~Capítulo 5~Enzo Berlusconi.

2861 Words
&&&&&&&&&&&&&&&& ***ACTUALIDAD*** "LA DETECTIVE" —Señorito Enzo, su padre me llamó esta mañana. —ruedo los ojos mientras miro por la ventana las luces reflejándose en la oscuridad de la noche. —¿Qué quiere ese señor? —respondo con arrogancia. —Una respuesta sobre “el proyecto Herederos” —tiro un bufido. —¡JA! ¿Aún sigue con eso? —Si, señor, aparte de ello, el día de hoy recibí notificaciones de los hombres del sur, me dijeron que inexplicablemente los clientes están pagando sus cuotas completas para no rendir cuenta de los intereses. Lo más sospechoso es que no son uno, ni dos, ni 10, son 300 personas que han pagado su deuda sin titubear al contado. —¿Qué? ¿Cómo es posibles eso? —él aclara su voz con claro nerviosismo. —Señor, investigué y esto es obra de su padre. Él está utilizando el "Banco Berl", para darle la posibilidad de pagar a estas personas su deuda con nosotros, y así adquirir otro préstamo más grande seguro con ellos. —comienzo a carcajear. —Él es increíble. ¿Ahora dará préstamos a las personas normales? —Ha creado una sección económica para los clientes que piden préstamos de menos de 20 000 dólares. —Él nunca se ha preocupado tanto, en la sección bancaria. ¡Carajo!, ¡todo lo hace por joderme! —pateo el asiento de adelante y trato de calmarme. —¿algo más que debo saber? —paso mi mano por mi rostro para tranquilizarme un poco. —Bueno… —se queda en silencio y creo que ya sé lo que va a decir. —varios de nuestros hombres, están renunciando señor. —muerdo mi labio con fuerza, que incluso siento salir un poco de sangre. Respiro hondo y trato de serenar mi pecho lo antes posible, porque veo a lo lejos que estamos llegando a la Mansión Dovstolsky. —Ok, hablaremos del resto, el día de mañana, no me quiero frustrar más. —exclamo acomodándome el saco. Hoy es la despedida de soltero de nuestro primo Henry Clein, él es el primer nieto real del “Abuelo Sebástian” (como lo solemos decir de cariño) aunque en realidad no tenemos lazos sanguíneos, nuestro abuelo fue el que se encargó de siempre mantenernos unidos a nuestra nueva generación como una familia. Henry es hijo de Rommer Clein (su primer hijo) y Piero es hijo de Adriano Clein (su segundo hijo). Quiere decir que ellos son primos. Henry como es mayor por 6 años, no pasaba mucho tiempo con nosotros, así que, somos un poco alejados, aunque sinceramente debo admitir que es un buen tipo y es muy divertido. El único problema es que no se lleva bien con Benjamín, por un asunto de mujeres entre ellos, y como Henry se lleva de maravilla con el tío Miquel, le pidió permiso hacer esta fiesta en la Mansión Dovstolsky, supuestamente por el ambiente más grande según él, aunque pienso claramente que lo hizo apropósito para fastidiar a Benjamín. Al menos, ver este tipo de disturbios me distrae un poco. Espero que el tonto de Benjamín venga de verdad, me costó mucho convencerlo y fuera de ello, son años que no lo veo en persona. —Que tenga una buena noche, Señorito Enzo. —Gracias James, por favor mantenme informado de cualquier cosa que fuera a suceder. —Si señor. Salgo del auto y de la camioneta negra que siempre me persigue, salen dos de mis guardaespaldas. Por cierto, siempre he vivido con ese tipo de respaldo que hasta me olvido de que siempre andan detrás de mí. Observo alrededor mientras caminamos por el largo jardín en frente de la mansión y reconozco a varios amigos. «¿Invito a tantos?» «Pensé que vendrían unos 10 o 15» Arrugo mi entrecejo y acomodo mi largo saco. Luego me voy retirando los guantes de cuero para sentirme más cómodo dentro de casa. Saludo a todos a mi paso y cuando pasamos por un pasadizo, logro percibir que alguien me observa, sigo mi trayecto sin siquiera voltear y me siento algo intimidado, entonces contando hasta tres me detengo