro para la sociedad. Y él debe haber estado manipulando a esa chica, no lo sabemos. Pero al llegar debemos de ponernos al corriente de la situación, y conseguir un perfil solido que aún desconocemos de los ignotos. Todos asintieron y continuaron trabajando en lo suyo, mientras que yo me quedé pensando en las palabras de Keating, hasta que levanté la mano, diciendo: - ¿Y sí todo es una venganza personal? No lo sé, pues tal parece que el asesino está acabando con cada uno de esos pandilleros, probablemente como una especie de sed de venganza. - Eso ya lo había sugerido antes- escuché a Bonnie decir del otro lado de los asientos, y Emily la ignoró, diciendo: - En eso también está en lo correcto, señor Olsen… ¡Guau! De verdad me alegra tenerlo trabajando para mí, porque no hizo falta ponerle al corriente de lo que está pasando para que usted llegue a algo. Me sentí muy feliz en ese momento, como sí la maestra me hubiese alagado en medio de la clase entera, y también noté que Bonnie parecía estar mirándome de manera fría y distante. Pero solo ignoré eso, y seguí escuchando a Emily, quien continuó diciendo: - Ese hombre debió haber sido alguna víctima de esos pandilleros, y ahora está buscando venganza...- se llevó una mano al mentón, y al poco rato después le ordenó a Bonnie-: Gibson, busque a cuántas personas mató esa ex pandilla de mafiosos, quiero saber qué tantos crímenes cometieron. - A la orden, Emily- dijo la mujer de lentes, y comenzó a teclear rápidamente en su computadora. Mientras que Emily contestaba una llamada y se alejaba un poco de nosotros. En ese momento me relajé un poco más, y solté todo el aire que había estado reteniendo sin darme cuenta. Erika junto a mí me palmeó el hombro, y me susurró con diversión: - Vaya, ya eres el favorito de Keating. - ¿A poco Emily tiene un favorito? - Sí, y era Bonnie Gibson antes de que tú pateases su blanco trasero privilegiado- Erika me reveló, con una de sus sonrisitas. - No se siente muy bien ser el favorito- musité, rascándome la nuca-. No quiero que mis compañeros de trabajo me odien… - Bonnie siempre ha sido Bonnie, así que no te preocupes por ella… Creo que también fue una cretina conmigo- señaló la rubia, animándome-, y de todos modos no debes dejar que ninguno de ellos pisoteé todo por lo que trabajaste. Vamos, yo confío en que atraparemos a ese asesino gracias a ti. - ¿En serio?- la miré con ilusión en mis ojos, y Erika se miró las uñas pintadas de verde en ese momento y respondió con vanidad: - ¡Claro! Pero también pienso que lo atraparemos gracias a mi astucia e inteligencia, así que no pienses en quedarte con todo el crédito, Manzanitas. Entonces ambos nos echamos a reír muy bajito, y en ese instante sentí como Douglas se nos acercaba por detrás (ya que su asiento quedaba detrás del de nosotros), y que murmuraba con un tono un poco menos serio que cuando me lo presentaron: - ¿”Manzanitas”? - ¿Estabas escuchando nuestra conversación?- le contesté sin dudarlo dos veces, y me volví hacia él con la cara pálida en el momento en que Erika respondió sin pensar: - ¿Qué no te has dado cuenta del buen culo que se carga mi compañero acá? ¡Obvio que son unas Manzanotas!- dijo la rubia tonta, y me rodeó con uno de sus brazos para abrazarme y creo que me ruboricé de vergüenza en ese instante, y le susurré discretamente: - Voy a matarte. - Me lo vas agradecer- me contestó con la misma discreción que yo, y no lo entendí hasta que vi a Douglas elevar ambas cejas, y hablarme con un tono ciertamente extraño: Un tono que había sonado.. pícaro. - ¿Entonces te consideras… Nalgón? - ¿P-Por qué me consideraría…. Nalgón? Durante ese segundo nos quedamos mirando fijamente a los ojos, y noté que Douglas realmente era un hombre muy atractivo con esos hipnotizantes ojos azules. Esa barba recortada y sexy que se cargaba y que hacía juego con su oscuro cabello largo, que estaba peinado hacia atrás con lo que parecía ser mucha laca. Entonces él se echó a reír, y se volvió a sentar en su asiento con esa mirada de hombre mayor jodidamente guapo que tenía. Creo que podría estar entrando aproximadamente a los cuarenta. Pero joder… Ese hombre era candente. Por otro lado yo me quedé todavía más confundido, sentado junto a esa rubia tonta que me estaba haciendo quedar en ridículo frente a Douglas. O al menos, era lo que yo creía, puesto que de pronto volví a sentir como el barbudo se me acercaba con discreción en un parpadeo, sin que nadie se diese cuenta, para susurrarme al oído con un tono ronco: - Revisa tu celular. Escucharlo hablándome tan cerca hizo que la piel se me erizase un poco, y realmente no lo entendí hasta que le obedecí como un maldito sumiso y con un leve temblor en mis manos saqué mi celular, y lo revisé. Observando que tenía un mensaje en la aplicación Gay que había descargado antes de que nos subiésemos en el Jet, puesto que quería pescar algo que comer en Suicylum, y mi sorpresa fue grande al ver que el mensaje que tenía era… ¡De Douglas! Creo que mi cara había sido épica al ver que uno de mis compañeros de trabajo estaba en esta app Gay. Y porque todo había quedado en un absoluto silencio repentinamente en el Jet, Erika me comenzó a hacer unas señas y muecas indiscretas que logré entender enseguida, puesto que decían simplemente: «Cómete a ese hombre». Y por eso aparté la mirada de ella con un rubor en mis mejillas y me mordí el labio, sosteniendo con fuerza el celular entre mis dedos, y leyendo: - Con todo respeto, caballero. Le he visto viéndome el paquete desde que nos presentaron, y creo que no es justo que sólo usted pueda mirar ahí… ¿Qué le parece sí vamos al baño y me enseña esa cosecha de manzanas que tiene ahí detrás, y yo le muestro lo que tanto me ha estado viendo? El corazón me dio un vuelco, y me relamí el labio inferior, escribiéndole sin podermelo creer siquiera: - ¿Eres… Eres gay? Y Douglas no tardó en responder: - ¿Y eso importa a la hora de follar? Me quedé lívido, y no supe lo que estábamos haciendo cuando de repente y de manera sincronizada, en el momento en que todos estaban sumergidos en su trabajo sin prestarle atención al resto. Yo me levanté de mi asiento y ese jodido hombre barbudo que parecía ser el sexy padre de alguna de mis amigas, también lo hizo al instante, copiándome. Entonces, ambos caminamos silenciosamente uno detrás del otro por el pasillo del Jet, mientras que nos dirigíamos hacia el baño, donde acabamos encerrándonos en un parpadeo. Estando nuestras caras muy cerca una de otra, y sintiendo nuestras respiraciones aceleradas. Él olía a menta, y seguramente yo olía a una zorra cachonda sedienta de su polla. Entonces estando así de cerca de él me dí cuenta de lo alto que era, y eso no hizo más que me flanquearan un poco las piernas. Pero me perdí enseguida que vi en sus ojos azules esa obscuridad de placer, y que estaban igual de ardientes que los míos, como el fuego del mismísimo infierno. Creo que nos quedamos mirando fijamente durante un momento. Hasta que yo puse una mano sobre su rígido y fuerte pecho cubierto por ese saco n***o que se cargaba, y éste estampó sus labios sobre los míos sin previo aviso de manera feroz, devorandomelos y haciéndome sentir su picosa barba. Joder. ¡Joder! De pronto, su lengua se abrió paso entre mis dientes, y yo abrí la boca para que él pudiera explorar mejor mi cavidad bucal. Su lengua se enredaba con la mía en un intenso beso de lujuria, de una manera tan erótica y experta que me erizó la piel por completo y me hizo estar seguro de que éste hombre mayor que yo, era todo un experto en lo que hacía. Y lo quería tener dentro de mí. ¡Oh, joder! Entonces enredé mis dedos en sus cabellos castaños cubiertos de laca, para tirar de él y acercarlo más a mí para profundizar el beso. Y Douglas por su lado me sujetó fuerte de las caderas y, sin darme cuenta bajó sus manos hasta mis nalgas y me las apretó fuerte. A tal punto de que estuve a punto de gemir fuerte, pero él me calló metiéndome toda su lengua en la boca y silenciandome así. ¡Joder! ¡Joder, joder! La excitación estaba sobre nuestros cuerpos calientes, y cuando menos me dí cuenta estábamos arrancándonos la ropa, mientras que nos frotábamos nuestras erecciones con desespero. Hasta que él comenzó a desabotonar botón por botón de mi camisa, para dejar mi pecho expuesto, y yo lo detuve de golpe, separándolo de mi boca y mirándolo con fijeza a los ojos. A la par de que jadeábamos, y había un hilo en nuestras bocas que nos unía. Y en ese estado de lujuria, le pregunté jadeando: - ¿Qué estamos haciendo? Do… Douglas, ésto está muy mal… Deberíamos estar ayudando a los demás. - En tu perfil de Grindr pedías sexo a gritos, y yo tengo una buena polla que podrá calmarte esas ganas, Manzanitas- dijo él roncamente, y yo me sonrojé por completo con mis manos en su pecho, cuestionando: - ¿Y sí alguien entra y nos encuentra así...? - Todos están bastante concentrados en ese asesino… Tú solo dejate llevar- respondió con una mirada lujuriosa, y comenzó a morderme el cuello y a lamerlo de una manera que me fascinaba. Y entonces, como sí en ese instante no estuviese pensando con claridad, y nada más importase, dije: - Que todos se vayan a la mierda. Y comencé a desabrocharle los pantalones a mi compañero de trabajo, y a desabotonarle la camisa desesperadamente. Y follé ahí dentro en silencio con Douglas.
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