BRIANNA En realidad no era más la esposa. Era una farsante que le estaba quitando un lugar que Bastian le quería dar a ella. Pero al mismo tiempo, era la solución a todos los problemas empresariale. Yo tampoco quería perder dinero, pero no iba a permitirme perder mi dignidad en el proceso. Isadora sostuvo mi mirada unos segundos más. La sonrisa en su rostro seguía siendo perfecta, pero algo en sus ojos había cambiado. Era una grieta pequeña, casi invisible, la clase de grieta que solo aparece cuando alguien entiende que acaba de entrar a un territorio que no domina. Hilary aclaró la garganta con suavidad, como si quisiera recuperar el control de la situación, al ver que el silencio no cedía. — Yo. . . No quise importunar. Creo que mejor me voy. —Se llevó una mano al pecho, para aumen

