BASTIAN Oficialmente era un hombre divorciado, libre, que no tenía más ataduras con Brianna, que de nuevo se hacía llamar Brianna Somerset. Un nombre que detestaba, y ese repudio ahora era mayor porque ella lo había vuelto a usar sin siquiera detenerse por un momento. ¿Por qué me enojaba que dijera que era Brianna Montague? Le había dado mi apellido, pero a ella poco le había importado y. . . Llegó una notificación de mensaje a mi teléfono. MAMÁ: Todos estamos aquí. Más vale que llegues temprano, hijo. No me gustaría tener que lidiar con Brianna si llega antes de tiempo. BASTIAN: Mamá, Brianna no va a ir a la cena de gala. Llego en un momento. Aún no le había contado nada a mi familia sobre mi divorcio. Había decidido hacer las cosas en total silencio, porque tenía la seguridad d

