BRIANNA El sonido de los tacones se escuchó primero. No era un sonido apresurado ni inseguro. Era lento, medido, perfectamente calculado. Como si cada paso hubiera sido ensayado antes de cruzar la puerta. Levanté la mirada justo cuando la figura apareció en el umbral del comedor. En persona era más guapa, debo reconocerlo. Aquella mujer que había aparecido con Bastian en el evento después de que él me pidió el divorcio y lo firmé. La reconocí al instante. Era imposible no hacerlo. Llevaba un vestido rojo oscuro que abrazaba su figura con una precisión casi ofensiva. El escote era profundo, elegante, y claramente diseñado para que nadie en la habitación olvidara que estaba ahí. Su cabello caía en ondas suaves sobre los hombros, y cada detalle, desde los pendientes hasta el maquillaje, pa

