Tercer paso

2151 Words
Klei aquel día no respondió a nada de lo que le dije y solo subió a su habitación en silencio, tomo sus cosas o al menos lo que pudo y las metió en un bolso de cuero que tenía guardado de hace años supongo yo. Cerberos solo veía su movimiento y claramente no estaba alegre, pues sabía que Klei solo me había lastimado indirectamente y de la manera más cruel posible, que jamás me quiso ni me querrá y que la historia de ella y mi madre jamás la terminara de contar porque solo estaba allí para sobrevivir. Porque eso hacen las personas… sobrevivir, y eso hizo. Aprender que ella era más fuerte y por lo tanto era esencial ser su aliada. Bajo las escaleras de troncos y paso a la alacena para coger unos cuantos postres y comidas variadas, lo suficiente como para sobrevivir fuera durante un tiempo o al menos hasta que consiguiera una manera de sostenerse sin necesidad de lo que llevaba. Retumbo el sonido de la puerta cerrándose en todos los lados de la casa y el silencio reino por un largo tiempo…   ¿Realmente es correcto dejar que alguien especial para ti piense que no te importa, cuando la verdad es que fue tu segunda vida casi tan importante como la primera? Yo creo, que no… Durante un tiempo lleno de invierno y melancolía. Pensé muchas cosas mientras me iba recuperando, cosas como la razón del porque paso todo de este modo, si para Klei fui un estorbo o realmente le importe al menos una vez y mil cosas más. No siempre las respuestas son lo que esperas y mucho menos por parte de alguien a quien heriste porque la rabia que te consumía también consumió lo más importante que tenías… Los días que fueron pasando cada vez se hacían más vacíos, y no era su ausencia, era la falta de información y el egoísmo del mundo por no darla. No esperaba mucho del universo, de las personas, de mi “familia” de dos personas sin contarme (una viva y otra desaparecida). Pase todo invierno viendo caer la nieve y recuperando mi energía, llenando cada espacio con la espera de volver a andar y aprender cómo manejar ese don tan maravilloso que apareció aquella vez. Noche tras noche Gul permaneció a mi lado, sin pestañear y mirándome fijamente, aquellos ojos más de una vez en las noches oscuras donde la luna no brillaba provocaban un cierto temor en mí. Hacía que mantuviera vivo el pensamiento de que algún día el… solo me usaría a su placer y conveniencia. Lo que hacía borrar de mi mente aquel pensamiento, era el hecho de poco a poco iba contándome historias de mi madre, historia que jamás Klei llego a contarme aunque fuese por hipocresía. Cada historia, misión y deseo de ella se oía cada vez más maravilloso. Y un día, exactamente un 22 de diciembre donde las noches frías son más largas que los días, pedí a Gul que me acompañara a un sitio: un hermoso árbol cubierto por la nieve que aun habiendo el invierno más cruel este mantenía un calor firme entre sus hojas y si permanecías debajo suyo podías sentir como si este te abrazara. Era lo mejor de mundo y continuamente iba cuando realmente necesitaba uno, quería que Gul sintiera eso también y recordara aquello que una vez fue importante para el…mi madre Cuando llegamos, recordó justo lo que quería. Recordar aquella chica que tanto quiso aunque su amor no fuese correspondido tan solo por el hecho de ser de mundos separados. Gul no podía llorar, según su naturaleza es absolutamente imposible pero aquellas luciérnagas que posaban bajo ese árbol cubierto por aquella capa de nieve gruesa casi podían hacer ver como si lo hiciese. Normal es ver como llueve cuando estas triste, normal es ver un canino mover su cola de alegría, normal es tender las sabanas después de lavadas y entonces… ¿normal es enamorarse de tu invocador? La respuesta a esa preguntan meramente tarada es, sí. No