Premonición

1579 Words
C A P Í T U L O C U A T R O: —Eso sería todo—. Ambas nos detuvimos, Greta con una sonrisa amigable—. ¿Tienes alguna duda? Mire aquel recibidor, negando torpemente. Regresé a ella, Greta era preciosa, calcularía unos veinticuatro años, con su cabello corto en ondas, rubio. Y de no ser porque ella lo mencionó, no creería que es nieta de Franco. —Ahora que te conozco, me doy cuenta que Hades no se guardó nada—. Mencionó, dejando aquellas carpetas que aferraba a su pecho, le miré confundida, a lo que prosiguió—. Eres Justo como él te describió. —¿Hades hablaba de mi?—. Pregunté conmocionada. —Por ello el abuelo decidió, que debías de ser tu—. Señaló con burla, acercándose a mi, hablando en mi oído—. El abuelo sabe que… —¿Todos están mirando?—, lo escuché y sentí como mi corazón bombeaba con estruendo—. ¡Aquello que ha traído Los Ángeles! ¡La gran Taylor Smith a vuelto a Nueva York!—. Vitoreo. Miré en su dirección, el mismo hombre que me tiro los papeles en el elevador, y aquel que miré en la misa de Katina. Mis comisuras tiraron hacia arriba en una sonrisa. —James Reese—, Alargue, para abrazarlo—. Ha pasado mucho tiempo. —Cinco años. Y sigues igualita, que los años no te pasan, ¿Eh?—, se mofó. Me aparte de James para mirar hacia Greta quien tenía una mueca, un poco incómoda. —Después te digo—. Prometió para mirar hacia James—. ¿Asecharas a la nueva modelo James? —No. Pero me gustaría que me des un minuto, un café—. Lo ultimo me lo dijo a mi, en manera de petición—. Hay algo de lo que tengo que hablar contigo. —Quizá otro día… —Anda, Greta, tiene tiempo, ¿No? —Tienes que acudir a la sala de reuniones en media hora—. me informó ella—. James, no la retrases—, gruño con enfado. —Tranquila, la llevaré. Tengo la misma reunión—. Le guiño, Greta se limitó a rodar los ojos. —Gracias Greta—. Le dije, a lo que ella asintió. Saliendo de mi campo de visión. Miré de nuevo hacia James, quien me miró suplicante. —James tengo un par de… —Anda. Un café siempre hace los días más buenos, es lo que dice la Señora Smith, ¿No? Logró captar mi atención. James era apegado a Drake, ¿será que él supiera absolutamente todo antes que yo? —Bien—, alargue, para suspirar—, Creí que mirabas a otros rumbos. —Algo así—. Confesó caminando, le seguí—. Pero, el amor lo cambia todo, ¿No? —¿Que quieres decir? —¿No es obvio?—, Ambos entramos a la cafetería. Mire hacia las personas, cansadas, ojerosas—. Quería estar cerca de ella, como las cursilerías de las que Katina hablaba. Arquee mi ceja, para llenar una taza con café, él hizo lo mismo, mientras sucedía, aquel aroma delicioso se incrustaba en mis fosas nasales, y al mirar a James, pensé sobre… —Caímos duro por el amor. —Era el don que ella decía tener. Conocer el amor—, farfulle mirando como llenaba su taza—. Lo conoció cuando Marcus entró a su vida. —Ya. Y lo quiso usar de profecía—. tomó un par de sobres de azúcar, me los señaló a lo que negué—.Ven, tengo que decírtelo, antes de que Lucifer aparezca—, se mofó. Fruncí las cejas confundida, él comenzó a caminar con tranquilidad. Es curioso, que dentro de estas oficinas estuvieran James y Hades, aunque si él hablaba sobre amor debía ser… ¿Posible? —¿Lucifer?—, pregunté alcanzándole procesando lo que dijo—. ¿De que diablos hablas? —Suelen decirle así a Hades. El mismísimo lucifer en vivo y a todo color—. Se sentó. —¿Por qué Lucifer? —Por santo—, se mofó irónico—. ¿Por qué más Taylor? —Ya, claro—, coloqué los ojos en blancos. —Suelen decir que su alma murió, esa noche—, carraspeó, vaciando de golpe dos sobres de azúcar en aquella taza—. Ya sabes… Le tomé a mi café, cuando hablé con el pude notar al mismo Hades, seguía siendo un idiota—como siempre—pero nada nuevo. —¿Ya no son amigos? —Sí… De algún modo, pero ahora es un cabrón. —Siempre fueron cabrones—, me burle a lo que él no rió—, Fuckboys… ¿No? Mi mirada se desplazó hacia la puerta cuando se abrió, noté a Miranda y mi sonrisa decayó un poco, la quería, pero saber que dentro de las paredes de la empresa tendría a todo el pasado de vuelta… —¿Que hace ella aquí?—, pregunté sin pensar. —Ah, ella—, sonrió sin gracia, con aquellos ojos miel apagados—, Espera, que la bala aún no llega, directo al corazón—. Simuló un arma—.Te lo dije, el amor lo cambia todo, aunque, terminamos hace dos semanas. —Ouh… —Espera, hay una parte más interesante—. Me dijo sin dejar de ver la entrada de la cafetería, la cual se abrió mostrando a…—Donde esta Miranda, está Hades. Me quede helada, mirando hacia ambos, así que… a Hades en realidad le gustaba Miranda… —Desde que terminamos está así, junto a él todo el tiempo. Hijo de puta. La sonrisa por alguna razón se desvaneció de mi rostro, a lo que regresé la mirada a James, así que, Hades y Miranda. —Vaya—, exprese con incomodidad, para beber del café. —¿Te afectó? Ya sabes, por el hecho de que te gusta Hades…—, Alargó. Solo necesite esas palabras para que la bebida comenzara a ser el motivo de la falta de mi respiración. Comencé a toser de manera desenfrenada, sin poder respirar. Las miradas de varios—incluida las de ellos—se posaron sobre mí, fue demasiado. —¡No me gusta él…!—, apenas me di cuenta del tono de voz y como las miradas llegaron a mi, mi rostro enrojeció aún más—, No me gusta Hades—.susurre. —Katina era lista, yo no dudaría de ella en estos momentos—, encogió sus hombros, para acercarse un poco hacia a mí—. Pero quería advertírtelo. —Pierdes tu tiempo. —Lo uso con sabiduría. Menudos mejores amigos nos escogimos, ¿No?—, Se mofó, regresando la mirada a mi—. En fin, eso era un comentario, no era de lo que quería hablarte en realidad. —¿Entonces? Ahí fue cuando su mirada se suavizó un poco, y sus facciones cambiaron. —Lamentó lo de tu abuela…—Su mano tomó la mía, quede helada, mirando sus ojos verdosos—, Si necesitas algo… —James… —Al final, Marcus y Katina lo dijeron, éramos una familia, Taylor. *** El sonido de el reloj, marcando cada segundo qué pasaba, el sonido de las personas hablando, todo parecía ir tan lento, que solo la fina línea de una palabra, lo cambiaría todo. Miranda. Ella estaba ahí, con su sonrisa llena de confianza y los ojos siguiendo a Hades. ¿Desde cuando? Parecía ser que Hades no quería ir por algo del pasado, quería quitar a aquello que intervenía en su futuro, James. Así que, ¿Quería salir con Miranda y quería el camino libre? —El primer ensayo será dentro de cinco días—, regresé ante la voz de Hades—. los fallos cuestan tiempo, el tiempo dinero; espero lo tengan claro. Lucifer. —Sr. Grey…—, temerosa comenzó una chica. —Espero cada departamento tenga preparada cada cosa, no quiero fallas—, siguió. Mis ojos pararon a Greta, quien estaba parada junto a él—. Ni fallas ni errores, espero haber sido claro. ¿Que necesitas Marlene? —Sobre las modelos que irán… —Serán elegidas en esos días—, expresó sexo. Apenas termino la junta me levante, sentía el estómago revuelto. ¿Por que pensar en Miranda y Hades me revolvía el estómago! Mi celular vibro a lo que miré de reojo al reloj. Desconocido: No sería la primera vez, que comparten novios, ¿O si? Presione mi bolso, para salir rápidamente de la sala de juntas, caminando en dirección del baño, presionando mi bolso entre los dedos. Apenas entre a los cubículos la bilis comenzó a ser expulsada de manera veloz, asqueada, demasiado asqueada. —¿Estas bien?—, la voz de Miranda me atrapo—. ¿Tay? —Estoy bien—, exprese apoyando mis manos en las paredes de aquel frío cubículo. ¿cómo podía imaginar a Miranda con Hades? No podía. Pero era absurda la manera en la que me sentía, odiaba a Hades, ¡Lo aborrecía! Pero, ¿Por que me sentía de este modo? —¿Taylor? No conteste, contuve la respiración esperando tranquilizarme pronto. Desconocido: ¿Traicionarías a Miranda del mismo modo que ella a ti?
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