El vuelo a Sicilia fue bastante corto, apenas una hora y unos cuantos minutos más. Cuando llegamos al aeropuerto privado allí nos esperaban tres camionetas, me guiaron a una de ellas y las otras dos nos iban escoltando para que llegara a salvo a la casa de mis tíos.
Quizás una media hora después de viaje en la camioneta llegamos a la gran finca de mis tíos. Frente al portón de la gran finca había muchas personas encargadas de la seguridad de la casa, cuando me vieron a mi nos dejaron entrar inmediatamente; a ambos lados del camino de losa lo único que se veía eran las grandes hectáreas de cultivos de la finca.
La camioneta se estaciono frente a la puerta de entrada de la casa, uno de los hombres abrió la puerta de mi lado, yo me baje y entre inmediatamente a la casa.
- ¿Dónde están mis tíos? – le pregunté a una las sirvientas de la casa. Ella me miro un poco preocupada al ver mi ropa, ¿Quién no lo estaría? Llevaba un vestido de novio con manchas de sangre por todos lados.
- Sus tíos están en el porche del patio trasero – respondió la sirvienta, pase de largo y camine apresuradamente hacia el patio trasero de la casa.
Tuve que atravesar toda la gran sala y la cocina hasta llegar al patio trasero, mientras me acercaba al patio escuchaba algunos gritos de personas discutiendo, no pude distinguir de quienes eran las voces hasta que estuve lo suficientemente cerca.
- ¡Maldita sea Ruby! ¡¿Qué hiciste?! – le grito mi tío a mi tía.
- ¡Por favor! No actúes haciéndote la victima como si no supieras cuales eran mis planes – rio mi tía mientras pronunciaba cada una de las palabras.
- Estas loca Ruby – dijo mi tío pasando su mano por su cabello con frustración - ¿Realmente eres consciente de lo que acabas de hacer? ¡Acabas de iniciar una guerra!
- No es una guerra cuando quitas a todos tus oponentes del camino – ella sonrió maliciosa.
- No puedes deshacerte de todos tus oponentes Ruby – dijo mi tío.
- Ya me deshice de mi hermano y su linda familia – un gran escalofrió recorrió todo mi cuerpo al escucharla decir eso, sentí como todo el aire se acumuló en mis pulmones y se quedó allí por un largo tiempo – Sin ellos en mi camino será más fácil ganar las elecciones.
- Estas enferma Ruby – mi tío empezó a retroceder de ella mientras negaba con la cabeza – Dijiste que solo los ibas a secuestrar a ellos ¡Nunca mencionaste asesinar a tu propio hermano!
- No debí asesinarlos solo a ellos – me asomé un poco a la ventana para ver mejor la escena – Debí asesinarte a ti también – de un movimiento rápido Ruby saco un arma de la bolsa de vestido y le disparó en la cabeza a mi tío, su cuerpo cayó sobre la piscina.
Me cubrí la boca inmediatamente para no gritar del susto, miré horrorizada como toda el agua de la piscina empezaba a teñirse de color rojo por la sangre del impacto de la bala, Ruby empezó a caminar lentamente hacia la piscina y se acurruco frente a la orilla para mirar el cuerpo sin vida de su esposo.
Me di la vuelta y empecé a correr asustada hacia la entrada de la casa en donde estaban los hombres que me habían traído, antes de llegar a la salida me encontré a dos de ellos quienes me miraron preocupados.
- ¿Está bien señorita? Escuchamos un disparo – preguntó uno de ellos.
- Por favor, sáquenme de aquí – dijo con la voz quebrada y con algunas lágrimas en mis mejillas – Mi tía fue la responsable del ataque.
Ellos se miraron entre si un poco sorprendidos, no dijeron nada más y siguieron mis ordenes, todos empezamos a caminar apresurados hacia las camionetas.
-Señorita pase lo que pase necesito que solo confíe en mi equipo – dijo uno de los hombres deteniéndose en medio de la sala – Si su tía fue la responsable del ataque puede haber personas infiltradas que también la quieran asesinar a usted.
Sus palabras tampoco me crearon confianza ¿Cómo sabía si él también me quiere matar?
De alguna forma él percibió mi desconfianza en él y me miro directamente a los ojos.
-Soy Theo y le prometo que la sacaremos de aquí – me dijo viéndome a los ojos, yo simplemente asentí.
No tenía otra opción más que confiar en él.
Seguimos caminando hasta la puerta principal, cuando llegamos a las camionetas otro grupo de hombres se acercaron a nosotros preocupados.
- ¿Qué sucedió? – preguntó otro de los hombres.
- La señora Ruby ha ordenado que la llevemos a la casa de los Palmieri en Villalba, dijo que dos camionetas se adelanten para despejar el camino y asegurarse de que la casa sea segura, mi equipo la llevara a ella por lo tanto seremos los últimos en llegar ¿Está claro?
- Si – respondieron todos y se subieron a las camionetas.
Theo y sus hombres se subieron a la camioneta en donde estaba yo, él empezó a conducir detrás de las otras dos camionetas, una vez salimos de la finca las otras dos camionetas empezaron a acelerar más para llegar antes que nosotros a Villalba.
-Si los demás son unos impostores no tardarán en darse cuenta de que mentí y vendrán por nosotros – dijo Theo saliendo de la carretera abruptamente.
- ¿Qué haces? – preguntó uno de sus compañeros.
- La señora Ruby fue la responsable del ataque – respondió Theo, mientras conducía miraba muy seguido el retrovisor para asegurarse de que nadie nos siguiera – Señorita Palmieri ellos son Michael, Esteban y Luis – al mencionar cada nombre todos me saludaron – Ellos son mis hombres de confianza, debido a la situación le pido que solamente confíe en nosotros cuatro. La llevaremos al aeropuerto y la sacaremos de Italia, la llevaremos a una de las casas de su padre en Moscú.
No respondí y solamente me limite a asentir con la cabeza, eso pareció bastarle a Theo quien dejo de verme a través del retrovisor y siguió atento en el camino.
Theo es un hombre mayor al igual que todos sus compañeros, quizás tenían al menos unos 45 años todos. El aspecto de Theo era un poco curioso, es un hombre muy alto de tez clara y con poco cabello, su camisa le llegaba hasta los hombros y por sus músculos hacía que pareciera que la camisa le quedaba un poco socada, en su brazo izquierdo se alcazaba a ver la pequeña sombra de lo que parece ser un tatuaje que lo cubre la mayor parte de su manga.
-Michael llama a Roberto y dile que tenga preparado el avión – dijo Theo y Michael asintió con la cabeza.
Michael empezó a hablar por el celular, por su tono de voz sabía que algo andaba mal.
-Ya saben que los engañamos, Roberto dice que hay dos camionetas en el aeropuerto privado esperándonos – dijo Michael.
- Mierda – exclamo Theo.
- El aeropuerto más cercano es el de Catania – dijo Esteban.
- ¿Cómo piensas que ella podrá entrar al aeropuerto de Catania sin llamar la atención? Está llena de sangre – mencionó Luis sin llegar a ser tan grosero o al menos no lo pareció para mí.
- Tienes razón – respondió Theo, siguió manejando unos minutos más en silencio hasta que volvió a hablar – Esperaremos hasta la media noche e iremos al aeropuerto privado de los Palmieri.
- ¿Acaso no escuchaste que había dos camionetas esperándonos? – dijo Michael.
- Sabes perfectamente que Ruby tiene una gran influencia, probablemente ya haya avisado en todos los aeropuertos de Italia que no la dejen salir del país. El aeropuerto privado es la única salida – mencionó Theo.
- Theo nos asesinaran a todos, nos estas mandando a la boca del lobo – dijo Luis.
En ese momento frenó bruscamente la camioneta haciendo que las llantas se deslizaran por la arena.
- ¿Tienen una mejor idea? – preguntó Theo viendo a sus compañeros, ninguno de ellos dijo algo, al contrario, la mirada demandante de Theo hizo que todos ellos se sintieran intimidados – Iremos a una tienda, le compraremos algo de ropa para que se pueda cambiar, esperaremos a la media noche e iremos al aeropuerto.
Todos asentimos y seguimos con nuestro viaje.
Eran exactamente las 2:00 am cuando Theo conducía con los faroles apagados de la camioneta, a lo lejos podíamos ver las luces del aeropuerto y al avión privado de mi familia, tal y como Roberto les había avisado había algunas camionetas esperándonos. Theo estaciono la camioneta en un lugar estratégico y nos bajamos.
La idea de Theo era irlos asesinando o noqueando uno por uno sigilosamente para no llamar la atención de los demás porque si se daban cuenta de que estábamos aquí era más que obvio que nos asesinarían, ellos solo eran 4 contra al menos unos 15 hombres.
-Agáchese y sígame – me dijo Theo y yo lo seguí.
Caminamos detrás de todos los autos estacionados, a unos metros de nosotros había uno de los otros hombres, Theo me hizo una señal de que me quedara en silencio en el mismo lugar y yo asentí, él se acercó sigilosamente por detrás y rodeo el cuello del hombre con su brazo para asfixiarlo hasta que este cayó al suelo.
Seguimos avanzando, cada vez estábamos un poco más cerca del avión, de repente a lo lejos pudimos ver como algunos faroles de autos se acercaban.
-Mierda – dijo Theo – Sígame.
Corrimos hacia una de las camionetas y nos escondimos detrás de ella. Theo se aseguró de que no hubiera nadie cerca y abrió la puerta trasera con cuidado.
-Entre – le hice caso y entre a la camioneta – Quédese con la cabeza abajo y cierre todas las puertas con llave, estas camionetas están blindadas así que será muy difícil que alguno de ellos rompa un vidrio – miro hacia todos lados y luego me miro de nuevo, de su bolsillo trasero saco un arma – Utilícela si es necesario y no salga del auto, regresaré por usted – después de eso cerró la puerta y se alejó sigilosamente.
Hice exactamente lo que él me dijo y le puse seguro a todas las puertas de la camioneta.
Siempre que íbamos a Moscú con mi papá practicábamos disparos con escopetas y pistolas, a pesar de que no era tan experta al menos sabía las cosas básicas, me aseguré de que la pistola tuviera el seguro y me la metí por la parte de atrás del pantalón.
Seguí con la mirada la silueta de Theo alejarse. Los autos que se acercaban se estacionaron y llamaron la atención de los hombres que estaban aquí esperándome, todos le apuntaron a los autos que acababan de llegar.
- ¡¿Quiénes son ustedes?! – dijo uno de los hombres apuntando su arma hacia el auto.
- ¡Salgan del auto! – grito otro hombre.
Nadie se bajó de los tres autos que se acababan de estacionar.
- ¡Tienen 5 segundos antes que…! – el hombre no pudo terminar la oración cuando uno de los autos exploto, todos los hombres que estaban cerca salieron volando por la explosión.
Los demás hombres que escucharon la gran explosión se pusieron alerta máxima.