soy una experta en el amor por no decir absolutamente nada experta, si de salvación sé cómo lavarme los dientes. Pero, si algo se es que es lo más fuerte en este mundo, nos evoluciona y cambia, todo al mismo tiempo o una a la vez, este es el enigma más grande del mundo. ¿Por qué te cambia obtener o faltarte amor?... La respuesta la tienes tú, para no hacer larga esta historia y parar de ponerme emotiva por el largo suceso que ha pasado te seguiré comentando que paso luego de irse Klei. Gul solo me miraba como si quisiese decirme algo, pero jamás lo hacía. A decir verdad siempre hacia la misma actuación y tenía el mismo patrón de movimiento, arqueaba un poco la espalda y bajaba su mirada a mí, sus pupilas se dilataban un poco y luego movía su cabeza bruscamente como si dijese no, no. Esos movimientos siempre me hacían pensar que no era digna o que no le importaba comentarme que pasaba y hacia que me enojase mucho con él, pero siempre se me pasaba el enojo tras ver su cara de melancolía y como si esperara algo importante. Simplemente respiraba hondo y seguía esperando por su respuesta día tras día. Aquel día se hizo noche y el seguía mirando el calor que emanaba del árbol, realmente sentía frio y mis heridas que no sabía de donde salieron dolía cada vez más por el frio que hacía. Sabía que tenía frio hasta en los huesos pero aun así quise preguntar: – ¿Amabas a mi madre? Por un momento dudo y fijo su mirada hacia una flor que posaba hermosa como si la observaran cientos de personas de aquellas que se dedican a ver a las ninfas. –Sí–  pero no como se debía pues solo surgió un extraño amor– repuso. – ¿Y qué paso? –Aún está viva si eso quieres saber Katlie– dijo en tono molesto. –No era eso lo que quería saber, pero despertaste mi curiosidad– di una media sonrisa como cuando sale la luna y parece que le dieron un mordisco– ¿si no es molestia puedes decirme dónde está? –En ti. –Está bien. Ya sabremos cómo sacarla, después de todo ambos queremos conocerla. Una breve carcajada se reflejó en los copos de nieve que caían sin parar segundo tras segundo. –Sí, no te lo niego. Pero sería mejor dejar todo como esta, puede haber consecuencias de eso y entre nosotros nada cambiara, no seré más que su “familiar” si piensas que algo cambiara trayéndola, te equivocas. –Tengo esperanza de que todo salga bien– reí solo un poco al comentario de Gul– además, confió en mi poder de persuasión. – ¡Claro!, como tú digas. –No estés triste Gul, no eres el único que la extraña así que no seas egoísta. – ¿Que deje qué? ¿Y que no esté cómo? –Triste, así es como te sientes y no intentes negarlo porque se te nota a millas de distancia. Silencio total fue lo que obtuve de él y nada más que un: –Volvamos a casa. Hace cada vez más frio y tus heridas duelen seguramente. Hace horas esperaba que dijera eso y ahora que no quiero irme entonces si lo dice. Tan simpático que es este demonio necrófago, cuando vez que estas relajado te molesta a no más poder y cuando estas incomodo hace que te quedes hasta que le dé la gana, esto si es lindo. –Muy bien, vamos. Hace rato te iba a decir pero te vi tan emocionado que no quise molestarte. –Eres una mocosa bien tonta, pero bueno, solamente vamos a ese lugar fastidioso–. Arrugo las cejas un poco – espero que esa casa se vuelva hogar un día y sea por ti. Esa anciana odiosa no tenía ni amor por ella misma que se puede esperar del “hogar” que intento hacer. Está muerta por dentro. –Si claro, como tú digas. Aunque te doy la razón en que está muerta por dentro, eso ya lo sabía desde un catastrófico inicio. Mientras caminaba apoyada de un trozo de palo que se hundía entre los huecos vacíos que se llenaban de nieve o tal vez era la cantidad que había la que no dejaba mirar por donde caminabas. Si no supiera de memoria por donde iba el camino, posiblemente terminaría en el fondo de un abismo o algo parecido y claramente nadie quiere acabar en un lugar como ese. lo bueno es ir con alguien que le importa un bledo morir porque no puede hacerlo, es lo cómico de todo este asunto que comparto y vivo momentáneamente con un ser que se supone no siente nada y podría comerme cuando quisiera pero que en realidad me cuida como si fuese su vida aunque tampoco tan así de ese modo. –Katlie ¡ten cuidado! Desperté de mis pensamientos variantes… –Katlie… ¿estás bien? – Toco mi hombro casi encajando sus garras– fíjate que hay huecos por todos lados mujer y aunque flote por encima de la nieve se claramente que el suelo no es seguro. –Si papá cálmate, tendré cuidado así que no te preocupes– sonreí levemente– estaré bien, conozco este lugar de memoria. – ¡Genial!, con más razón debes tener cuidado y no soy tu padre – se detuvo por un momento– si lo fuera seguramente tu serias más guapa, lo cual confirma que no lo eres. –Que gracioso, no me hagas reír. –Lo sé, pero no lo hago apropósito– sonríe picaronamente mostrando todos los dientes afilados que poseía –Me alegra que tu humor sea bueno, pensé que eras un amargado igual que Klei– giñe el ojo izquierdo y sonreí. Llegamos a casa y Gul me ayudo a prender la chimenea, era muy sencillo en realidad pues él podía cortar con sus garras los trozos grandes de madera que estorbaban para el fuego. Los pusimos todos y prendimos fuego, busque una cacerola y herví agua para cocinar una sopa de papas y zanahoria con rábanos picados en trozos. Es muy rica y a Gul le fascina, dice que tiene un sabor a tierra pero la verdad no le creo, después de todo a mí me queda muy bien en sabor o al menos eso creo. Una vez estuvo lista nos sentamos a comer y de pronto por mi mente paso un pensamiento tonto pero que salió de mi boca como si fuese vomito. –Gul ¿puedo preguntarte algo? –Sí, claro–. Responde con la boca llena y chorreando mezcla hasta por las orejas– ¿Dime que es? No te comeré si preguntas, hoy quedare muy saciado pero tal vez mañana si podre. –Gul… ¿Mi madre me quiso? Por un momento se atoro con una papa o liquido del caldo, una vez recuperado de su atoramiento después de toser fuertemente varias veces me respondió. –Como a su vida Katlie– respondió Gul casi entre dientes reteniendo el llanto–nunca dudes eso ni por una milésima de segundo. – ¿Mucho?...  –Te amo como a nada en el mundo Katlie, aunque fueras creada a partir de su poder. –Me alegra mucho oír eso Gul… La mayoría de los chicos que son huérfanos es posible tuvieran el pensamiento de que sus padres no los quisieron o tal vez si pero de igual modo los abandonaron y decidieron formar sus vidas de acuerdo a su felicidad, entonces de ese modo fueron felices a su manera y siempre lo serán. Por otro lado, están aquellos que no superaron los abandonaron y su vida fue un caos tras ese hecho inexpresivo por parte de sus padres, no pudieron ser felices y olvidarse de ese hecho no era una opción, buscaron por todos lados preguntas que dieran respuesta y no hallaron razones ni opiniones, decidieron entonces cortar con el hilo de sus vidas o cortas los de otras personas para así llegar al suyo. Yo por otro lado estoy en mitad de todo esto, no tengo ni la más remota idea de si cortar mi hilo o simplemente cortas los de muchos para que algún brote de enredos cercano a alguno que corte de hasta el carretel del mío y mi historia pare hay donde está. Muchas veces decido solo mirar el cielo y esperar a que lluevan mis respuestas, pero no porque solo caen gotas de agua que provienen de las nubes y al final solo me quedo con mi única opción de la realidad de sentimiento en que mi madre me quería y es real. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD