~Capítulo 4~Enzo Berlusconi.

2199 Words
"CHICA EXTRAÑA" *2 MESES ATRÁS...(saliendo de la casa de Stella)* —¿El resto de las cobranzas van en orden? —le cuestiono a mi asistente mientras me cruzo de piernas en el auto, después de haber enfrentado a la familia Baroni. «¿Me pregunto si esa pequeña atrevida me pagará?» Me giro a ver hacia su casa y visualizo mediante su ventana abierta que, ella está con esa expresión de enorme decepción de pie, observando a sus padres. —Tss… —tiro un bufido. Realmente no comprendo a las personas. Pese a que a ella la acababan de tratar como si fuera basura sin dueño, de igual forma se atrevió a hacerse cargo de la deuda de esas desgracias que, se hacen llamar humanos y padres. «Chica extraña» —Si, señorito Enzo, la mayoría de las cobranzas están en orden. —me responde James haciéndome reaccionar de mirarla tanto. —OK, me parece bien. Por cierto, quiero que contrates a alguien más para que vigile a Atreus, lo veo muy intenso últimamente y no quisiera que me haga cargo de muertes innecesarias. —Si Señor. —me responde mientras inicia a manejar alejándonos de la casa —discúlpeme, señor que sea un poco insolente, pero… creo que no debió venir, y mucho menos salir del auto, sabe que este tipo de acercamientos con el cliente pueden ser muy peligrosos. —Previamente leyendo el perfil del hombre en los expedientes, pude idealizar que no era alguien peligroso, simplemente es un tipo vicioso por el dinero. Además, vine porque estaba aburrido. —Comprendo Señorito Enzo, pero si su padre descubre que sigue haciendo estas cosas, realmente será mi fin. —reluzco un chasquido. —no es que diga, que no asumiré la responsabilidad, pero sabe que a mí me pagan por protegerlo. —James… escucha —posiciono mi mano en su hombro desde atrás, en tanto él sigue con nuestro transcurso —te dije que trabajas para mí. Y siendo que eres mi subordinado, me haré cargo de ti. No quiero que temas a mi padre, yo me haré cargo de todo. —Le agradezco, Señorito Enzo —asiento y regreso a mi posición —pero el Señor Alessandro sabe que no se quedará quie… —Tranquilo tengo todo fríamente calculado. Hablando de mi padre, vayamos a la empresa—acomodo mi corbata — realizaré un poco de disturbio. —¡Señor Enzo…! —exclama James con enorme angustia. Tiro una risita. —Tranquilo, es solamente porque debo arreglar unos asuntos con él, no te preocupes. *** Salgo del auto y observo el enorme edificio de 80 pisos en donde mi padre realiza su gobierno desde aquí. —“Corporación Berlusconi” —leo cada letra casi riendo, y tirando un resoplido me adentro a las instalaciones. Somos un enorme y prestigioso conglomerado, dueños de incontables de marcas y empresas más pequeñas en todo el mundo. Somos una familia de grande renombre y distinción. Pero… ¿cómo llegamos aquí? Es una grandiosa pregunta, y bueno obviamente con nada limpio, realmente esta fortuna heredada desde años fue hecha por tanto dinero que viene del mundo oscuro, como lo solemos llamar, quiere decir, gracias a las compras y ventas de armas, negociaciones de tráfico de drogas, entre otras cosas más. Río por ello, no somos los únicos; el mundo es un caos lleno de mentiras. Mi familia, en realidad gobierna “La Mafia Segunda” somos muy poderosos, y somos los máximos en la punta de la pirámide, claro, estamos solo un nivel menos que los Dovstolsky (La Mafia Primera). Pero nuestras fortunas solo se diferencian por muy poco. Soy el resultado, se podría decir, de una fusión entre las dos familias. Mi madre Gianna Dovstolsky (hija de mis abuelos Ren Dovstolsky y Keyra Worlm) se casó con mi padre, Alessandro Berlusconi (hijo de Luka Berlusconi) creando de esa manera, un nuevo dominio amistoso entre ambas poderosas mafias. Por lo tanto, ambas ahora, somos familia. Mi madre Gianna es hermana de Miquel Dovstolsky (el padre de Benjamín), es por ello por lo que somos primos de primer grado. Mi madre es una mujer muy independiente y tiene lo suyo muy aparte de mi padre. Con ella me llevo muy bien, en cambio con mi padre, mi historia es muy diferente. Recuerdo que, de pequeño, veía a mi padre como un héroe; así como a mi abuelo, ambos eran para mí personas de admirar, sin embargo, al ir creciendo me fui dando cuenta del mundo en el que vivíamos y de que tipo de personas éramos en realidad. Un día, a mis 16 años, mi padre dejó de ser mi héroe cuando en nuestro propio patio, vi como él mismo llegó a matar a su mano derecha de un balazo en la cabeza, claro, nadie me vio estar ahí, supongo que pensarían que yo estaría quizás con mi madre. Ver aquello, me hizo dar cuenta de que en realidad no somos “los buenos” como nos dejamos ver. Había mucho más, que en ese momento no comprendía y ahora lo entiendo. Luego de observar ese incidente, corrí por toda la casa hasta encontrar a mi madre, ella no sabía que me sucedía. Solo lloré sin decir ninguna palabra abrazándola, pero a los minutos como si supieran todo de lo que observé, aunque al final ese no era el motivo, los hombres de mi padre vinieron por nosotros y nos sacaron por la fuerza de la mansión llevándonos a una Isla lejana. Mi madre solo me comentaba que era por nuestro bien y tanto como ella que no me decía nada al respecto de lo que sucedía, tampoco le conté sobre lo que había visto. Vivimos alejados de Italia por dos largos años sin saber de mi padre, luego a los 18 sintiéndome ya un adulto, decidí regresar solo a la ciudad, sin embargo, mi madre no me lo permitió, entonces viendo mi insistencia se atrevió a venir conmigo. Yo necesitaba tener respuestas. Tenía una esperanza de comprender a mi padre sobre por qué nos tuvo que alejar de nuestro hogar de tal manera, sin embargo, no imaginé que al llegar a la mansión, me decepcionaría mucho más de él, al encontrarlo con otra mujer en sus brazos mientras tenían sexo en su despacho. Quise matarlos con mis propias manos al ver llorar a mi madre, pero ella me detuvo, me dijo que no valía la pena. Mi padre trató de justificarse, pero para mí no había nada que explicar. Entonces mi madre desde ese momento decidió ir a Inglaterra y seguí sus pasos hasta allá, dónde continúe mis estudios Universitarios. Con los años, armé un muro contra mi padre, dejé de llamarlo “padre” por solo su nombre “Alessandro”, quizás sea una falta de respeto, pero es claro que eso no me interesa expresar hacia él. Para ser sincero, nunca quise este tipo de vida, pero sé que es mi destino, un destino que odio con todo mi ser y que por fuerza me acostumbré demasiado rápido. Quise alejarme de todo negocio respecto a mi padre, no quería tener ningún tipo de contacto con él, así que me independicé, necesitaba ocupar mi mente en otra cosa que no sea odiarlo más de lo que ya lo hacía. Por ende, desde que tuve 21 años regresé a escondidas de Inglaterra, y armé mi propia empresa de préstamos aquí, bueno, había tenido una noción de lo que me habían contado sobre mi abuelo, Ren Dovstolsky, así que lo intenté. Yo también admiré a ese hombre, y al querer saber lo que se sentía ser alguien de importancia por la cual las personas dependieran de ti, me esforcé en crear lo mío haciendo préstamos como hobby. Al principio lo hice por diversión, pero me fue gustando y me extendí por todo el país, claro que mis subordinados no son nada de lo alto, pero debido a mi presupuesto me acoplé. No quise pertenecer a este mundo, pero al final me terminó gustando. Sin percatarme, descubrí que dentro de mi sangre recorre altamente la sed del poder absoluto de mis antepasados unidos. Por eso me creo alguien diferente, alguien que merece todo lo que desea en sus manos. Enzo Berlusconi Dovstolsky, algún día será alguien inolvidable por sus propios méritos, eso lo juro. Ahora a mis 25 años, mi padre claramente sabe a lo que me dedico, siempre lo supo y lo que me sorprende es que no hizo nada para detenerme, creo que quería ver hasta donde podía llegar. Por ello, desde hace un año cuando vio que estaba