y volteo observando hasta el enorme ventanal, que da para la parte lateral de la mansión, pero no veo a nadie. —¿Qué sucede? —me dice uno de mis amigos. Agito mi cabeza y carraspeando respondo. —Nada… solo vi mal. —Respondo un poco desconcertado y seguimos con nuestro trayecto hasta llegar al enorme salón oscuro que, solo se encuentra alumbrado por luces lilas y doradas. Al menos aquí somos 30 cálculo, comienzo a rastrear con mi mirada a mi objetivo, sin embargo, solo veo pequeños grupos de hombres. «¿Benjamín no vendrá?» Me pregunto, en tanto, prosigo a conversar con algunos amigos que me acabo de encontrar y no veo desde tiempo. ~A los minutos después...~ —Primo… —se acerca a saludarme Piero. —Hola, Piero. —me pongo de pie del mueble en la cual ya me encontraba sentado y estrechamos nuestra mano dándonos unos pequeños palmotazos en la espalda. —te ves animado. —Ya sabes, al fin, nos libramos del tonto de mi primo Henry, ahora las fiestas serán más cómodas. —tiramos una carcajada. —he oído que cuando te casas ya te privas de tu libertad, y espero sea cierto porque ya no quiero aguantarlo más en la mansión. —Si es difícil para nosotros aguantarlo en nuestros encuentros, que será de ti, viviendo con él. —tiramos por reír otra vez. —Bueno, en fin, al final no es tan mala persona —dice él y asentimos. —Mis primos, mis almas gemelas... —viene vociferando Henry con los brazos abiertos y detrás de él, aparece Benjamín con las manos en los bolsillos con una expresión de querer matar a todo el mundo. Reflejo mi gracia e ignoro a Henry traspasándolo, para saludar a Benjamín. —¿No tienes otro gesto? —palmoteo su hombro. —¿Qué gesto debería tener? —me responde a secas. —Al menos sonríe, es una fiesta ¿no? —¡Tsss! —tira un bufido y retira de su bolsillo un cigarrillo, lo prende y se va directamente a tomar asiento mientras lo sigo por detrás —pues ya estoy aquí a causa tuya, así que comencemos a beber. —¡Esa es la actitud Dovstolsky! —vocifero y cogiendo el whisky de la pequeña mesa de nuestro frente, comenzamos a beber juntos. *** —Bueno, creo que esta por comenzar la real fiesta —susurra mi primo Piero sentado a mi otro lado. —ahí salen las chicas… En una fila salen varias mujeres con antifaces y variedades de disfraces, son como 20. Algunas se acercan directamente a los grupos a compartir, en tanto otras, se quedan en el medio del salón, parece que ellas son las bailarinas. —¡Wooooooojo! —grita Henry, mientras dos chicas se lanzan encima de él. —¡Ja! Parece que va a disfrutar hasta el final su último día de soltero. —murmura Benjamín tirando un bufido—espero que Natalia esté haciendo lo mismo. —¿Me parecen celos hermano? —bromeo un poco arqueando mi ceja con ironía. —No. Simplemente que es incómodo que lo que, fue mío en vez de mejorar, se metió con un idiota. —Si… claro. —respondo bufiando. De pronto se acercan a nosotros un par de chicas, a una la conciento a sentarse entre mis piernas y la dejo que me invite las uvas de la mesa. «Me siento como un rey» —Hey… ¿No le harás caso a la rubia? —codeo a Benjamín que solo se mantiene fijo mirando a las bailarinas a piernas cruzadas con su vaso de Whisky en mano de forma atenta. Él sin responder solo niega, entonces sigo su mirada y me percato que visualiza por donde hay una mujer que entre todas, tiene un vestuario de detective que baila de una forma fuera de lo usual. «¿Contrataron bailarinas de ballet?» La visualizo muy bien y parece ser la única que sabe de ello. Sin embargo, no puedo negar que baila espectacular, es demasiado sensual y podría asemejarla a un cisne danzante. «¿Será que la mira exactamente a ella? ¿o a la chica vestida de enfermera que baila a su lado?» La chica sobre mí, aleja mi mirar de la suculenta bailarina y me hace verla solo a ella con su mano acariciando mi mentón. —Cariño, estoy