Capítulo 4: “¿Quién es el líder?”

1848 Words
Cuando terminé me puse la ropa que dejaron en la puerta, desenredé mi cabello y después salí, me detuve cuando estuve frente al espejo, no sabía cómo lo habían logrado, pero me habían dado ropa con mi talla exacta o que al menos me quedaba decente, aunque la verdad mi cuerpo no era tan proporcional así que le sería fácil a cualquiera conseguirme ropa. Mido 1.60, mi cuerpo o mi figura no tiene nada que destacar, mis caderas, mis pechos y mis glúteos tenían una proporción normal ni tan pequeños ni tan grandes, para mi estatura y edad mi peso no estaba tan mal, estaba un poco abajo del peso normal según mi doctor, pero no estaba en desnutrición. Mi cabello es largo hasta la cintura, castaño claro, las personas siempre me han dicho que tengo un rostro muy infantil, a pesar de que tengo 25 años las personas dicen que mi rostro todavía se parece al de una chica de 18 o 20 años. - ¿Piensas quedarte allí y morir de hambre? – escuche una voz afuera de la puerta. No respondí nada solo me quedé viendo la puerta atentamente. En ese momento abrieron un poco la puerta y solo pude ver la mitad de la cara de un hombre. -Sal antes de que el jefe se enoje – dijo antes de volver a cerrar la puerta. Trate de recordar la apariencia y el tono de voz del hombre que ayer estaba golpeando a Theo, estaba muy segura de que él no era ese hombre. Me acerque a la puerta y la abrí lentamente, no había nadie afuera, salí de la habitación y camine por un pasillo. Todo el pasillo estaba lleno de cuadros con pinturas, la mayoría se veía como del estilo barroco, ignoré las pinturas y seguí caminando hasta llegar a una sala, allí estaba el hombre de antes. -Sígueme – empezó a caminar hasta una puerta corrediza de cristal, miré hacia otro lado y vi que la puerta principal de la casa estaba abierta – Ni siquiera se te ocurra, hay al menos unos 300 hombres alrededor de toda la casa, ni siquiera lograrías cruzar la cerca del jardín – pronunció las palabras como si hubiera leído mis pensamientos. Camine detrás de él y salimos a un patio en donde había una gran piscinas, casi frente a la piscina había una mesa en donde había algunos platos con frutas, frente a la mesa estaba sentado un hombre de traje azul oscuro, miraba atentamente una Tablet que sostenía con sus manos. Cuando llegamos a su lado ni siquiera se inmuto de nuestra presencia, el hombre que me acompañaba de aclaro la garganta y fue allí en donde llamamos su atención. - ¿Qué sucede Emiliano? – preguntó, fruncí el ceño al escuchar su voz, este tampoco era el mismo hombre que conocí en la madrugada. - Buenos días, señor Lombardi – lo saludo - el señor Dussett me dijo que le informara cuando la señorita Palmieri despertara – dijo Emiliano. En ese instante el hombre que estaba en la mesa me miro por primera vez, era un hombre de al menos unos 27 años, de tez morena, nariz delgada y respingada, cabello muy oscuro y ojos color caoba. El hombre me miro detenidamente por unos segundos y después se formó una media sonrisa en su rostro. -Así que este era el gran favor que debía Marcus – rio negando la cabeza – Gracias por avisarme Emiliano, por favor trae el desayuno para ambos. Emilio asintió con la cabeza y se alejó de la mesa. -Por favor siéntate, no pienso hacerte nada – rio. -Ayer mataron a más de 15 hombres en el aeropuerto…- me interrumpió. - Creo que le estas reclamando al hombre equivocado – alzo una ceja – Aunque puedo recomendarte algo: Si quieres seguir con vida no le alces así la voz al jefe. Me quede con el ceño fruncido escuchando sus palabras. - ¿Quién es ese jefe? – pregunté. - Ya lo conocerás, es la razón por la que todavía sigues con vida – en ese momento se acercaron unas personas y dejaron unos platos con comida en la mesa – Por favor, disfruta del desayuno. El señor Lombardi empezó a comer en silencio, de vez en cuando levantaba la vista para ver su Tablet de lo contrario toda su atención estaba en su comida, a mí ni siquiera me volvió a ver y realmente lo agradecía, ni siquiera sabía quién era él o que hacía yo aquí y porque asesinaron a todas esas personas ayer menos a mí. -Si fuera tú aprovecharía a comer ahora, no sé si Marcus sea tan gentil contigo una vez lo conozcas – habló sin ni siquiera mirarme. Lo mire un poco sorprendida por lo que acababa de decir, ¿Acaso ese tal Marcus era el hombre que había conocido ayer en la noche? A pesar de que no tenía tanta hambre empecé a comer, él tenía razón, no sabía cuándo sería la próxima vez que comería, no sabía si en realidad me tendrían encerrada por días o si después de esto me asesinarían, lo único que se es que tengo que buscar una forma de escapar de esta casa. Mientras comía mire disimuladamente toda la casa tratando de buscar alguna salida. Solamente en la parte trasera de la casa había cinco hombres quienes supongo que estaban cuidando al señor Lombardi. -Por cierto… - me aclaré la garganta – ¿Cuál es su nombre? – pregunté. - ¿Piensas añadir mi nombre a tu lista negra de personas a las que piensas asesinar? – preguntó todavía viendo su Tablet, no le respondí – Me llamo Dante Lombardi, espero que escribas bien mi nombre en tu lista negra – rio un poco. […] - ¡Busquen por toda la casa, no puede haber escapado! – grito Dante desde la segunda planta. Corrí hacia el comedor de la casa y me escondí debajo de la mesa, el mantel era bastante largo así que nadie me podía ver. Dante pidió que me cambiaran de habitación y me pasaran a una más segura, entonces me trasladaron a una habitación que la cerradura era electrónica y pedía una clave. Le había estado dando vueltas a mi mente pensando una forma para escapar cuando hubo un apagón en la casa, inmediatamente se abrió la puerta y vi la oportunidad perfecta para escapar. La electricidad no tardo ni un minuto en regresar, pero eso fue suficiente para que yo saliera de la habitación y empezara a caminar sigilosamente por los pasillos de la casa para encontrar una salida. - ¡Maldita sea encuéntrenla antes de que llegue Marcus a la casa! – grito Dante bajando las escaleras apresurado. Escuche los pasos de hombres corriendo de un lado a otro de la casa, la mayoría de todos ellos solo se asomaban a la cocina, pero no entraban. A unos metros de distancia estaba la puerta corrediza de cristal que daba hacia el patio trasero, sentía que el corazón estaba a punto de salirse de mi pecho de tan asustada que estaba, no sabía que me iban a hacer si me encontraban, había visto que todos los hombres en la casa llevaban armas, estaba segura de que no dudarían en utilizarlas. Cuando no escuche pasos cerca salí sigilosa de la mesa, mire hacia todos lados y camine hacia el patio trasero, en ese momento vi como dos hombres salían de otro extremo de la casa entonces me escondí detrás de unas grandes macetas con plantas, ellos pasaron frente a mí, pero no me vieron por la oscuridad. Salí de mi escondite y corrí hacia el frente de la casa, a lo lejos vi un portón el que supuse sería la única salida de esta gran casa, mire hacia todos lados y no había nadie afuera de la casa, tome un gran suspiro y empecé a correr con todas mis fuerzas hacia el portón que antes había visto. Cuando pensaba que estaba a punto de escapar los faroles de un auto se encendieron justamente frente a mí, no había visto ese auto antes porque estaba estacionado en una esquina cerca de la entrada principal y no tenía visibilidad hasta allí. El auto empezó a acelerar como amenazándome de que si seguía corriendo me atropellaría, sabía que cualquier amenaza en esta casa no era una broma, explotaron un avión y asesinaron a mucha gente ayer, todo mi cuerpo se congeló frente a ese auto, el auto ya no siguió acelerando y poco segundos después se abrió la puerta del conductor. Las luces del auto me apuntaban directo a la cara así que no podía distinguir el rostro de la persona solamente podía ver su figura. Estaba a punto de salir corriendo de nuevo cuando escuche su voz. - ¿A dónde cree que va señorita Palmieri? – preguntó la misma voz de ayer, casi inmediatamente todo mi cuerpo se congeló. Su silueta se acercó a mí, aunque no lo suficiente para ver bien su rostro, pero por su voz sabía que era el mismo hombre que había golpeado y asesinado a Theo. -Bienvenida a “los corona roja” Alisha. Ni siquiera pude responder cuando unos hombres se acercaron a mí y me tomaron de ambos brazos para evitar que volviera a escapar. -Marcus – dijo Dante saliendo de la casa a toda prisa. Así que él debe ser Marcus Dussett. Los hombres empezaron a jalarme para guiarme de nuevo hacia la casa, yo empecé a forcejear, quería ver el rostro del maldito imbécil que había asesinado a Theo. - ¡Suéltenme! – exigí, pero ellos seguían jalándome. Dante se acercó a Marcus y él se puso de espaldas así que fue imposible que reconociera su rostro, agregando a eso todo estaba muy oscuro y la única luz que había eran los faroles del auto. Dante y Marcus parecían estar discutiendo, sin embargo, no pude seguir viendo porque me obligaron a entrar nuevamente por la casa. Por un momento me asuste al ver que entramos por otra parte de la casa, no sabía exactamente porque me habían llevado por otra parte cuando fácilmente pudimos haber entrado por la entrada principal que era la más cercana. Cuando entramos a la casa me llevaron a la primera habitación en la que estuve antes, en la cama había un pijama y nuevamente estaba la Tablet de antes, corrí a la cama y tomé la Tablet. «Buen intento, pero no intentes pasarte de lista» -Imbéciles – tiré la Tablet con fuerza en la cama. Tomé el pijama y me encerré en el baño para ducharme y cambiarme de ropa. Salí del baño y apague la luz, me quedé sentada sobre la cama viendo la gran ventana que había en la habitación, si tan solo no tuviera balcón habría intentado escapar por allí. Me mente no paraba de divagar pensando: ¿Quiénes son estas personas? ¿Por qué me tienen aquí? ¿Por qué no me han asesinado como lo han hecho con los demás? ¿Quién es Marcus Dussett?
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