----- Narra Abby-----
—Para mi si es un gusto conocerte —veo que sonríe y busco la manera de seguir conversando con el.
Después de la presentación ambos comenzamos a conversar como si fuéramos grandes amigo aunque aun me veía con un poco de recelo pero lo entiendo, él debe de tener excelentes calificaciones si quiere continuar con el programa de intercambio y esto es como un punto n***o en su historial y me siento fatal. Además me comento que la propia escuela les dan unas habitaciones que deben de cuidar como si fuera un tesoro. Si él llega a obtener mala conducta o malas notas lo dan de baja de forma automática y lo mandan a su país natal.
-—Gracias por aceptar mis disculpas, cuando salgamos de aquí te invito el desayuno, ¿Qué dices? —aprovecho a invitarlo a desayunar, solo quiero que pierda la desconfianza
—A ver niña caprichosa, ¿piensas que todos somos como tú? —me quedo observando sin entender que quiere decirme —que estiramos la mano y papi nos da lo que queremos, si acepte tus disculpas es porque mis padres me criaron con los mejores valores pero no creas que por ello podemos ser los mejores amigos porque estás equivocada
—Pero estamos platicando muy lindo, yo pensé... —él me interrumpe
—No pienses, si estoy platicando las cosas es porque quiero que en tu linda cabecita entre que no todos tenemos los mismos privilegios ¿OK? —hace un tono afeminado
—¡Perdón! No se ha que te refieres cuando dices niña caprichosa o tener privilegios, solo busco que me disculpes no pensé que tuvieras un carácter tan feo siendo un chico tan guapo y agradable -—No debes de desistir Abby, sigo coqueteándole hasta que caiga
—No me hagas reír niñita, mejor porque no volteas para el otro lado porque créeme que entre tu y yo jamás podrá pasar otra cosa, esta será la primera y última vez que nos dirigimos la palabra —sigue escribiendo en su cuaderno
—¡Basta! En primera no soy una niña caprichosa, en segunda solo quería disculparme por lo que sucedió, no se quien eres —obvio si —solo se que eres nuevo y ya. No pensé que lo que ocurrió te fuera a molestar tanto —realmente me siento culpable por lo que paso
—Esta bien Abby, acepto tus disculpas —Observo que se para de su lugar y sale del salón al escuchar la campana de salida.
Voy por mis cosas a mi banca pero me percato de algo muy valioso para mi, es su llave de su habitación así que volteo a todos lados para que nadie se de cuenta que yo la tengo, al tomarla la guardo y salgo corriendo del salón en busca de mi mejor amiga.
—Abby, ¿Dónde rayos te metiste? Tardaste mucho tiempo en salir de esa horrible salón. Cuéntame, ¿Qué paso con Bastián?
—No creerás todo lo que me pasó… —Comienzo a contarle a Nat sobre lo que paso dentro de ese salón de clases cuando nos dirigimos a la cafetería, muero de hambre
—Por lo que me cuentas no es un chico muy agradable —veo a Nat que hace un gesto de disgusto —¿y si mejor optas por mi idea? Hablas con tu tía Hilda, no creo que tenga un corazón de piedra.
—¡No! ¿Cuántas veces te lo voy a repetir? Mi familia es muy tradicional y no puedo romper esa tradición, ya bastante tuvieron aceptando que yo entrara a la universidad
—Abby, sabes que como tu mejor amiga siempre te voy apoyar y veo que eres muy persistente en tu idea, esta bien te apoyare, solo dime que debemos de hacer
Caminamos a la cafetería contándole todo mi plan que tengo en mente, estoy harta de estar lidiando con mi tía Hilda sobre casarme y tener la familia perfecta. Soy de la idea que con el tiempo las personas nos podemos enamorar y podemos crear una linda familia además que tenemos los mismos objetivos, ser escritores famosos.
----- Narra Bastián-----
Perdí varias clases por la culpa de esa mocosa, me enoja demasiado las niñas fresas que pueden venir humillando a la gente, se que ella por mas bonita que sea es de esas tipas que es mejor estar alejado de ellas porque son problemas seguros, además tengo un plan en mente que no ´puedo dejar de lado, necesito casarme con alguien para que me de la estadía en el país y poder quedarme. Observo a todos que van de salida y otros tanto a la cafetería por un snack.
Yo solo quiero llegar a mi habitación y descansar además que mañana mismo tengo que buscar un trabajo es poco el dinero que me queda. Busco en la bolsa de mi pantalón mi tarjeta de acceso y no encuentro nada, comienzo a buscar de forma desesperada mi llave por todos lados pero no hay rastro de ella. No podre entrar al edificio y mucho menos a mi habitación.
—¡Demonios! Eres la mala suerte... —gritó de desesperación a esa maldita mocosa
Regreso al salón de castigos para verificar que estuviera ahí mi tarjeta de acceso pero no había nada, salgo a los pasillos pero no encuentro ni una pisca de ella pero eso si escucho el estruendo de una risa insoportable, la veo reírse muy contenta con otra chica, esto no se puede quedar así y me tengo que desquitar de alguna manera. Además ella me podría ayudar apenas llevo un mes en esta Universidad y no conozco a nadie porque soy "el chico del intercambio", soy el becado y sobre todo no tengo tiempo de salir a las fiestas si solo me tengo que dedicar a estudiar y obtener buenas calificaciones.
—¡Dámela! —la tomo del brazo y la levanto de su lugar —Se que tu la tienes, dámela….
—¿Qué te pasa? —veo que se sorprende de mi reacción al igual que su amiga
—Se que tienes mi llave, dámela por favor no te quiero volver a ver y tu estas haciendo mi vida imposible —le suplico, veo que muchos compañeros se acercan porque estoy llamando la atención así que la suelto porque lo que menos quiero es meterme en problemas
—En primera —volteo los ojos, ella y sus exigencias —deberías de saludar y en segunda no se de que hablas…. —veo en su mirada que no esta mintiendo realmente ella no la tiene
—Hablo sobre mi llave de acceso —su amiga nos observa —Soy un alumno de intercambio, no puedo estar metido en problemas los cuales tu me estas ocasionando, necesito estar en mi cuarto, buscando un trabajo para obtener buenos créditos y no me trasladen de nuevo a mi país natal ¿Entiendes? —ella asiente
Veo a su amiga que se sorprende de lo que digo y veo a una Abby que se queda pensativa. Veo que sonríe y me observa de pies a cabeza, soy un chico guapo, fornido, mido como 1.85, color de piel canela, sonrisa blanca y perfecta sin olvidar de mis ojos negros, los mismos que tenia mi madre.
—No sabíamos que buscabas trabajo, si te interesa hay una vacante en el restaurante en donde trabajamos nosotras —señala a su amiga y se señala a ella misma —no es mucho la paga pero alcanza para tus necesidades —¿trabaja? Creo que sacare un poco de provecho de esta chiquilla, veo que observa a su amiga
—Hola —me extiende su mano —me llamo Natalia pero todos me dicen Nat, estudio el último semestre de Derecho y lo que dice mi amiga es correcto, ambas trabajamos en un restaurante, en dónde están contratando meseros, si quieres nos puedes acompañar y te conseguimos una entrevista con el encargado para que te acepte. Es nuestro amigo.
—¿Ustedes trabajan? —pregunto dudoso —Si son las hijas de mami y papi ahora resulta que trabajan en un restaurante ¿a que quieres jugar Abby? —ella sonríe
—Hija de mami y papi —comienza a reírse —no soy de tu agrado pero tu y yo tenemos algunas cosas en común. Sobre tu llave de acceso no tengo idea donde la extraviaste —veo que se mete la mano a la bolsa de su pantalón ¿la tendrá realmente? —si quieres nuestra ayuda nos puedes acompañar
—Acepto ir con ustedes al restaurante porque me urge conseguir trabajo
—Entonces... ¿amigos? —ella vuelve a extender su mano y la acepto, no me queda otra opción.