aquí —me dice y le sonrío, entonces me centro en lo mío con la bella figura entre mis brazos. *** Pasa una hora y de nuevo les toca su descanso a las bailarinas. Por lo que veo, cada hora se toman un receso de 15 minutos y regresan. Ya es la segunda ronda de sus shows y todos están completamente divertidos y animados. —¿Benjamín, seguirás perdido en tus pensamientos?. —le cuestiono al ver que la mujer que se encontraba a su lado en la expectativa suya, ya se fue y él está solo viendo hacia el frente. —Me gusta el show. —solo responde. —Bueno. —me encojo de hombros y, ya que todo se detuvo por unos minutos aprovecho en ir a los servicios —bella, ya regreso —la mujer me da un beso en los labios y yo me pongo de pie para irme. Camino por los pasillos y de pronto a lo lejos veo a una chica que parece estar perdida. «La detective» Sonrío de lado, porque me causa risa como observa hacia toda dirección sin saber a donde dirigirse, de repente por su nerviosismo se le cae el antifaz y en cuestión de segundos se me detiene el corazón. «Yo… yo la conozco…» Analizo con rapidez recordando exactamente en donde, y constato que es la chica de hace meses. «La tonta que dijo que me pagaría» «¿Qué hace aquí? ¿Y vestida de esta forma?» Arrugo mi entrecejo, porque hasta donde sabía era una Universitaria y estudiaba, no estaba enterado que hacía este tipo de cosas. Y no creo que a James se le haya escapado sobre ello cuando se lo pregunté. ¿Entonces es reciente? ¿O desde cuándo? Me comienzo por acercar y ella, ya se ha puesto su antifaz de nuevo. —¿Necesita ayuda? —le cuestiono, ella parece estar en shock y no se mueve ni responde. «Seguro me reconoció» —¡No! —responde con nervios y se va hacia la otra dirección. —Espera. —la detengo con mi voz, y ella se queda de pie y voltea lentamente. —el salón es por acá —le señalo por el lado que acabo de venir y ella sin alzar la mirada a paso apresurado, se va por donde le indico traspasándome. —Gracias. —me dice modificando su voz, yo tengo muy buena memoria, así que, ella no suele hablar así. «¿Acaso piensa que me engañó?» Cuando desaparece de mi vista, tiro una carcajada por su gracioso comportamiento y le dejo un mensaje a James antes de ingresar al baño. «Definitivamente esta noche será divertido.» *** Regreso al salón y tomo asiento de nuevo. —Dulzura te demoraste —me dice la mujer que esta conmigo. —Perdóname, pero ya no requiero de tu compañía. —soy directo y ella se queda boquiabierta. —lo siento dulzura, pero puedes retirarte. —ella se levanta y se va refunfuñando. —¿Qué pasó? —Benjamín tira una risita. —¿acaso te sedujeron en el baño o qué? —me cruzo de piernas cogiendo mi vaso y recostandome a brazos abiertos, respondo. —Algo así. —sonrío de lado —vi otra mujer que me interesa mucho más. —No cambias, Enzo. —¡Hey! Tú eres igual, no te hagas. —me expreso con picardía y echamos a reír. —A ustedes… se le nota que les gusta el show. —viene Piero después de varios minutos, junto a Henry que previamente se estuvieron paseando por todo el salón. —Si… quien sea que las invitó, hizo un buen trabajo. —les digo mientras observamos concentrados sin despegar nuestras miradas de nuestro frente. —Pues gracias, Piero —Henry lo coge del cuello con un gancho y lo despeina con su mano. —¡Suéltame, idiota! —vocifera Piero, en tanto nos vacilamos de él. —Bueno, salud, por tu último día de soltero. —alzo mi vaso, y codeo también a Benjamín para que se nos una y deje esa expresión de hombre sin amigos. —¡¡¡Por mi último día de soltero!!! —grita Henry y golpeamos nuestros vasos. —Hola realezaaa... —de la nada se aparece Anthony, haciéndonos una reverencia en son de fastidio. Él es Anthony Vicini, “heredero de la Mafia sexta” Todos sabemos que cuando él está ebrio, es un completo rompe cojones. —¿Cómo van mis reyes, los Dovstolsky? —¿Lo golpeas tú o me adelanto yo? —me susurra entre dientes Benjamín. —Calma. —le digo, porque nos encontramos con varios hombres que estarían dispuestos de estar de parte de Anthony y sería todo un caos. —sabes que no debemos caer en su juego. —Anthony, vamos a otro lado, aquí mis primos son aburridos —Henry nos guiña el ojo sabiendo que nos libera de él y se lo lleva tomándolo del hombro. —¿Todo bien? —Piero nos mira preocupado. —No te preocupes, estamos acostumbrados a las plagas. —responde Benjamín. —Bueno… lo lamento, de todos modos, no sabía que Henry los invitaría. —Déjalo ir, no les tomemos atención. —musito despreocupadamente. De pronto recibo una llamada y disculpándome, me voy hacia un lado. «James» fijo en mi pantalla. —Dime James. —Señor vi su mensaje y ya revisé los expedientes. La señorita Stella Baroni, lleva más de un mes trabajando como bailarina nocturna. —asiento. —parece ser que, con ese dinero ha estado pagando la deuda. Como puede ver de esa forma se gana bien y puede recaudar lo suficiente. «Interesante» —¿Por qué me no me lo habías dicho antes? —le pregunto algo disgustado. —Señor, después que usted me encomendara de mantenerla vigilada por si pagaba la deuda, no me dijo que le informara de qué forma juntaba aquel dinero para pagarle. —Tonto, debiste decirme todo. —No me lo especificó. —ruedo los ojos y pregunto curioso. —¿Entonces se volvió una dama de compañía? —No. Solo suele bailar, y por los informes, simplemente cumple su horario y se retira después de cada show. —Comprendo —sonrío malévolamente —eso es todo, cualquier cosa te hablo. —Señor, pero, ¿por qué de repente me…—le cuelgo sin querer seguir la charla para apresurarme a molestarla un poco antes de que se retire, pero al girarme veo que Benjamín la sostiene de su cintura imprevistamente. Ella parece asustarse, y se aleja de inmediato de él. Comienzo por acercarme con mi entrecejo arrugado, y las luces de colores de alrededor se apagan y todo queda en completa oscuridad. Comienzo a preocuparme, cuando de repente una luz en el centro, refleja a Stella, que se encuentra en una pose, de una pierna en puntilla y la otra doblada elegantemente, mientras su otro brazo está hacia arriba y el otro ligeramente en su cintura. Entonces descubro que, parece ser, el último show sorpresa. Al igual que Benjamín a la otra distancia, retrocedemos para darle el pase a que siga con lo suyo y no estorbarla. Stella, esta pequeña valiente, sabía bailar muy bien, y aunque tiene ese antifaz puedo imaginar su rostro deslumbrante, disfrutando el magnífico baile que está realizando. «¿Cómo llegaste a hacer esto? ¿Por los desgraciados de tus padres?»«Pero... simplemente no lo merecen.» pienso dentro de mí negando con la cabeza. De repente, mientras ella sigue moviéndose. Anthony aparece en el acto y la rodea con sus brazos desde atrás, acariciándola con lo que parece ser un pistola. Ella está asustada y comienza a forcejear, porque creo que no se da cuenta de que aquello que la roza por detrás, es algo peligroso. La mayoría parece divertirse. «¡Diablos! Stella…» Comienzo a caminar rápidamente hacia ella, y acercándome, retiro también mi arma del respaldar de mi pantalón. —¡SUÉLTALA! —me doy cuenta de que no soy el único que acaba de decir lo mismo. Me giro para verificar la otra voz y Benjamín también tiene su arma apuntando hacia el idiota. No me preocupo, regreso con mi mirada aniquilante al tipo, y logro ver desde aquí, que, de los ojos de Stella, pese a que tiene la máscara, sus lágrimas se notan al bajar en una línea por sus mejillas hasta sus labios. —Stella… quédate tranquila. —vocifero dándole seguridad. Benjamín me mira de inmediato sorprendido para luego regresar su mirar a ella. —¿Stella? —murmura atónito.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD