EL VERDADERO ROSTRO

1510 Words
La luz del sol de la mañana se filtraba a través de las cortinas, proyectando un cálido resplandor sobre la habitación. Katy se despertó en una cama vacía, con el corazón ya pesado por los acontecimientos del día anterior. Suspiró al darse cuenta de que necesitaba afrontar la situación de frente. Mientras se preparaba para el día, pensó en cómo expresar sus sentimientos sin causar conflictos innecesarios. Decidida a encontrar a Bill y Geraldine, Katy se aventuró a salir del dormitorio y le preguntó a la criada sobre su paradero. Cuando supo que habían ido de compras, su frustración aumentó. Parecía que Bill estaba evitando deliberadamente la conversación que quería tener. Su impaciencia la empujó hacia adelante, Katy se dispuso a encontrarlos. Sus pasos eran decididos mientras navegaba por las bulliciosas calles, escaneando a la multitud en busca de cualquier señal de Bill y Geraldine. Finalmente, los vio y su corazón se apretó al verlos. Geraldine se había quitado la máscara, revelando sus rasgos llamativos que eran a la vez encantadores e inquietantes. Los transeúntes jadearon y retrocedieron, sus reacciones provocaron que la irritación de Katy se intensificara. Aceleró el paso, con los ojos fijos en la escena que tenía delante. Justo cuando Katy estaba a punto de alcanzarlos, los ojos de Geraldine se encontraron con los de ella y deliberadamente dejó escapar un grito teatral, haciendo que quienes los rodeaban dirigieran su atención hacia Katy. La vergüenza y la frustración que había estado reprimiendo estallaron en un torrente de ira. —Geraldine, ¿qué estás haciendo?— La voz de Katy estaba tensa con una mezcla de furia y exasperación. Los ojos de Geraldine se llenaron de lágrimas mientras tartamudeaba: —N-no quise asustarlos. Fue un accidente—. La paciencia de Katy se había agotado. Estaba cansada del constante drama y manipulación de Geraldine. —Basta de teatro, Geraldine. Sabes exactamente lo que estás haciendo—. Bill intervino, su voz tranquila pero teñida con un toque de reproche. —Katy, no hagamos una escena—. Katy respiró hondo, tratando de controlar sus emociones. —Bill, tenemos que hablar. He estado tratando de decirte algo importante, pero cada vez que lo intento, Geraldine logra desviar tu atención—. Geraldine sollozó, sus lágrimas parecían ahora genuinas. —No era mi intención, lo juro. Sólo extrañaba a mi hermano y quería pasar tiempo con él—. La frustración de Katy estalló de nuevo. —Bueno, ¿qué hay de mí, Geraldine? ¿Qué pasa con mis sentimientos?— Bill intervino con firmeza: —Katy, no peleemos en público. ¿Podemos discutir esto con calma en casa?— Katy asintió a regañadientes, su resentimiento hirviendo bajo la superficie. Regresaron a casa, el ambiente tenso y pesado. Bill sugirió que se sentaran y hablaran, pero antes de que pudieran comenzar, Geraldine de repente rompió a llorar. —No esperaba que las cosas salieran así—, sollozó. —Sólo quería conocer a la novia de mi hermano, pero todo va mal.— Katy observó, su corazón se ablandó a pesar de su ira. Entendía las complejidades de las relaciones entre hermanos, pero no podía quitarse de encima la sensación de que Geraldine estaba manipulando deliberadamente la situación para su beneficio. Bill consoló a Geraldine, y sus ojos lanzaron una mirada de disculpa hacia Katy. —Geraldine, sé que no quisiste causar problemas. Pero tienes que entender que Katy y yo también tenemos nuestra propia dinámica—. Geraldine se secó las lágrimas y lanzó una mirada a Katy que era una mezcla de disculpa y desafío. —Lo siento, Katy. No quise molestarte. Solo... he extrañado mucho a Bill—. Katy respiró hondo, tratando de encontrar su voz en medio de la confusión emocional. —Geraldine, lo entiendo. Pero eso no excusa la forma en que has estado actuando. No podemos construir una relación sana si sigues intentando interponerte entre nosotros—. La expresión de Geraldine pasó de la tristeza a la ira. —¿Y qué hay de ti? ¡Solo estás tratando de mantenernos separados!— Katy sintió que su paciencia se agotaba nuevamente, pero Bill intervino antes de que la discusión pudiera intensificarse más. —Suficiente, ambas. Katy, Geraldine, necesitamos encontrar una manera de coexistir pacíficamente. Katy, sé que tienes algo importante que decirme y te prometo que hablaremos de ello esta noche. Pero ahora mismo, demos Jazmín algo de espacio.— La frustración de Katy permaneció, pero asintió con la cabeza. Mientras Geraldine se recomponía, Katy se retiró al dormitorio, su mente era un torbellino de emociones. Cayó la noche y Katy se encontró sola en la habitación una vez más. Sintió una mezcla de ansiedad y temor. ¿Le prestaría finalmente Bill la atención yabajo¿Descubrió que necesitaba? ¿O la presencia de Geraldine seguiría eclipsando su relación? Los inquietos pensamientos de Katy fueron interrumpidos por un golpe en la puerta del dormitorio. La abrió y encontró a Bill parado allí, con una suave sonrisa en su rostro. Extendió la mano y sus ojos se llenaron de tranquilidad. —¿Listo para hablar?— Katy dudó por un momento antes de tomar su mano. Ella lo siguió hasta la sala de estar, con el corazón latiendo con una mezcla de aprensión y esperanza. Se sentaron en el sofá y Bill se volvió hacia ella con la mirada fija y atenta. —Katy—, comenzó, su voz suave, —Sé que querías decirme algo importante. Lamento no haberte dado la oportunidad antes—. Katy respiró hondo y sus ojos se encontraron con los de él. —Se trata de nosotros, Bill. De nuestro futuro juntos—. Hizo una pausa, ordenando sus pensamientos. —Fui al hospital para mi examen físico y el médico me dijo que mi lobo está despertando. Mencionó que las cicatrices en mi cuerpo podrían eliminarse con el tratamiento una vez que mi lobo esté completamente despierto—. Los ojos de Bill se abrieron con sorpresa y su mano se estiró para tocar suavemente la de ella. —Katy, son noticias increíbles. Estoy muy feliz por ti—. Una pequeña sonrisa apareció en las comisuras de los labios de Katy. —Gracias, Bill. Significa mucho para mí que me apoyes—. Respiró hondo y mantuvo la mirada fija. —Y hay algo más que quería decir—. Bill asintió con expresión atenta. —Estoy escuchando.— El corazón de Katy se aceleró mientras reunió coraje. —Bill, he estado pensando mucho en nosotros últimamente. Y quiero que sepas que... estoy listo para decir sí a tu propuesta de matrimonio. Quiero pasar el resto de mi vida contigo—. Los ojos de Bill se iluminaron con una mezcla de alegría y sorpresa. —Katy, yo... no sé qué decir—. Katy sintió una oleada de emoción mientras continuaba, su voz firme pero llena de vulnerabilidad. —Te amo, Bill. A pesar de todos los desafíos que hemos enfrentado, mis sentimientos por ti solo se han hecho más fuertes. Quiero construir un futuro juntos, enfrentar lo que se nos presente, uno al lado del otro—. Las lágrimas brillaron en los ojos de Bill cuando extendió la mano para acariciarle la mejilla. —Katy, acabas de hacerme el hombre más feliz del mundo—. Él se inclinó y le dio un tierno beso en los labios, sellando su compromiso tácito. Mientras se alejaban, el corazón de Katy se sintió más ligero, el peso de sus ansiedades fue levantado por la genuina respuesta de Bill. —Entonces, ¿qué dices, Bill? ¿Quieres casarte conmigo?— Bill se rió suavemente, con una mezcla de diversión y afecto en sus ojos. —Sabes, tenía planeada una propuesta muy elaborada, pero supongo que esto también funciona—. Él sonrió, sus dedos entrelazados con los de ella. —Sí, Katy, mil veces sí. No puedo esperar para casarme contigo.— El corazón de Katy se disparó, sus mejillas se sonrojaron de felicidad. Mientras se abrazaban, su abrazo era una promesa del hermoso viaje que les esperaba. El momento fue interrumpido por un suave golpe en la puerta y se giraron para ver a Geraldine asomándose. —Espero no interrumpir nada importante—, dijo tímidamente, esta vez con una sonrisa genuina en su rostro. Katy intercambió una mirada de complicidad con Bill antes de sonreírle cálidamente a Geraldine. —No, para nada. Entra.— Geraldine entró en la habitación con ojos sinceros. —Sólo quería disculparme, Katy. Me doy cuenta de que te he causado problemas, y realmente no era mi intención. Estoy feliz por los dos—. Katy apreció la honestidad en las palabras de Geraldine. —Gracias, Geraldine. Te lo agradezco.— Bill añadió con tono gentil: —Geraldine, espero que entiendas que Katy y yo también tenemos nuestro propio viaje. Pero eso no significa que no podamos encontrar una manera de llevarnos bien—. Geraldine asintió con una sonrisa genuina. —Lo intentaré, Bill. Lo prometo—.
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