siendo uno de los buenos en el bajo mundo, quiso que lo abandone, pero me opuse, obviamente no caería en sus manos de nuevo. Como a todos los de mi generación, me advirtió que debía comportarme, ya que pronto asumiría su cargo porque mi vida tenía otro destino más alto, y no esto, el ser solo un prestamista sin renombre. A veces me siento tentado, no lo puedo negar, pero no. No importa lo que diga, mientras me siga jodiendo siempre le daré la contraria, él no merece que haga nada por él. Él nos abandonó y ahora soy yo, el que lo hará. —Señorito Berlusconi —las personas me van saludando a mi paso, mientras voy trayecto a la oficina de mi padre. Observo mi reloj y son las 7 de la noche. Tal vez ya es un poco tarde, es la salida de los oficinistas, pero debo enfrentarlo porque la locura de mensaje que me llegó el día de ayer de mi abuelo Sebástian, no lo puedo dejar así desapercibido. —Buenas noches, Señor Enzo —me saluda la secretaria con enorme susto en sus ojos. Yo sigo mi trayecto hacia la puerta de mi padre y me detiene. —no puede ingresar, el señor se encuentra ocupado en este preciso momento. Tiro una risa sarcástica y me acerco a su rostro poniéndola completamente nerviosa. —Señorita Risso, ¿usted me está deteniendo para no encontrar a mi padre con otra de sus amantes? —Yo… yo señor… se me indico que-que nadie debía entrar. —Lo siento, pero no soy una persona que suele obedecer órdenes. —le digo volteando los ojos y moviéndola a un lado, ingreso. —buenas noches, señores. —los saludo mientras la mujer en sus piernas se cubre de inmediato los pechos. Yo como si no sucediera nada, tomo asiento en la silla en frente de ellos. —Enzo… ¿No sabes tocar la puerta? —me reprende y la chica se pone de pie intimidada. —Sabes que no, no suelo hacerlo. Veo que ahora has cambiado de mujer, hace unos días era una morena no esta rubia. —la mujer fulmina a mi padre. —Eres muy impertinente Enzo. Margaret por favor, retírate —le dice con voz fría. Ella no dice nada y apretando sus labios, solo se apresura en salir en tanto mi padre se abotona de nuevo la camisa. —Bien, ¿a qué se debe tu inesperada visita? —me cruzo de piernas y brazos, apoyando mi espalda hacia atrás, con mi sonrísa intacta. —Sabes muy bien por qué he venido. —él se apoya entrelazando sus manos sobre la mesa y arquea las cejas astutamente. —Así que ya te enteraste de la noticia. —Si, el abuelo Sebástian, me comento de la famosa Universidad que están creando. ¿Para qué hacen esto? —Es información clasificada. —tiro una carcajada. —¿si ya lo sabes entonces para que preguntas? —Tienes claro que no haré tus deseos, ¿verdad? No asistiré a ese lugar para quedarme internado solo por tu capricho. —ahora es él, quien ríe con enorme ironía. —Lo harás, si no quieres perder todo lo que has logrado hasta ahora como prestamista de cuarta en el bajo mundo. —¿Esto es una amenaza? —Si, y esta vez lo digo muy en serio Enzo. —yergue su espalda y prende un puro. —esta vez no pienso dejarte hacer lo que deseas, necesito que, como todos los herederos de las otras familias, tú también seas parte de este proyecto representándonos. —Yo no lo haré —golpeo con fuerza la mesa utilizando mi puño —y estoy completamente decidido. —Veamos si así será Enzo. —él se pone de pie y me tira unas hojas sobre la mesa. —aquí está la información de todas tus posesiones y de todos los hombres que contienes bajo tu dominio, todos absolutamente todos, tus clientes se pueden volver míos en un cerrar de ojos y te puedo dejar sin nada. —¡ALESSANDRO!—vociferi iracundo. —¡SOY TU PADRE! ¡DIME PADRE! —me grita con sus venas sobresalientes. —Para mi hace tiempo lo dejaste de ser, así que olvídalo. —me pongo de pie y me adelanto a su salida. —búscate otro Heredero porque yo no asumiré ningún cargo que provenga de ti. —tiro la puerta con fuerza mientras lo dejo de pie inundado en ira. «No me importa seguiré con lo mío.»
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD