Descontrol.

1057 Words
  -          ¿qué haces amiga? – -          hola, Sasha. Estoy loca con un práctico que no entiendo. – -          bueno, deja eso y ponte diosa. – -          ¿para qué? – -          vamos a una fiesta – -          amiga no puedo, tengo mucho que hacer. – -          dale, después seguís por favor… - -          ay, Sasha sabes bien que no puedo resistirme a esa carita de perro chiguagua. – -          ¡ey, más respeto con tus mayores! – -          solo por tres meses amiga, por tres meses. ¿Bien, a qué fiesta me estás invitando? – -          a la de Christian. – -          ¿Quién es ese? – -          no puedo creer que no te acuerdes del hermano de Romina. – -           ah… sí, sí me acuerdo ¿qué cumple años? – -          no, es que le van hacer una fiesta de bienvenida porque estuvo casi un año fuera y bueno, van a celebrar su regreso. En fin, ¿Venís? Por favor…  - -          dale, pero espera a que me prepare. – -          buenísimo, te espero sin drama. –   . . .   La música retumbaba por toda la casa. Esquina donde miraba, sector donde había parejas comiéndose a besos, perdón corrijo: devorándose por completo. No recordaba lo guapo que era el hermano de Romina. Un morocho de estatura mediana, con ojos marrones, sonrisa Colgate que derrite, todo él es un espectáculo. Lástima que sea un tirano con las mujeres, que desperdicio. -          Cami, tomá. – -          ¿qué es eso Sasha? – -          cerveza, fondo blanco gorda. – -          mañana tengo clases, mejor no. – -          dale, no seas aguafiestas. Tomá solo un poco. – -          que no Sasha, por favor no insistas -          tomate un poco si no ¿para qué viniste’. Además, si te fijas un poco en el grupo que está sentado por allá (señala a un montón de chicos que se encontraban tomando algo en la barra y que nos miraban y sonreían) el morocho de en medio me acaba de decir que sos hermosa y si queres bailar. – -          Romina, basta. – -          dale, yo le dije que te iba a convencer, así que vamos ¿no querrás que pienses que sos una solterona con 25 años?  A ver, decime ¿Qué estas disfrutando de tu vida? Dale mamita, ¡activa! Voy a decirle que si queres bailar. – -          ¡Romina, vuelve, vuelve ya. ¡O juro que te arrancare los intestinos con una pinza! -          ¡Ay!, eso si que duele. – -          Sasha, anda y decíle que no. – -          no sé, problema tuyo. Yo me voy. –   . . .   -          ¿Cuántas botellas llevo ya, cinco, siete, diez? ¿cómo te llamabas? - No sé pero esto de perder los cinco sentidos me sienta tan bien. -          Nahuel, ya te lo dije por enésima vez bonita. – -          Ahh…  Nahuel…  lindo nombre. – Bailando como loca al sonido de la música, meneando mis caderas para un lado y para el otro (gracias a dios opte por el short en ves de la mini) unas manos sujetan mis caderas mientas su pelvis repiquea en mi trasero a cada sonido de la melodía reggaetonera que suena en toda la casa. Dos horas más tarde, no tengo idea quién es el que está bailando conmigo, claramente Nahuel no es pero lo hace tan bien que puedo jurar que hasta sus movimientos comienzan a excitarme. Su boca ataca salvajemente la mía, mientras sus manos viajan por todo mi cuerpo. ¿Quién es? No importa, no quiero que se detenga. Nos encontramos en un cuarto, bueno eso creo que es. Los besos comienzan a subir de intensidad mientras sus manos juegan con la prenda que me cubre la parte superior del cuerpo. Siento deseos de que me haga suya, su boca me gusta y me enciende. Sus manos ya pasearon por todo mi cuerpo, pero necesito más. Sí, estoy borracha, pero tengo en claro lo que me está provocando este hombre con sus besos y sus caricias que ya no puedo resistir el querer tenerlo dentro mío. -          mm… hazme el amor. – -          no quiero que pienses que me estoy aprovechando. Muero de ganas, pero así no. – -          estoy consciente de lo que te estoy pidiendo. Hazme tuya. –   Se negaba hacerlo, y lo entiendo no querra amanecer con una causa de abuso s****l, pero en verdad tenía ganas de acostarme con él. Sin más, me quité la remera y el short y comencé a besarlo mientras acariciaba locamente todo su cuerpo. Hasta que de un momento a otro el chico toma con fuerza mis manos y me aparte bruscamente de él. -          ¡pará, Camila.! – -          bésame. – -          no voy hacer nada en el estado en que estás. – -          pero te estoy diciendo que estoy consciente. – -          no, no lo estás. Vístete que te llevo a tu casa porque estás fuera de control. – Pero quién se cree este tipo, dejarme así de excitada… sentí tanta bronca que tome mi ropa del suelo y torpemente me vestí para irme no sin antes estampar la palma de mi mano derecha en su estúpida cara. -          imbécil. – -          Camila, deja que te lleve. – -          no, idiota yo puedo sola borrate de mí vista. – Quiso volver a detenerme, pero no pudo y hecha una furia salí de la casa ardida en furia y frustración. Con muchas ganas emprendí camino a casa mientras intentaba calmarme pensando en el profesor González pero en vez de encontrar tranquilidad, el deseo s****l iba en aumento. El calor comenzó a ganar cada espacio de mi cuerpo intensificándose en mi centro. Sentí deseos por él, por Diego, por mí profesor. Todavía con los efectos del alcohol tomo mi ordenador, entro a mi correo electrónico y sin más rodeos, comienzo a redactar un mensaje para él, mi deseado profesor.   . . .   Jueves por la mañana, como todos los días me levanto para ir a la universidad a dar clases. Hoy tomo examen. Cuanta diferencia entre mis alumnos de la facultad y los del profesorado. No es por desmerecer a ninguno, claro, pero todavía no entiendo como chicas que cursan en un terciario siguen creyendo que todavía están en secundaria.  El último sorbo de café, un beso a mi mujer, Vannesa y a mi pequeño Benjamin que hacía una semana había nacido, y a encaminarme a la facultad.   . . .   El sonido de mi celular rompe el silencio en el aula. Ese sonido que me avisa que algún mensaje se ha publicado en la página del profesorado. Sin más, me dispongo a fijarme en el ordenador que siempre llevo conmigo. Lo que leo me deja anonadado, desorientado, enfurecido…. -  esto paso todos los límites. -      
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD