¿Ayudarte a enamorarla?

1786 Words
C A P Í T U L O T R E S —Siempre podremos recordar a Marcus y Katina—, La voz de la madre de Marcus resonó por toda la habitación—, Del modo en el que ellos llegaron a marcar nuestras vidas… Estábamos sentadas juntas Samara, Paula, Miranda y yo, podía sentir como mi corazón se estaba volviendo una locomotora. Parecía ser que ninguna de ellas se hablaba, como si aquellas noches juntas, no hubieran sido nada. Francamente, escuché poco menos que nada, mi mente se mantenía ocupada, pensando. Miré hacía James, Logan y Hades, parecía que el destino se habría pausado por unos segundos aunque… La mano de Miranda se colocó sobre la mía, le miré notando como me señalaba con los ojos al frente, musitando un “tranquila”. Sentí mi celular vibrar, a lo que le miré de reojo, notando que el sonido de un celular al mismo tiempo sonó, mire el mío. Desconocido: ¿Sabe que te gusta? Quizá Kat, no era la única que lo sabía. Mire hacia Hades, es gracioso como en la preparatoria me llego a gustar, boberías. Pero, la única que sabía que Hades me gustó, fue Katina, cosa que logró hacerme sentir extraña. —Hey—, Susurró Miranda, a lo que le miré de reojo—. ¿Estás bien? Asentí no muy convencida, para seguir prestando atención a lo que decían al frente, como la madre de Marcus y la de Katina hablaban, podía ver los ojos llorosos de ambas y podía escuchar los tacones resonando por el piso de mármol, contenía la respiración. Apenas esto terminó tomé mi bolso y me levante con rapidez, para caminar en dirección de la salida, antes de poder salir una mano se aferró a mi brazo, me giré para ver que se trataba de la madre de Katina. La señora Frank. —¿Estás bien?—, ella me miró con preocupación—, Estas pálida. —Me salte el almuerzo, estoy bien—. Mentí, sonriendo de lado, retrocediendo—. Un placer verla de nuevo. En realidad verla de nuevo me generaba dudas, recordando cómo es que ella deseaba que hubiera sido yo quien muriera. —Igual, me alegra verte—. Sus ojos miraron aquella fotografía y sonrió sin gracia—. Sobre lo qué pasó… —Señora Frank… —Sobre lo que te dije cuando paso... No lo decía enserio, supongo que fue el dolor de madre el que hablo por mí—, Se disculpo con un hilo de voz, asentí notando cómo Hades caminaba hacia aca—, Quizá... —Lo entiendo perfectamente—, dije, intentando frenar la conversación—. Ella y Miranda eran mi todo, no puedo imaginar lo que... —Pero dejaste a Miranda—, Señaló a lo que desplace la mirada con culpa—. Deberías pasarte un día por la casa, hay cosas de Katina que se que deberías de quedarte tú. Eran inseparables. Le di una sonrisa de lado, para sentir culpa dentro de mi piel, era más que un simple dolor en el pecho, se sentía abrumador. Estaba por decirme algo más cuando alguien le llamó, se disculpo diciendo que tenía que ir, me despedí y comencé mi rumbo de nuevo a mi auto. Afuera del auto se encontraba Hades, con un cigarro en la mano. —Conduces una carcacha—, Señaló con el humo saliendo de sus labios. —Quítate—, dije para sacar las llaves de mi auto. —Recibiste un mensaje, ¿No es así?—, Indago. Ahí fue cuando dejé de buscar en mi bolso —, Lo recibí también. Esperaba que no fuera sobre mi interés amoroso, sobre el. Pensé. —¿Ah si?—, Indague con una mueca—. Que pena, yo… —Ven, hay algo que tengo que mostrarte—, Apago su cigarro y me miró de reojo—. Apúrate. —No iré contigo, mandón. —Serán unos minutos, Taylor—, repitió. —No dejaré aquí mi auto—, Le señalé con obviedad, cruzando mis brazos. —Nadie querrá llevarse eso—, giro los ojos con desdén—, Llevarán tu auto a tu casa. Es importante, no creas que mi intención es estar contigo, es asqueante. —Tienes tanto encanto con las mujeres, seguro todas babean por ti—. Exprese irónica. —No dudaría que tu también—, se burló. Camino hacia su auto y mis ojos le miraron con un toque de incomodidad. ¿Recibiríamos el mismo mensaje? Terminé dejando mis llaves con un hombre y la dirección de la cafetería, con desanimos subí a su auto, mirando por la ventana, mientras él conducía. Callada, estuve callada todo el trayecto, mirando hacia el cielo, quizá Katina en cierta parte tenía razón, no podemos huir del destino. Hades se detuvo en el estacionamiento de una playa, Coney Island, baje del coche con él a un costado de mi, para ver el paisaje. —¿Por que aquí? Él señaló hacia el mar para seguir caminando, le seguí, llegamos a la arena y él miró hacia el frente, podía sentirme completamente perdida. —No me agradas—. Fue lo primero que dijo, rodé los ojos abrazando mi cuerpo ante la brisa—. Pero, deberías de pasar pagina, Taylor. —No me vengas con… —Tuvimos suerte esa noche, Taylor—. Mencionó con franqueza—. No deberías desperdiciarlo alejándote de la vida real. —Ellos murieron, nosotros nos quedamos callados—, le reproche a lo que él negó. —Taylor, habríamos muerto. Él suspiro para terminar sentándose en la arena, sacando su encendedor. Por mucho que quisiera negarlo, aquel destino que Katina decía siempre que tendríamos él y yo, existía en cercanía desde su muerte. —¿Por que volviste? Si parece que no puedes lidiar con estar aquí de nuevo—, reprochó jugando con su encendedor—. Estudiando la carrera que tenía en mente Katina… —La teníamos las tres, Miranda, Katina y yo—, me defendí, para suspirar—. y no quería volver, mi hermano me llamo, era vital que volviera. El asintió, para después mirar hacia el frente, odiaba a Hades—Y sabía que el sentir era mutuo—pero por esta ocasión me generaba tranquilidad que habláramos, que pudiéramos decir de aquel día. —En hora buena, Franco te contrato. Aunque, no fuiste la mejor elección que pudo tomar—, dijo frío. No pude evitar rodar los ojos—. sinceramente, Taylor. Habrían modelos con buena trayectoria en sus citas, en las entrevistas, tú eres una novata. —Y tu un idiota—, escupí levantándome, sacudiendo mi falda—, ¡No sé cómo…! —Te traje yo—, agito sus llaves burlándose de mi, para suspirar—. Algo miró en ti Franco, pero, nunca dudaría de sus elecciones. —¿Y de qué quieres hablar? Tengo que ir a la cafetería—, murmure. —¿Que decía el mensaje que te enviaron Taylor?—, preguntó. Mis mejillas lograron colorearse de un tono intenso de rojo—, ¿Taylor? —Nada en particular. Solo algo que Katina y yo sabíamos. —Contigo apenas comenzará—. Sentenció, como si supiera a la perfección de que hablaba. Fruncí las cejas para ver cómo sacaba el celular de su saco, pasándome este. —La policía me lo mostró, a lo que no pude evitar pensar en algo. Mire la imagen, notando que era un celular con un mensaje. “Faltaron dos chicos” —Miranda y James—, dije bajamente a lo que asintió—, Eso significaría… —Que no era que estuviéramos en el lugar ni hora incorrecto—, contestó a lo que miré de reojo al mar—. James, Logan, Miranda y Samara lograron irse esa noche. Le di el celular, para suspirar. —Pero terminó, ¿No? Esta en prisión desde hace años… —Si te traje aquí, Taylor. Fue con una sola intención. —Te escuchó. —El pacto debe de continuar, no podemos decir absolutamente nada de lo que sucedió esa noche, a nadie—, me dijo a lo que asentí con culpa—, Pero, necesitamos estar en la mira. —¿Eso por que? —Como si fuéramos unidos, tendrás que hablar con James, quizá salir con el—, siguió a lo que fruncí las cejas, recordando cómo es que chocaba con aquel hombre en el elevador, el mismo que estaba ahí con ellos—, Y deberás ayudarme. —No, no saldré con James—, le frene con una mueca—. ni te ayudaré, en nada. —Me ayudaras—, siguió a lo que negué de nuevo—, Si, lo harás. Me ayudarás a salir con Miranda. —No. Aún si pudiera hacerlo, no lo haría. Pero no puedo—, exprese sacudiendo la arena de mis piernas—, Dejamos de hablar el día que yo me fui. No podría ayudarte. —Harás ambas cosas, Taylor. —Y, Dime, ¿Por que se supone que yo querría ayudarte a salir con Miranda?—, Le pregunté colocando mis manos en las caderas—. no lo haré. —¿Ustedes son amigas, no? —Pues… —Le gusto a Miranda, y ella a mi, ¿No es lo que hacen las amigas? Le miré, intentando que dijera que era una broma, pero no fue el caso. Aparte la mirada por unos segundos. Ya no me gustaba Hades, pero… ¿Verlo salir con mi mejor amiga? —¿No se supone que es novia de James? —Ellos terminaron—, me informó—. Solo tienes que ayudarme a salir con ella, Taylor. —¿Y en ello por que tendría que ser cercana a James?—. Le interrogue borde—. Y no tendría porque ayudarte, no somos amigos. —Me ayudaras porque me gusta tu amiga. —Pues díselo. No soy la doctora corazones, no estamos en doce corazones—. Le informe sarcástica. Él me acercó un poco más a él, a lo que tragué en seco, pero no pare, no demostré eso, le miré desafiante. —Serán dos semanas, Taylor. No tienes que ser su novia, solo quiero que nos tenga completamente en la mira, será más fácil disparar. ¿Disparar? Hades si que habría enloquecido. —Tengo que pensarlo—, dije seca. Ya no me gustaba Hades pero… ¿Ayudarlo a enamorar a mi mejor amiga? Si que debía de ser masoquista, ¿No?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD