DESPERTANDO EL LOBO INTERIOR

1800 Words
La noche quedó envuelta en un pesado silencio mientras Katy estaba allí de pie, con el corazón latiendo con fuerza en su pecho. No podía creer lo que veía: Bill y Geraldine estaban de pie frente a ella, con los rostros enrojecidos por la vergüenza, sus cuerpos enredados de una manera que no dejaba lugar a malentendidos. La voz de Katy tembló cuando finalmente logró hablar. —¿Qué... qué está pasando aquí?— Los ojos de Bill se abrieron presa del pánico y rápidamente se separó de Geraldine, tropezando con sus palabras. —Katy, puedo explicarlo. Estábamos sólo... habíamos bebido demasiado, y...— La voz llorosa de Geraldine lo interrumpió, su voz temblorosa. —Todo es culpa mía. Me gustaba Bill desde que era niña, y hoy, después de beber, no pude controlarme. Lo siento, Katy—. La mente de Katy era un torbellino de conmoción y confusión. Sintió que su mundo se estaba desmoronando. La persona que amaba, la persona con la que planeaba casarse, enredada con su propia hermana. Respiró hondo, tratando de estabilizarse. —Bill, ¿es esto cierto?— El rostro de Bill era una mezcla de pánico y arrepentimiento. —Katy, yo... no esperaba que esto sucediera. No es culpa de Geraldine, debería haberlo detenido—. A Katy le dolió el corazón cuando comprendió la verdad. El hombre que había pensado que siempre le sería fiel, el hombre que le había prometido un futuro juntos, había traicionado su confianza de la peor manera posible. Su voz era una mezcla de dolor e ira. —¿Cómo pudiste, Bill?— Antes de que Bill pudiera responder, su discusión fue interrumpida por un ruido detrás de Katy. Se giró y vio que la puerta estaba entreabierta y se podían escuchar voces desde el otro lado. Sintió que una oleada de vergüenza la invadía al darse cuenta de que tenían audiencia. Mientras la vergüenza de Katy se intensificaba, una extraña sensación la recorrió. Era como si su mente estuviera despertando y sus sentidos agudizándose. En lo más profundo de su ser, su lobo se agitó, una oleada de energía recorrió sus venas. Y entonces, una voz profunda resonó en su mente, preguntando por la conmoción fuera de la puerta. Katy parpadeó sorprendida, sus pensamientos se distrajeron momentáneamente del caos que tenía delante. Miró a su alrededor, buscando con los ojos la fuente de la voz, pero no había nadie allí. La confusión frunció el ceño mientras intentaba darle sentido a lo que acababa de suceder. La discusión entre Bill, Geraldine y Katy continuó, y la tensión aumentaba con cada momento que pasaba. Bill intentó explicarse, Geraldine lloró y se disculpó, y la angustia de Katy estaba escrita en su rostro. En medio del caos, la voz en la mente de Katy se hizo más fuerte y su presencia más pronunciada. Se sentía antigua, poderosa y extrañamente familiar. Y entonces, guiada por una fuerza invisible, la mirada de Katy se dirigió al espejo de la pared. En su reflejo, vislumbró sus propios ojos, ojos que ya no eran los suyos. Cuando se dio cuenta, Katy sintió una oleada de energía que emanaba de su interior. Su cuerpo tembló y su voz tenía una nueva fuerza mientras hablaba. —¡Detente!— La habitación cayó en un silencio inquietante. Bill, Geraldine y Katy se giraron para mirarla, con el asombro grabado en sus rostros. Katy sintió que la conexión con su lobo se profundizaba y su presencia abrumaba sus sentidos. La voz en su mente volvió a hablar, sus palabras resonaban con un sentido de autoridad. —Esta situación es innecesaria. Es hora de abordar la verdad—. Los ojos de Katy se fijaron en los de Bill, su expresión era una mezcla de dolor y determinación. —Bill, dime la verdad. ¿Realmente hiciste esto porque te gustaba Geraldine? ¿Es esa la razón por la que me rechazaste hace un momento?— Los ojos de Bill se llenaron de arrepentimiento mientras asentía lentamente. —Katy, yo... lo siento mucho. No sabía cómo decírtelo. Los sentimientos de Geraldine han estado ahí por un tiempo. Y cuando ella bebió esta noche, no pude rechazarla. No lo hice. No quiero lastimarla.— Katy sintió una mezcla de ira y dolor. —¿Y qué hay de mí, Bill? ¿Alguna vez pensaste en cómo esto me dolería?— La voz de Geraldine tembló mientras hablaba. —Katy, lo siento. Nunca quise que esto sucediera. Debería haber controlado mejor mis sentimientos—. La mirada de Katy se dirigió a Geraldine, la presencia de su lobo aún fuerte dentro de ella. —Geraldine, necesitas comprender las consecuencias de tus acciones. Me has lastimado profundamente y has puesto en peligro tu propia relación con tu hermano—. La expresión de Bill era una mezcla de culpa y desesperación. —Katy, sé que he cometido un terrible error. Pero, por favor, dame la oportunidad de explicarte y de hacer las cosas bien—. Katy sintió que el poder dentro de ella surgía una vez más, la voz en su mente resonaba con autoridad. —Este es un momento de ajuste de cuentas. Se han tomado decisiones y ahora deben afrontar las consecuencias—. Mientras la habitación se sumía en el silencio una vez más, Katy luchó con la nueva fuerza que había despertado dentro de ella. La verdad había sido revelada, el dolor quedó al descubierto. Y ahora, en medio del caos y la confusión, le tocaba recorrer un camino a seguir, uno que en última instancia daría forma al destino de todos los involucrados. La tensión en la habitación era palpable a medida que el peso de las revelaciones se asentaba. La mente de Katy se aceleraba, sus emociones eran un tempestuoso torbellino. No podía ignorar la extraña conexión que sentía con su lobo, el poder surgiendo dentro de ella como una fuerza imparable. La mirada de Katy se movió entre Bill y Geraldine, su voz era una mezcla de resolución y tristeza. —Necesito tiempo para procesar esto. Ambos han traicionado mi confianza y no puedo tomar una decisión en el calor del momento—. Los ojos de Bill le suplicaban, su voz era sincera. —Katy, por favor créeme cuando digo que nunca tuve la intención de que esto sucediera. Nunca tuve la intención de lastimarte—. El lobo de Katy se agitó dentro de ella, su presencia era un recordatorio constante de la fuerza que ahora poseía. Ella levantó la mano para silenciarlos a ambos. —Suficiente. Necesito espacio para pensar.— Con esas palabras, Katy se dio vuelta y salió de la habitación, la puerta se cerró detrás de ella con un ruido sordo. El silencio que siguió fue pesado y la habitación pareció reverberar con el peso de sus decisiones. Mientras Katy se retiraba al dormitorio, su mente era un torbellino de pensamientos contradictorios. Se miró en el espejo y sus ojos se encontraron con los del lobo que llevaba dentro. La voz profunda que le había hablado permaneció en sus pensamientos, sus palabras resonaron como un recuerdo lejano. —¿Qué vas a hacer?— Katy susurró para sí misma, su voz con una mezcla de asombro y confusión. Sintió una extraña conexión con algo antiguo y poderoso, algo que había estado latente dentro de ella hasta ahora. En medio de su confusión interna, los pensamientos de Katy regresaron a los eventos que los habían llevado hasta aquí. Recordó el momento en que conoció a Bill, su amor floreciendo en medio de las pruebas que habían enfrentado. Pensó en los sueños que habían compartido, las promesas que habían hecho. Pero ahora esos sueños se sentían distantes y destrozados. La confianza que había sido la base de su relación se había derrumbado, reemplazada por una dolorosa realidad que no podía ignorar. A medida que avanzaba la noche, los pensamientos de Katy se dirigieron hacia el poder que ahora poseía. Sabía que eventualmente tendría que confrontar a Bill y Geraldine para tomar una decisión sobre su futuro. Pero no podía negar el miedo que persistía en su interior: el miedo de abrazar esta nueva fuerza y ​​la responsabilidad que conllevaba. Finalmente, a medida que la noche se hizo más profunda, la resolución de Katy se solidificó. Los enfrentaría a ambos, no sólo como la mujer que los había amado y en quien confiaba, sino como alguien que había descubierto una conexión más profunda consigo misma y con el mundo que la rodeaba. Con el corazón fortalecido, Katy salió del dormitorio, con pasos firmes mientras caminaba de regreso a la sala de estar. Encontró a Bill y Geraldine sentadas allí, con una mezcla de anticipación y aprensión en sus rostros. La voz de Katy era tranquila, sus ojos firmes. —Tuve tiempo para pensar y tomé mi decisión—. La expresión de Bill era una mezcla de esperanza y ansiedad. —Katy, por favor...— Katy levantó la mano para detenerlo. —Me he dado cuenta de que las decisiones que tomamos definen quiénes somos. Y ahora mismo, necesito tomar la decisión que sea mejor para mí—. Los ojos de Geraldine se llenaron de arrepentimiento mientras hablaba en voz baja. —Katy, lamento mucho lo que he hecho. Nunca quise que esto sucediera—. Katy miró a Geraldine y su mirada se suavizó ligeramente. —Geraldine, debes comprender que tus acciones tienen consecuencias. No puedes controlar los sentimientos de otra persona, pero puedes controlar cómo manejas los tuyos propios—. Bill asintió con la cabeza, su voz era sincera. —Katy, sé que te he lastimado profundamente. Y lo entenderé si no puedes perdonarme. Pero debes saber que nunca dejé de amarte—. El lobo de Katy se agitó dentro de ella nuevamente, un recordatorio del poder que ahora tenía. Respiró hondo y habló con voz firme mientras expresaba su decisión. —Necesito tiempo para sanar y encontrarme a mí mismo de nuevo. No puedo continuar esta relación como está ahora—. Las lágrimas brotaron de los ojos de Bill y su voz se quebró. —Amor, yo... lo entiendo.— Katy sintió una punzada de tristeza, pero sabía que ésta era la elección correcta para ella. Con una última mirada a Bill y Geraldine, se dio vuelta y se alejó, con el corazón apesadumbrado pero decidido. Cuando cerró la puerta detrás de ella, sintió una extraña sensación de liberación. El poder dentro de ella era una prueba de que era capaz de enfrentar los desafíos que se avecinaban, de descubrir su propia fuerza e identidad una vez más. Y mientras se aventuraba en el futuro incierto, sabía que las decisiones que tomara moldearían su destino de maneras que nunca hubiera imaginado.
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